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martes, 1 de junio de 2010

Economía de la atención

Decía Albert Camus "La capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación".

Este tipo era un profeta: Aquí está el por qué de toda la telebasura y otra serie de fenómenos de nuestra época. Además plantea una cuestión que si en su época ya supo apreciar, en esta cobra especial relevancia: El crecimiento de la información es exponencial y la capacidad de atención de las personas es una constante, de modo que:
  • Cada vez sabemos menos en porcentaje del conocimiento global (vamos a suponer que el crecimiento de la información lleva parejo el incremento del conocimiento)

  • Cada vez es más difícil llamar la atención

  • Estamos en un entorno de infoxicación, donde el exceso de información y la limitada capacidad de proceso y asimilación de la misma, hace que ignoremos informaciones importantes y dediquemos tiempo a informaciones irrelevantes.

También, el exceso de intentos de provocar / llamar la atención, lleva aparejado que cada vez es más difícil provocar o conseguir la atención de la gente, por más "marcianadas" que se hagan. El primer vídeo de youtube de 3 gilipollas imitando digamos a una rana, nos pareció gracioso y obtuvo un montón de visitas, el segundo menos visitas y nos hizo menos gracia. Los vídeos tercero y sucesivos son "ruido de fondo" que pasa desapercibido.


3 comentarios:

  1. Muy cierto. ¿Lo has relacionado con la capacidad de atención de los niños pequeños?
    Y ¿a dónde nos lleva eso?

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  2. La reflexión es interesante, dado que los niños, en general, no son capaces de fijar su atención en algo durante mucho tiempo. Posiblemente la necesidad de fijar la atención en muchas y crecientes informaciones en un tiempo fijo, la infoxicación de la que he hablado, sea a costa del tiempo preciso para la reflexión y las decisíones tomadas sean menos racionales y más emocionales. Si esto se produce, podríamos ir hacia una sociedad de la banalidad, campo abonado para todo tipo de "encantadores de serpientes". ¡ Eh !. ¡ Un momento !. Creo que ya estamos en esa sociedad. No, no, ahhhhhh

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  3. Añoro estas cualidades de la infancia e intento recuperarlas y mantenerlas: estar alegre sin razón. Estar siempre ocupado. Cuando se desea algo saber exigirlo con insistencia y determinación. Finalmente, conseguir para de llorar con rapidez.
    Creo que se trata más de pensar que de informarse. ¿De qué sirve la información sin reflexión?
    Aceptemos el precepto baconiano de ser niño para acceder al saber.

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