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sábado, 12 de junio de 2010

Trabajo, ese tópico.

Trabajamos porque necesitamos dinero para vivir. Tenemos derecho a trabajar porque tenemos derecho a vivir. Pedimos trabajo para todos pero eso no significa que estemos encantados con tener que aguantar lo que se aguanta para ganarnos honradamente la vida. Lucharemos por mantener nuestros puestos de trabajo, por defender un mercado que abarque en mayor número de trabajadores pero eso no significa que nos agrade la explotación y que todas las plusvalías producidas por el obrero acabe en manos del especulador. Cuando decimos trabajar decimos no pasar hambre. Porque lo que se dice trabajar es una putada, no en vano viene del latín tripalium. El tripalium era un yugo hecho con tres palos en los cuales se amarraba a los esclavos para azotarlos. Además, considerar el trabajo como una tortura encaja muy bien en nuestra cultura judeocristiana para la cual el trabajo es un castigo divino.
Dicho esto voy a lo verdaderamente esencial de este texto:
"A mí nadie me ha regalado nada. Si estoy aquí es porque me he pasado la vida luchando y trabajando", le dijo un empresario amigo a Iñaqui Uriarte- "Pues yo también estoy aquí y no he trabajado en mi puta vida".
Ven, señoras y señores, ese es mi ídolo.

1 comentario:

  1. Si, bueno. Pero como lo normal es pasar más tiempo en el trabajo que con la familia (desgraciadamente), más vale intentar buscar momentos de felicidad también en el trabajo.

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