Seguidores

miércoles, 28 de julio de 2010

Eranse una vez dos cerdos

Pues eso, éranse una vez dos cerdos que vivían en el mismo corral.  Su dueño les daba de comer todos los días.  Ambos tenían una gran inteligencia.  El cerdo A elaboró un modelo econométrico que demostraba sin lugar a dudas que todos los días el hombre les iba a dar comida.  Hizo partícipe de su descubrimiento y de sus preciosas ecuaciones al cerdo B, el cual, alabó la belleza del modelo matemático, pero no veía claro qué beneficio obtenía el hombre dándoles de comer, sin recibir nada a cambio.  El cerdo A, se indignó y dejó de hablar con el cerdo B, no sin decirle antes que era un ignorante, un envidioso y un desagradecido con el hombre, pues su modelo no hacía sino demostrar la naturaleza altruista del hombre.

Al cerdo B, le dolió la reacción de su compañero y se dedicó a pensar en la cuestión.  Habló con otros animales del corral.  Las gallinas se quejaron de que el hombre se llevaba sus huevos, los pavos le comentaron que los más gordos desaparecían sin más un día, el perro le dijo que había visto al hombre comer carne.  Poco a poco, el cerdo B llegó a la conclusión de que el hombre era un tipo siniestro, lejos del benefactor que le había pintado su amigo.  Fué a hablar con el, pero el cerdo A aún se indignó más e hizo oídos sordos de sus razonamientos y le dijo además que no le volviese a hablar nunca más.

El cerdo B, se deprimió tanto que hasta dejó de comer, perdiendo mucho peso.  Al poco tiempo, el cerdo A fué llevado al interior de la casa y sus gritos al ser degollado, robaron el sueño durante mucho tiempo al cerdo B, quien a partir de entonces, mantuvo una dieta espartana.

1 comentario: