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lunes, 26 de julio de 2010

Frente contra la crisis: el miedo

Cuando me aflige algún temor. Cuando alguien me inspira recelo. Cuando algo intenta que el miedo me encoja el alma, leo este fragmento de Avanti, de Aguafuerte (pseudónimo de Pedro Bonifacio Palacios), y arremeto, si acaso con más fuerza, contra el que me quiere inflingir el daño (Non inultus premor):

No te sientas vencido ni aun vencido,
no te sientas esclavo ni aun esclavo,
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya malherido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo,
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios, que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
precisa del agua y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora
ya, rodando en el polvo, tu cabeza!


Copiad estos versos. Leedlos en las horas bajas.
Y, vosotros, los que andáis escondidos al otro lado, los que empleáis vuestras vidas para intentar amargar las nuestras, sabed que celebramos un aquelarre, dónde invocamos a quienes os persiguen, el vigésimo quinto día de cada noviembre, la fecha dedicada a Proserpina, reina de Hades, la encargada de que se cumplan las maldiciones que los muertos arrojan sobre los hombres. Seguro que alguno de vosotros, curiosos lectores, pertenecéis al grupo de los ya malditos.

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