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jueves, 22 de julio de 2010

Prospectiva

A la hora de tratar de ver que nos puede deparar el futuro, encuentro mucho más sensato utilizar la prospectiva que la econometría.  Ya hice cierta crítica de la econometría en la entrada "La economía de los idiotas" y no me voy a adornar como los toreros a este respecto.

La prospectiva es mucho más humilde.  Su output no es una estimación numérica con un intervalo de confianza, sino una serie de futuros posibles, sin especificar la probabilidad de los mismos.  En todo caso, se les puede asignar una probabilidad subjetiva para jugar un poco con ellos.

También es más rica: sus inputs son mucho más variados, no se limitan a unas series numéricas, sino que también se nutre de reflexiones, de opiniones y de la imaginación. Esto tiene mucho sentido ya que limitándonos a un frío análisis numérico de los hechos pasados y proyectarlos sin más al futuro, estamos excluyendo al ser humano de algo que se hace para que un humano tome decisiones.

Así pues, ¿de qué se nutre la prospectiva?
  • De hechos pasados y del presente.  Hay que saber de dónde se viene.  Aquí la econometría puede tener un papel, si bien, humilde.  Personalmente, otorgo más valor a una descripción o una comparativa estructurada del cambio que se ha producido entre el pasado y el presente, para hacernos una idea de lo que podemos dar en llamar inercia histórica o devenir. 
  • De lo improbable y de lo imprevisible, aunque pueda sonar paradójico.  Aquí es donde hay que hacer un ejercicio de imaginación importante.
  • Del pragmatismo y del sentido común.  Es necesario que la prospectiva esté enfocada a facilitar la toma de decisiones sobre temas concretos. Si es una prospectiva, llamémosle, de propósito general, que sea una herramienta para ulteriores concrecciones. En definitiva, que los análisis y escenarios generados sean coherentes con la finalidad perseguida.
  • Hay quien dice que no es posible hablar de prospectiva sin incluir la voluntad de modificar ese futuro.  No estoy completamente de acuerdo con esta aseveración.  Esto puede ser cierto cuando la prospectiva es para países o grandes corporaciones, que tienen posibilidades reales de influir significativamente en el desarrollo de los hechos. Pero cuando no es así, la utilidad, perfectamente legítima,  está en tratar de eludir amenazas y aprovechar oportunidades.
En fin, como ya he desvariado bastante por hoy, otro día más.

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