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sábado, 7 de agosto de 2010

Señores, yo sé bien de los venenos...

Versos de Carmen Jodrá, también dedicados con cariño a nuestras seguidoras del mundo de la novela romántica, como escritoras que son (para que se vea que también soy un espíritu sensible).

Señores, yo sé bien de los venenos...

Señores, yo sé bien de los venenos
de la literatura:
la tiranía impúdica y terrible
de una Belleza impura
que nos mancha los labios de palabra,
los ojos de figura
y el cerebro de sueños o pecados,
en flagrante, diabólica impostura.
No la deseo a nadie, y nadie
debe desearla nunca,
pero benditos los que se someten
a su mirada oscura.

7 comentarios:

  1. Hola Pitt, paso a dejarte un beso y desearte un hermoso fin de semana...
    Besitos
    San♥

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  2. Pitt, qué versos más preciosos.
    "...una Belleza impura
    que nos mancha los labios de palabra,
    los ojos de figura
    y el cerebro de sueños o pecados..."
    Muchas gracias por todos los comentarios estupendos en el blog, por comprender nuestro humor y por hacernos reír todos los días. Es una suerte que haya gente taaaan estupenda como tú.
    Un abrazo
    Por cierto cuídame bien a Reina de camelot que es un tesoro con la poesía.

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  3. "que nos mancha los labios de palabra"

    No he podido evitar sentir un escalofrío al leerlo.

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  4. Gracias a todos. Guerrero es un poeta, su mayor halago: que sienta lo que selecciono para vosostros. Los de Jodrá son versos inspirados y que retratan la aventura literaria, como lo hace la buena poesía: pocas palabras para leer, todo el tiempo para meditar.

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  5. Pues si la literatura es un veneno... ¡bendito veneno! Ojalá todos nos pudiésemos intoxicar de esa forma tan bella.
    Son unos versos preciosos que me alegra haber descubierto gracias a ti. Lo dicho: gracias.

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  6. Esto me ha recordado algo que escribió un conocido-amigo mío. Se llama Pablo Albo (Según él es cuentista, pero además es un gran escritor) Con su permiso os voy a poner un trocito.

    El papel y la pluma se aman. Son ellos los que escriben las cartas de las que nos creemos autores. Van dirigidas del uno a la otra y de la otra al uno, aunque nosotros pensemos que son para nuestro amor distante.
    Siempre que la pluma masajea la espalda del papel y éste del roce se humedece, surgen las palabras que el papel decide tatuar en su cuerpo. La pluma se vacía de amor y por amor escribe las palabras con la tinta que le corre por las venas.

    No me digais que no es una historia romántica y preciosa.

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  7. Preciosa poesía, sobre todo los dos últimos versos.

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