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lunes, 6 de septiembre de 2010

La paradoja del bronce

Esta paradoja psicológica se constató en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Los atletas que ganan medallas de bronce se sienten más felices que quienes consiguen la plata. La razón es que el medallista de bronce se compara con quienes no suben al podio, no con quines han ganado el oro.
Manuel Conthe es el autor de un libro que lleva ese título, La paradoja del bronce, en el que ofrece una lectura destinada a la práctica empresarial, o a la vida cotidiana: “Crear falsas expectativas o albergar esperanzas excesivas es un grave error: puede conducir a la frustración en caso de fracaso o a la falta de aprecio del éxito”.
Por mi parte, más modestamente que Conthe, digo que me encanta jugar al poker y perder. Cuando me preguntan: ¿y si ganas? Contesto sin pudor: ¡Eso tiene que ser la hostia!

6 comentarios:

  1. No había reparado en ello, pero tiene su sentido, ya que todo es relativo y depende de con qué establezcas la comparación.

    Me viene a la cabeza un chiste de Dilbert, al leer tu entrada: Dilbert piensa "pido tan poco" y a continuación "y lo consigo".

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  2. Cuentan de un ¿tonto del pueblo? que era una auténtica atracción en la comarca, todos se acercaban con una moneda de un euro en una mano y una de veinte centimos en la otra, y dándole a elegir -A ver Pitt, elige una moneda-le decían. Y Pitt siempre elegía la de veinte céntimos entre las risas de todos los presentes. Y así un día y otro, con todo el que se acercaba al pueblo. ¿Qué hubiera pasado si las primeras veces elige la de un euro?. Elemental querido Watson.

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  3. Yo tambien soy de las que disfruta de perder siempre y no le importa. Me siento honrada de decir que soy la mayoría de las veces soy la mejor de los peores.

    Me ha gustado la historia del "tonto" del pueblo! :)

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  4. ¡Me gusta el bronce! Mi madre siempre me ha dicho que "tengo que ser el mejor en lo que haga", el problema es que cuando te das cuenta que eso es imposible el mundo se te cae encima, así que, te acostumbras a ese bronce, y te hace mucho más feliz que ser el primero.
    Muy buena reflexión Pitt, gracias.

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