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sábado, 22 de enero de 2011

Una paradoja

La entrada de Pitt, "El nogal", me ha traído a la memoria una paradoja, que me apetece compartir con vosotros:

A la entrada de un castillo,  había un guardián, invencible, que ahorcaba en un árbol cercano a todos aquellos a quien les preguntaba dónde iban y mentían.  Un día, fué a pasar un anciano.  El guardián le preguntó dónde iba y éste contestó:  A morir ahorcado en ese árbol.

El guardián pensó que si lo dejaba pasar y no lo ahorcaba, entonces el anciano habría mentido, pero que si lo ahorcaba, entonces el anciano habría dicho la verdad y no tendría que haberlo ahorcado.

Epílogo(de mi cosecha):

El guardián decidió dedicarse a otra cosa y aprovechar de una vez su don para saber si le mentían o le decían la verdad e hizo una fortuna jugando al poker...  pero esa, es otra historia.

2 comentarios:

  1. Otra paradoja sería, si el anciano hubiera dicho esto para salvarse. Por que si es así miente y lo ahorca y si dice la verdad tendrá que dejarse ahorcar.

    -El guardián fue detenido al poco de hacerse jugador de poker, por su manía de ahorcar a todos sus contrincantes.

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  2. Muy buena, me encantan las paradojas!

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