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viernes, 18 de febrero de 2011

Tercer Sector

Casi siempre esctibo entradas humorísticas (no sé si es un halago, dúdolo). NOrmalmente suelo dejar lo serio para Pepe, pero hoy me apetece hacerle un homenaje y dedicarle esta entrada con todos los ingredientes reducidos, para no hacerla muy extensa, que tanto le gustan: tendremos economía (crisis actual), matemáticas con esa teoría de los juegos que adora (equlibrio de Nash), y un poquito de esperanza (Tercer Sector). Allá va, como el caballo de copas:
La actual crisis económica presenta rasgos que, al menos en apariencia, tienen que ver con cierto fracaso de las entidades con fines de lucro en administrar los recursos confiados al capitalismo. Tras casi tres décadas de insistente denuesto de la economía pública y elogio no disimulado de la codicia canalizada a través del mercado como motor más eficiente del crecimiento, el mundo amaneció un día a finales del verano de 2008 con la noticia de que las finanzas internacionales buscaban un equilibrio de Nash que iba a hundir al planeta en la miseria. Los gobiernos tuvieron que salir al rescate de los elementos fundamentales del armazón financiero, en evitación de males peores. Y el público tuvo que asistir con mayor o menor estupor al espectáculo de que los recursos del Estado se invirtieran en sostener a la banca mientras el desempleo aumentaba en un orden de magnitud de millones sin que se dispusieran de medios financieros para evitarlo. Hay disparidad de opiniones respecto a lo que durará esta crisis. Un hecho, parece cierto, sin embargo: el mundo no saldrá del trance tal y como entró en él. Pasarán generaciones antes, si es que llega a suceder, que se vuelva a entronizar el ánimo de lucro como valor supremo del sistema económico (o, al menos, eso es esperable). El ánimo de lucro no desaparecerá, como tal, pero se abre un espacio de gestión no lucrativa, donde el sector público y el sector privado sin fines de lucro tendrán que encontrarse y cooperar.
No es una solución que el Estado asuma la iniciativa de la gestión económica, cualquiera con un poco de conocimiento de la historia económica sabe que ese camino ya se recorrió, y adónde conduce.
Pero tampoco resulta sostenible que las agencias de rating, por ejemplo, continúen desarrollando su labor en términos comerciales, es decir, pagando la clasificación quien emite lo activos cuyo riesgo se trata de calificar (también las auditoras). Una alternativa podría estar basada en la sustitución de las agencias de clasificación lucrativas por entidades no lucrativas, que pasen a realizar su labor (o quizá las propias agencias renuncien al lucro y se conviertan en entidades del Tercer Sector) y eso es exactamente lo que se está necesitando. Es solo un ejemplo de las oportunidades que se abren al sector no lucrativo de invadir el corazón del sistema, con ventajas para éste, y a fin de cuentas para todos.

8 comentarios:

  1. El problema es que aquí todos nos queremos lucrar, con el menor esfuerzo, por supuesto. Es una gran propuesta, pero yo no soy tan optimista al respecto.

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  2. El modelo, la idea, por supuesto que no es mía, se trata de que tengan más implantación en el sistema, asociaciones, cooperativas y sociedades laborales, mutualidades de previsión social, fundaciones, así como empresas de inserción y centros especiales de empleo. Nunca olvido que los locos abren los caminos que luego siguen los sabios.

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  3. Todos queremos pegarle un pellizco al pan, y el pan no tienen tantos cantos...

    Saludos y un abrazo.

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  4. La cosa por desgracia se resuelve de modo mucho mas fácil y clásico: Una guerra.

    La otra alternativa es el cambio de sistema económico mundial, pero los años de lavado de cerebro a los que llevamos siendo sometidos hacen que esto sea imposible.

    Los cambios no los deciden los de abajo, sino los de arriba y esos no están dispuestos a que nada cambie. (El problema es que nos crean la ilusión de que podemos cambiar nosotros algo, craso error).

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  5. Aún pasará un tiempo porque nos han enseñado cómo no hay que hacer la Revolución.
    Mi desdicha es que mis pasiones se confunden con mis ideas.

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  6. Jajajajaj Piedra, qué radical!

    Si es una guerra que sea de barro, yo me apunto, o de agua. (duele menos)
    El problema es que nunca llevamos a cabo las ideas...

    BEsos a todos.

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  7. Esto aquí tiene muy mala solución. Y mientras sea Zapatero el encargado de conducir nuestro destino, iremos cada vez a peor.
    Saludos

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  8. Me ha gustado mucho tu entrada Pitt. Haría falta algún tipo de sistema que limite la codicia y la avaricia. Difícil.

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