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martes, 13 de septiembre de 2011

Neolengua

Una vez más hago una referencia a la novela 1984 de Orwell, inspirado en el persistente e inasequible al desaliento, papanatismo e incultura de la clase política.   En la novela, el partido manipula el lenguaje y llega a crear palabras nuevas en sustitución de las antiguas, con la idea de que quien controla el lenguaje tiene cierto control sobre el pensamiento.  Si la palabra no existe, nos resultará más difícil pensar en el concepto. 

Largo tiempo hace ya que políticos de este país de distinto signo, oscilan entre la tontería y la estupidez de lo "políticamente correcto", ya sea en nombre de la igualdad de sexos (ole tus huevos,  Arturo Pérez Reverte por tus artículos en este sentido), del nacionalismo, la identidad nacional, o la cortesía diplomática mal entendida. 

Yo, que soy partidario de no atribuir a la maldad lo que puede atribuirse a la estupidez, creo que en este caso además de estupidez, hay maldad, ya que la cuestión de fondo es que la mayoría de los que están en política, están para lucrarse y es por ello que se apuntan al carro de la idiotez semántica, simplemente por dinero.  Llegados a cierto punto, la estupidez no puede ser la única explicación.

7 comentarios:

  1. No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.

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  2. Saludos, ¡estupendo! parece que esas son las dos condiciones necesarias de los políticos de hoy, en cualquier latitud. ¡Abundan!

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  3. Dices los políticos, pero durante lo del 15-M había entre la gente "de a pie" una epidemia de lenguaje idiotizante...

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  4. Estoy contigo Pepe, además de estupidez, hay maldad. El beneficio personal es lo único que mueve a esta gentuza.

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  5. Genial y vigente Orwell. Sobre los políticos, ni media palabra. Tal vez así logremos que no existan.

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  6. Claro que hay maldad, Pepe, además que demasiado a menudo van unidas maldad y estupidez, explosivo cóctel.
    Besos.

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  7. Herel: No puedo estar más de acuerdo contigo en que la estupidez no es patrimonio exclusivo de los políticos. Lo que pasa es que la encuentro más preocupante ya que son los que legislan.

    Ada: Curioso comentario, en la línea de "La publicidad negativa no existe".

    Pitt: Tu comentario me trae a la memoria un libro de ciencia ficción de Isaac Asimov. En esa época poseen una técnica de análisis de lo que realmente dice la gente. Cuando lo aplican sobre las conversaciones de un político que ha enviado el imperio, resulta que en todos los días que ha estado y además ha hablado bastante, ha conseguido no decir nada.

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