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sábado, 26 de noviembre de 2011

Pobreza y amor

Una canción española dice que cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana.
La pobreza es algo terrible porque priva de bienes materiales que hacen la vida más fácil, menos dura, incluso más divertida y, a la vez, priva también de medios para preservar una intimidad. Incluso podríamos decir que éste sería un indicador todavía mejor que el de la renta: cuanto más pobre se es de menos intimidad se dispone. Cuando se es muy pobre se está sobre la acera expuesto a las miradas de todo el mundo, cuando se es menos pobre se vive con otras nueve personas en una misma habitación. Cuanto más se sube en la escala social más se dispone de un espacio íntimo.
La pobreza también priva del acceso a los bienes culturales y a todo lo que eso puede representar, como los intercambios que se tejen alrededor de esos bienes. Un bien cultural no sólo es algo que puede hacer bien a cada uno de diferentes maneras, tanto en el ámbito del saber como en el de la construcción de sí, sino que es también un objeto en torno al cual permite intercambiar. La pobreza priva de todo esto y seguro que también de otras cosas que en este momento olvido. La pobreza expulsa al amor por la ventana y también a todo lo que acabo de referirme.

8 comentarios:

  1. Lo de perder la privacidad me dule enormemente y por encima de todo me gustaría tener dinero para tener una casa alejada de todos a la que retirarme ocasionalmente. Una casa tranquila y misántropa pero no todo el tiempo.
    Como aporte positivo y optimista te diré que la pobreza incluye también disfrutar de cosas más pequeñas y la gente que la ha asumido de toda la vida y no conoce los bienes materiales suele ser más feliz por estadística. Nosotros ya estamos infectados de una sociedad del relativo bienestar así que poco más puedo añadir. Saludos.

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  2. Coincido con Houellebecq y con Groucho Marx, quien decía que la felicidad está hecha de pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, ...

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  3. Esa es la pobreza del sistema, la que nos venden, la de tanto tienes tanto vales.
    No, somos más de lo que podamos atesorar, no nos llevamos ninguno de nuestros tesoros, son otras las cosas que nos acompañan... a quienes son capaces de encontrarlas. Los que no, parten vacíos, rodeados de riquezas y de buitres, pero completamente desnudos.

    Solo es pobre el que necesita algo que no tiene, pero hay quien jamás tiene suficiente, como hay quien sin nada, no necesita más. A estos últimos no les pueden robar su felicidad, puesto que no reside en sus posesiones. Quizás primero hay que haber tenido y entender que ESO NO ES LA FELICIDAD.

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  4. Estoy con piedra, el dinero no da la felicidad. Ni siquiera creo que de intimidad, estaba pensando en guardaespaldas, detectives privados, etc. En esta vida no se puede generalizar, hay demasiados matices a tener en cuenta.

    Marikosan

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  5. La intimidad...no lo había pensado nunca, pero claro eso va ligado a la tranquilidad, sí, y me pregunto si la riqueza tiene que ver algo en conseguir ese estado. El pobre no vivirá tranquilo agobiado por no saber si podrá comer. El rico no vivirá tranquilo agobiado por si le entrarán a robar. Felicidad, tranquilidad, intimidad, el dinero ayuda, pero al final es un estado íntimo y personal.

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  6. que duro, pero muchas veces sí es así. Lo de en la riqueza y en la pobreza es solo un cuento mas.

    En cuanto a lo de la intimidad... en la calle por supuesto que no he estado! pero sé lo que es ser adolescente y compartir dormitorio con una hermana y tu madre! intimidad cero... bueno, no sobre diez, dejemoslo en cinco

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  7. ni tan rico, ni tan pobre...todo con una medida. La falta de dinero hace la rutina, la rutina la crispacion o malestar y el malestar el desahogo...al final la pagas con quien tienes cerca.
    Tampoco seria feliz siendo rico, pero si tuviera dinero si haria feliz a muchas personas.

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  8. Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre.

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