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domingo, 4 de marzo de 2012

La gente es la pera

Nuestro amigo Hou publica un post en su blog que hace referencia a la estupidez de la gente. La gente es imbécil, no lee lo que tiene delante, interpreta mal las cosas y, aún explicándolas cien veces parecen seguir inmersos en su ceguera inicial.
En la entrada sureste del parque del Retiro se levanta una estatua de Pío Baroja. Viste boina y abrigo largo. Hay mucha gente que lo confunde con Galdós. Ven la estatua y dicen: "Mira, el de los Epìsodios Nacionales", y entran en el parque tan anchos. Aunque peor es el caso de los extranjeros, que al verlo con boina creen que es un pintor. De nada hay que sorprenderse. La gente, después de pasar por la estatua de Baroja, ven un mirlo y dicen: "Mira, una urraca", ven a cualquier pájaro amarillo y dicen: "Mira, un canario". La gente es la pera.

8 comentarios:

  1. Más que no enterarse de lo que ven o leen es no preocuparse por ello.

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  2. Razón tienes. Lo que pasa es que me temo que más ocasiones de las que confesaré, soy parte de la gente, que si, es la pera.

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  3. Uy, pues con esta entrada no te creas que ando yo muy de acuerdo. Resulta que por mi afortunado o desafortunado oficio he aprendido que a quién hay que respetar es precisamente a la gente. Aunque a veces sea la pera (que yo, igual que Pepe muchas veces soy la gente, tengo puntos de esos para matarme) porque a veces tendrán más cultura o menos cultura. Pero aquel que confunde a Baroja con Galdós seguramente sabrá hacer cosas que no sabes tú... y que no se yo jaja. Quiero decir, que todo tiene su ciencia... y al fin y al cabo de nada sirven tres carreras o mucho conocimiento de un tema, la escuela de la vida es la que importa, un buen ejemplo de esto son gran parte de nuestros mayores que quizá no tuvieron los medios para aprender y no ser la pera... pero siempre conocerán cosas que nuestras generaciones no conocen.

    Un besito! ^^

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  4. Vaya...

    Llevo algún tiempo leyéndote -leyéndoos, cuando toca...- sin decir esta boca es mía, pero con este post me has enternecido. ¡¡Qué manida pero inagotable fuente de recursos es la discusión sobre la ignorancia!! ¿Toda ignoracia es igual a otra? ¿Soy tonto porque esto no lo sé; listo porque aquello sí? ¡Estudié en la universidad de la vida! ¡El teatro es caro! ¡No tengo tiempo para leer!

    (Perdona mi verborrea sátira de domingo tarde... he tenido una semana horrenda, terrible. Me suelo sentir culpable cuando me quejo por eso de tener las necesidades vitales cubiertas. La crisis ha traído consigo el pudor ante la queja y la ostentación...)

    Retomo. Sólo quería decirte que tienes razón. ¡Santa razón! Baroja y Galdós. Pues no, no es lo mismo. Es esa clase de saber que regalan en primaria -de cualquier generación, incluida la de las cabañuelas- pero nadie valora. Pero oh,sí, ¿qué importancia tiene no saberlo si ya no importa ser semianalfabeto porque puedo vanagloriarme incluso?

    Nunca me he tenido en muy alta estima, porque solo sé un poquito de muchas cosas, y me hubiera gustado saber mucho de algo apasionante que me encendiera el cerebro a medianoche. Pero nadie logrará convencerme de que haber temido alguna vez que podría acabar como La de Bringas no sirve de nada. Sirve, desde luego, para descubrirme, si llevara sombrero, cuando entro en el Retiro.

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  5. Mrs. Champagne, evidentemente la ignorancia como tal no es buena, siempre y cuando se pueda evitar. Pero me refiero, entre otras cosas, a la gente que no tuvo los recursos para aprender: debemos tener a todas esas personas un respeto. También mantengo mi postura de que todos aquellos que son la pera tienen mucho que enseñarnos. Besos :)

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  6. Y respecto a lo de las Cabañuelas… te pongo como ejemplo mis abuelos. Mis abuelos no pudieron asistir a la escuela porque tenían que trabajar, desde bien pequeños. Y como ellos, muchos más.

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  7. Hola, ARN

    No, no, la aflicción por el pobre Baroja me ha hecho expresarme mal. ¡Los de las Cabañuelas, por eso lo digo, tenían algo que enseñar! Pero te aseguro que si tenáin tiempo -pobre, de eso se quejaba mi abuelo, del tiempo- lo aprovechaba. Con el que no puedo es con el que puede y lo desprecia.

    El respeto, que también da para otro tema, siempre se lo gana el que se lo tiene a sí mismo. Y cada vez tengo más claro que el que nada quiere saber, tampoco quiere saber de nadie. Y esos, ¿para qué sirven?

    Bueno... ya me leíste ayer en el blog. Semana mala, humor malo.

    Ya estoy mejor; gracias aquí también por lo ánimos.

    :) saludos

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