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lunes, 13 de julio de 2015

¡A por ellos!



Después de unas cuantas entradas, con sus correspondientes críticos comentarios, sobre la tauromaquia, leo tantas opiniones en contra de las corridas de toros y de la defensa de los derechos de los animales que me voy adentrando en este mundo tan filantrópico, delicado, de tanta justicia y calado intelectual que ya me están convenciendo de la necesidad de cambiar de gustos. Como he dicho por ahí también lo hago porque me gustaría ser normal, tener amigos. Así que he decidido convertirme al "animalismo", quiero decir a defender a los animalitos no a ser un animal. Un animal era antes, cuando iba a los toros, cuando, como dicen los antitaurinos, bueno, decimos los antitaurinos, iba a disfrutar del dolor del toro, a disfrutar con su sangre, ver como se consumía y retorcía de dolor hasta la muerte mientras te tomas un gintónic en barrera, gintónic que dejabas apoyado cuando lo iban a matar para disfrutar en detalle como le entra la espada y ver su gesto de desgarro, ver la muerte en sus ojos, lo único que molestaba era que acertara el torero a la primera y la muerte fuera fugaz, se disfrutaba más cuando entraba varias veces y lo tenía snagrando un buen rato y, lo que era la hostia es cuando te tocaba la muerte del toro debajo mismo de donde estabas en el tendido que lo veías tan de cerca que sólo esperabas que te saltara su sangre a la camisa. En fin, todo eso quedó atrás, ahora espero poder ir publicando periódicamente entradas referidas a la defensa de los animales y trayendo las opiniones de gente más versada que yo en esta defensa. Defensa que es antigua pues han sido muchas las ocasiones que se ha intentado abolir las corridas. Recien estrenado el siglo XVIII y con la llegada de una nueva dinastía a España, los Borbones, y en general la aristrocacia afrancesada, despreciaba estos espectáculos por considerarlos indignos y propios del populacho, como me parecen a mí ahora, por lo que Felipe V prohibió su ejercicio a sus cortesanos.
En fin, para no cansaros y que lo lea Pat.mm (tiene que ser corto), rectificar es de sabios y reniego de la tauromaquia, esa forma de tortura y, como dicen voces más autorizadas que la mía, de "asesinos". Va a ser que tengo algo de aristócrata. Y de buena persona. Favor que debo a seguidores como Noelplebeyo, Marian Abella Miranda, Maman Bohème y un señor de Murcia, entre otros.
"Las corridas son un espectáculo con un suplicio paulatino". (Miguel Delibes, escritor y cazador).
Continuará...

10 comentarios:

  1. Yo no tengo demasiadas ganas de opinar sobre los animales puesto que el propio hombre es un animal, así que supongo que estamos todos en el mismo saco.

    ( Se ve que no estoy muy optimista hoy).
    Besos.

    Me pregunto que toro, u bóvido pasa mas ratos felice sen su vidam el que se pasa la vida en un sitio de engorde sin aire libre y casi sisn pastar, a base de hormonas, o el pobre toro que sufre en la plaza.

    Bueno, pues dejo eso ahí.
    Y que conste que yo no vopy a los toros.

    Pero si me gusta verles libres en la deesas.

    De lejos... , claro.
    :) , pero medianamente felices.

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  2. Que jodido es el radicalismo. Y el ego...

    Supongo que los antitaurinos no son todos vegetarianos, por principios. Eso les garantiza una dieta sana... yo es que no soy de tofu.

    Un beso Pitt.

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    1. Se me ha colado el no.... el subconsciente que me ha traicinoado, jajaja.

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    2. Respondo aquí a Amapola Azzul y a Tatu.
      Ahora que estoy en plena conversión animalista no me hacen bien estos comentarios. Todavía no he llegado al momento de quemar las naves, es decir, de entregarme con tal determinación que incluso me cierre las vías de huida o renuncia. Como esas personas que combaten una tendencia genética a engordar y tras periodos que logran adelgazar abandonan la resistencia y se dejan invadir por los kilos de más y tienen dos tipos de ropa: la de flaco y la de gordo. Todavía guardo en el altillo esos argumentos que ahora utilizáis. Todavía no he hecho una hoguera con ellos, porque habría sido como ver arder las naves que en realidad Cortés no quemó, sino que barrenó o, por utilizar la expresión de Bernal Díaz del Castillo, las "puso de través".
      Besos.

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  3. Lo conseguiste, Pitt! Te he leído enterito, de principio a fyn...
    Me ha encantado ese rotundo cambio de opinión y gustos expresado de esa manera tan delicada y sincera, en el que entonas el "mea culpa" sin un ápice de ironía ni sarcasmo. Gracias, Pitt!! Has conseguido ponerte en la piel de los antitaurinos mostrándote sumamente empático… y es que rectificar es de sabios..jajaja!!

    ;-) Mil besos,

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  4. Aun sin rectificación!!! Lo sé...la humildad te traiciona...jajaja!
    Mil besos

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  5. Había pensado ponerme yo en la piel de los taurinos pero no sería más que vulgar imitador suyo. Seguiré anti-taurino que no se me da tan bien lo de hacer refinada ironía como la suya. De todas formas los animales se matan en la naturaleza y nosotros nos los comemos. La diferencia es que ellos no hacen espectáculo de la tortura y la sangre. Pero para que vea que le respeto su verdadera esencia pro-toros le confesaré que yo también tengo mi lado oscuro. Especialmente en los cines dónde los niñatos hacen ruido y no me dejan ver películas. Hago corridas de collejas y a veces consigo que me echen a mí por bestia(por mala bestia). La humanidad no se puede dividir en taurinos o anti-taurinos o maltrato anti-maltrato. Cada uno de nosotros es un mundo(y uno muy contradictorio). El caso es que yo pasaba por aquí porque con estos temas taurinos (o los del tabaco) se pone usted de lo más divertido y agudo. Habrá que azuzarle más con la pica(pero no tanto que se nos enfade de verdad). Saludos.
    Un señor de Murcia(es un decir)

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    1. Por Dios, no se disculpe por ese lado oscuro tan poco ominoso, seguro que esas anécdotas del cine, que ya le había leído, serán motivo de chanza entre sus contertulios porque todos, en el fondo, vemos con agrado que la justicia caiga sobre los imbéciles aunque no nos atrevamos a ser su mano ejecutora, de hecho a lo largo de la historia, la venganza sobre los que se suponían contrarios a lo socialmente establecido se ha hecho ejecutar con no tan mesurada violencia en beneficio del aplauso ciudadano. Veo bien las collejas. Pero ya no veo bien al maltratador animal, ese elemento a exterminar de nuestra sociedad -no paran de ocurrírseme nuevos argumentos contra esa barbarie-, en fin, le dejo porque seguro que tiene que dedicar su valioso tiempo a Ninette. Yo lo haría. Creo que ha sido mi mayor mito erótico... (la de Mihura digo, no la suya).
      Saludos.

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