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martes, 7 de abril de 2015

Sapientia sola libertas est

Quiero agradeceros de corazón a todos los lectores, amigos, seguidores y comentaristas de este blog el tiempo que hemos compartido hasta la fecha. Ha sido emotivo, entretenido, divertido y constructivo leer vuestras opiniones y vuestras aportaciones que, por otro lado, siempre han sido el alma del blog.
Una época con varios viajes previstos, una búsqueda de la libertad -por el medio que indica el título-, nuevos proyectos, renovadas ilusiones y afán por el descubrimiento me hacen imposible dedicar el tiempo que merece esta producción y la lectura a quienes tan amablemente acuden a leer a uno mismo. En realidad abandono, al menos de momento, las redes que, para una mínima correspondencia requieren de un tiempo que he decidido invertir en otros asuntos.
Mi recuerdo, afecto y agradecimiento al erudito señor S; a la adorable Pat; a la inquieta Tracy; la surresalista Atrápame Pez; la efusiva Athenea; la inteligente Lectora de Almas; la provocativa Anónima (¿canaria?, jajajajaja); la castiza Yeste Lima; la amorosa Ficticia; la simpática Soraya; la cordial Carmen Magia; la delicada Nefertiti; la amable Susana; la sensible maduixeta; la seductora Alma Baires; la emotiva Marinel; la poética Amapola Azul; la suave Mía; la interesante Tatu; la sensible Haydeè; la frescura de Solaire; la afeciva Ame; la agradable Taty Cascada; mi deseada Gela Gelita y, en fin, también a aquellos que dejaron la lectura pero con los que compartimos bellos sueños, entre los que se encuentran en un lugar muy especial de mi corazón la electrizante Pommette; la bellísima Maite; la impulsiva mentalhesitation; la gran poeta Verónica Calvo y mi amada *L*...
Me dejo en el tintero, a riesgo de pecar de injusto, a muchos que iré recordando pero lo dejo ahí de momento. A todos un hasta luego con mi más sincero agradecimiento.

Epílogo: Séneca es un grande la literatura de todos los tiempos, y sus máximas son un curso intensivo de sabiduría. De todas ellas me quedo siempre con esta: Sapientia sola libertas est. Es decir: la sabiduría es la única libertad. No se puede decir más con tan pocas palabras.