La nueva raza aria
Editorial del domingo 1 de noviembre de 2026
Los criadores de cerdo ibérico de la zona de Salamanca perdían mercado frente a la potencia comercial nacional y europea del cerdo blanco. Luego de años de investigar, a principios de la década de los 70 del pasado siglo, dieron con la fórmula. Con estudios genéticos favorables, decidieron cruzar una madre de raza ibérica 100 % con un semental de raza Duroc para lograr mejor productividad y rendimiento. A partir de su intuición de genios y su pasión torera, los ganaderos de lidia han hecho del toro el mestizaje más excelente con cruces de «encastes». Las razas resultantes han resultado ser superiores. Basados en la rentabilidad del cainismo (español contra español o «las dos Españas»), la llamada izquierda proclama su «superioridad moral». Una nueva raza superior. Que, en realidad, por copia y pega del cainismo nazi, resulta ser solo una «nueva raza aria».
Treinta y cuatro minutos después del accidente de Urda, el ministro del ramo de trenes escribía en X: «la superioridad moral de izquierda». No era la primera vez ni será la última. Llevamos años naturalizando un mensaje por reiteración, sin base alguna, que consiste en que en España hay una moral superior, la de la izquierda. El resto es inferior. Hemos naturalizado las bases filosóficas nazis más burdas. Estos practicaron un darwinismo social y un racismo biológico que autorizaba la superioridad de una raza aria. Deshumanizaron al enemigo por su origen étnico (judíos, eslavos, gitanos…) para matar, literalmente, a los enemigos que se le oponían por sus ideas y morales (socialistas, liberales, demócratas…). En eso consistió el nazismo. Y en eso consiste el mensaje de la nueva raza aria de Pedro Sánchez, Óscar Puente y compañía, al crear con sus expertos de comunicación la más perversa inversión de los valores éticos de la democracia.
El régimen nazi añadía, además, otro copia y pega de lo actual superior: el deber y la obediencia absoluta al jefe. El líder, el Führer, es, a la vez, el propio Estado, la nación entera. Por tanto, se le obedece sin juicio crítico alguno. Llegando a lo que Hannah Arendt definió como la «banalidad del mal»: los ejecutores de cada atrocidad no lo hacían por maldad sádica, sino por la subordinación ciega a las órdenes del líder. Siendo el enemigo un ser deshumanizado (la derecha es fascismo, la derecha quitará derechos sociales, quemará a los emigrantes, defenestrará a los homosexuales…), acabar con estas amenazas es el camino para preservar la moral superior. Sí. Asistimos a la creación y gobierno de una nueva raza aria. Nadie ha banalizado el mal de forma tan impecable como Óscar Puente.
Lo que creó Cuvillo o Garcigrande o lo que expresa Morante es un superior respetuoso con, no lo inferiores, sino con el paso anterior a ellos. Toda raza es superior por mejorar la superioridad anterior que habría dado un paso antes hacia la mejora
Cuando los ganaderos de ibérico dieron el paso hacia la producción y crianza del cruce con ejemplares de raza Duroc, habían estudiado su genética, sus resultados, pros y contras, calidad resultante, beneficios de sus carnes… La raza ibérico-Duroc es excelente hacia todas partes. Todo cruce de encastes o procedencias que los ganaderos de lidia han realizado a lo largo de los siglos ha tenido como finalidad ayudar a la evolución propia del toreo y del toro bravo. Evolucionar para trasladarlo en el tiempo. A toda raza o encaste que no se acompasó con esta evolución, la historia se encargó de detenerla. Los cruces de líneas de toros de lidia que fueron exitosos son menores en número que los intentos de mejora con cruces de todo tipo. Las razas o encastes que pasaron el corte son superiores a las originales.
Lo son porque en el toreo los ganaderos mantienen su memoria en las zootecnias, en los tipos, en los comportamientos de vacas y de toros. No olvidan la palabra del padre, que recuerda la del abuelo, y así en un traslado de conocimientos insustituible y natural. Lo que creó Cuvillo o Garcigrande o lo que expresa Morante es un superior respetuoso con, no lo inferiores, sino con el paso anterior a ellos. Toda raza es superior por mejorar la superioridad anterior que habría dado un paso antes hacia la mejora. El ser humano es mejor desde que se redactó la primera Constitución en el mundo, luego desde la redacción de los derechos humanos y así en otros «luegos», en el camino de la historia.
Pero asistimos hoy en España a una fotocopia 2.0 de la supremacía moral de una raza superior llamada «nueva izquierda». Bastaría con recuperar la moral de la memoria, es decir, la historia, para comprobar que el mensaje comunicativo del poder en España ha sido una burda imitación de la comunicación y los mensajes de la época nazi. Un calco. Pero el ser humano y la democracia lo son porque no existe una moral superior de ningún tipo. Insistir en ella es pactar con el diablo hacia la violencia de dos partes inexistentes. Insistir en gastar el dinero de todos en el fomento de esa moral superior mata y envilece. Insistir en esa moral superior deshumanizando al enemigo (los fachas) es inmoral, antidemocrático, delictivo y paranoico. Insistir en el toro de productos marrajos es abundar en la cornada.


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