"La hora de las brujas era un momento especial en plena noche en el que todos los niños y todos los adultos dormían profundamente y todas las cosas oscuras salían de su escondite y tenían el mundo para ellas solas".
Roald Dahl.
"La hora de las brujas era un momento especial en plena noche en el que todos los niños y todos los adultos dormían profundamente y todas las cosas oscuras salían de su escondite y tenían el mundo para ellas solas".
Roald Dahl.
Roca Rey gana un Goya en territorio hostil
Dicen que Andrés Roca Rey no fue invitado a la gala de los Goya. Es cierto en cuanto a presencia, pero no es cierto en absoluto. Porque a un protagonista no se le invita, ya está presente en el film. Los Goya se han convertido en eso que el toreo pretendió hace tiempo: en algo que exponga con boato y pompa su realidad demacrada, su pesebrismo y su nula autocrítica. Si ellos fueran sinceros, harían autocrítica de su paupérrima realidad. El cine español, salvo excepciones, se ha convertido en un pesebrismo de quien les subvenciona casi al ciento por ciento. Si el cine español tuviera la calidad que pretenden mostrar en esa gala de los Goya (pintor que pintó como nadie el realismo del toreo) haría de la gala lo contrario de lo que ya es: un acto de propaganda cuasielectoral con manifiestos sectarios. La única alfombra roja de todas por donde Pedro Sánchez puede pasear sin ser increpado e insultado.
Es decir, que los Goya son la puesta en escena de ellos mismos, aislados de la realidad del país, mostrando un mundo paralelo y aparte, endogámico hasta las cachas y sectario en el sentido más etimológico del término. El cine español es dogmático, doctrinario, secuaz y partidista. Quizá por esta razón sus películas no interesan a los españoles. El 40% de las películas españolas no tuvo siquiera 100 espectadores. De las 609 películas proyectadas en sala en 2025, mucho más de la mitad, 339, no recaudaron ni lo que cobra un banderillero en plaza de primera, 1.883 euros. En cuanto a espectadores, solo 87 películas de las 609 lograron poco más de 11.000 espectadores, un día de toros en Sevilla. Roca Rey no fue invitado porque no pertenece a esa tribu.
El cine español jamás hace una mínima autocrítica. Viven al margen de su propia realidad y el ombliguismo que procesan los expulsa de la realidad. El cine solo lagrimea y pide y se blinda en mensajes de cultura y necesidad de la misma. El cine español se muestra al público como un apéndice ideológico de quien les costea todo, gala incluida. Un territorio hostil a la libertad cultural sin ideología que es el toreo, que se desarrolla en libre concurrencia empresarial, con una exigencia económica pública que si la aplicaran al cine, este echaba el cierre de forma inmediata. Y en ese territorio hostil ganó ‘Tardes de Soledad’, porque si no hubiera ganado, el escándalo habría sido mayúsculo dada su calidad cinematográfica. Pero hablemos de cine.
La narrativa de ‘Tardes de Soledad’ marca un antes y un después similar a la película de ‘Salvar al soldado Ryan’
La narrativa de ‘Tardes de Soledad’ marca un antes y un después similar a la película de ‘Salvar al soldado Ryan’ (Spielberg, 1998). Antes de este film, las grandes películas bélicas carecían del realismo y hasta del hiperrealismo que trasladara en sonido e imagen la esencia natural de todo conflicto. Con la obra colosal de Spielberg, el cine bélico perdió su inocencia al poner al espectador dentro de la batalla. La escena del desembarco en la playa de Omaha (Normandía, 6 de junio de 1944) es la de mayor realismo (a veces mágico) cinematográfico de la historia, salpicando de realidad al espectador. Un realismo que incluye magistralmente la humanidad, el temor, el miedo y el estado de histeria de los soldados. La secuencia del capitán John H. Miller (Tom Hanks) perdiendo el sentido del oído y con la mano derecha temblorosa, es genial. Por real y humana. Eso es lo que sucede, en cine del toreo, con ‘Tardes de Soledad’.
Que marca un antes y un después porque expone al espectador al toreo sin filtros. Es la pérdida de esa inocencia que siempre contaminó a las películas de toros y las situó en esa intención de demostrar que el toreo tiene arte, tiene razonamientos casi empíricos para existir. ‘Tardes de Soledad’ es la trashumancia real del grupo de soldados del capitán Miller en busca de un soldado cuyos tres hermanos ya habían muerto en combate. La película es tan real como el suceso en el que se basa (un hecho real). De la misma forma que ‘Tardes de Soledad’ es un suceso real de un grupo de hombres en trashumancia, de plaza en plaza, capitaneado por Roca Rey, buscando el toreo por el toreo.
Siendo sinceros con la verdad, Roca Rey es el centro y la razón de ser de esta aventura equinoccial con una lectura similar a la de la novela ‘La aventura equinoccial de Lope de Aguirre’ (Ramón J. Sénder, 1964) llevada al cine, entre otros por Werner Herzog (‘Aguirre o la cólera de Dios’), película cuyo tramo intermedio deja al espectador frente a frente con la realidad, desnuda y sin contaminación de ningún tipo. Lope de Aguirre tiene mucho de Roca Rey, como el capitán Miller tiene de Lope y de Roca Rey: el viaje real de una dureza que exige al máximo la presencia de todas las capacidades, debilidades y sentimientos del ser humano. Los Goya esconden esos contenidos humanos para usar una alfombra en donde cantar sus vanidades de micromundo ausente de toda autocrítica de su cine paupérrimo y pagado.
Plaza de toros de Bargas (Toledo) España. Festival con picadores. Dos tercios de entrada. Novillos de Santiago Domecq, de gran juego en líneas generales, siendo el cuarto de la tarde fue reconocido con el indulto, mientras que el tercero recibió la vuelta al ruedo. El segundo fue el más deslucido.
• MIGUEL ÁNGEL PERERA, dos orejas
• DANIEL LUQUE, oreja
• DAVID DE MIRANDA, dos orejas
• TOMÁS RUFO, dos orejas y rabo simbólicos
• MARCO PÉREZ, dos orejas y rabo
• ADRIÁN MAROTO (novillero), dos orejas y rabo

Plaza de toros de Arroyo de la Encomienda (Valladolid) – Corrida de toros. XX aniversario de La Flecha. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Zacarías Moreno, de dispar juego. El mejor fue el tercero, con nobleza y humillación. El sexto tuvo buen embroque, aunque le faltó romper hacia delante y entrega. Con más clase que raza fue el segundo. Al igual que el cuarto, de mucha calidad, pero muy justo de fuerzas. El primero y el quinto resultaron mansos y ásperos.
• SEBASTIÁN CASTELLA, oreja y ovación
• TALAVANTE, oreja y silencio
• MARCO PÉREZ, dos orejas y oreja
Incidencias: Al finalizar el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional de España. El Ayuntamiento de Arroyo de la Encomienda reconoció a los tres toreros su presencia en el XX Aniversario de la plaza. Los banderilleros Elías Martín y José Antonio Prestel saludaron una ovación tras parear al tercero.