El toreo en Madrid, o cómo ganar el relato a la extrema izquierda
Editorial del viernes 10 de abril de 2026
Andan las izquierdas en sus blogs/bots/medios intentando bombardear a Ayuso en Madrid. La extrema izquierda lleva bombardeando a la presidenta de la CAM por tierra, mar y aire, usando ningún argumento y sin un relato. La extrema izquierda ha armado y vendido un relato donde el incumplimiento de la ley y hasta de la Constitución se convierte en bondad progresista. Ahora arman tremenda balacera porque la CAM está arreglando descosidos de la Plaza de Las Ventas con una inversión de unos 400.000 euros. Es decir, que cumplir con la ley y con la Constitución (mantener en estado de revista un patrimonio histórico, un inmueble protegido y una actividad de patrimonio cultural), es acto de gestión sectaria y prepotente. Es el relato fake/woke de un mundo al revés.
Desde hace tiempo, el relato dejó de ser el argumento. La comunicación ya no pasa por la intención de comunicar, sino de pervertir la realidad, voltear la ley, adulterar las normas y obligaciones de una gestión política. Una vez dada la vuelta al calcetín, se trata de usar medios, plataformas, púlpitos, instituciones que son de todos, para expandir en goteo chino ese argumento pervertido. De tal manera que ya no importa el fondo: la mentira comunicada como verdad, sino que lo importante es reiterarla para hacerla verdad. Ganar el relato, la vieja máxima de Goebbels. La extrema izquierda ha sabido ganar el relato con un calado tan profundo que incluso su estado judicial casi absoluto por corrupción y su gestión casi homicida, no han provocado una rebelión en las masas.
Madrid, como resultado, tiene hoy en el toreo un potencial que nunca tuvo
Muy posiblemente, Madrid, como ciudad estado en lo político, haya sido la única fortaleza del PP que no ha permitido que las extremas izquierdas ganen el relato. De tal manera que, durante mucho tiempo, el Gobierno de España no se ha dirigido o ha estructurado un frente contra el PP en el Senado o en el Congreso. La bronca no ha sido con Feijóo, que también, sino con Ayuso. Desde el punto de vista de la comunicación, la CAM ha sabido pautar y estructurar su propia estrategia, de tal forma que el relato que calaba en el resto del país, no llegaba a inundar el suelo madrileño. Y eso, en política, no es que sea importante, es que se trata de la propia política.
¿Los toros? Independientemente de gustos, de aficiones, de querencias, la CAM se mantuvo firme en la ley y en la Constitución y respetó sus obligaciones. Que no son otras que las que vienen recogidas en los textos legales escritos que obligan a todo tipo de gobiernos y administraciones. Sobre el toreo, el relato nacional ganado por la extrema izquierda se sitúa al lado de la prevaricación. A sabiendas de que la ley exige el trato de ‘lo cultural’ para la tauromaquia, las administraciones, dirigentes y cargos públicos anteponen a la ley su ideología. Prevarican por omisión. Y han perpetrado una carnicería moral y económica contra el toreo.
En Madrid, al revés. De tal forma, ese ‘al revés’, que el toreo madrileño es hoy un pulmón económico, un vector de integración social, una fuente de riqueza, un centro de tolerancia y convivencia y una realidad de un tamaño impensable. Fruto de dos cosas. Una, la actitud responsable del gobierno de la CAM. Y, dos, la capacidad de la empresa actual para reflejar esa actitud responsable respecto al toreo. Madrid, como resultado, tiene hoy en el toreo un potencial que nunca tuvo. Pero no sólo en lo taurino como suceso aislado, sino en el toreo dentro de los entresijos de una ciudad que es envidia de muchas capitales del mundo.







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