PEDRO L. GAYARRE
La Junta anuncia
"la fin del mundo"
25 de septiembre de 2019
La Consejería de Desarrollo Sostenible
de la Junta de Comunidades de CLM ha declarado el comienzo de “la fin del
mundo”, que es algo que, de los milenaristas acá, se viene anunciando cada cien
años sin que la verdad incontrovertible cuaje en un apocalipsis que merezca la
pena. José
Luis Escudero, el consejero del ramo, ha declarado la
Emergencia Climática en la región y a uno le suena la música de fondo como cuando,
allá por el sesenta y ocho, se declaraban estados de excepción. Ya sé que
tomarse estas verdades de la ciencia a la ligera lleva el peligro de acabar
chamuscado, dorado y estofado, por la verdad ineluctable e incontrovertible de
ese calentamiento global que ha venido a sustituir en el imaginario popular a
las calderas de Pedro
Botero, pero siempre ha habido quien, ante las
verdades incontrovertibles e indiscutibles de la ciencia, la ideología o la
religión, ha optado por un sano escepticismo.
En la cumbre de las Naciones Unidas para
el Cambio Climático, una chica de dieciséis años ha dicho a los dirigentes de
medio mundo que le han robado sus sueños y su infancia, y uno ha pensado si a
esta chica la han tenido secuestrada en alguno de los agujeros del Pingüino de
Batman en Gothan o si ha vivido toda su vida en aquel Los Ángeles de lluvia
perpetua que inventara Ridley
Scott para su Blade Runner. No hay
salida, según la acreditada científica del cambio climático, la doctora Greta Thunberg: “Extinción masiva”.
"Los cambios climáticos que se
produjeron hace 12.000 años con un episodio de enfriamiento global que hizo que
se extinguieran especies como los mamut, la sequía generalizada que acabó hace
4.000 años con las sociedades del sur y del oeste de Asia, la sequía que entre
el 900 y el 750 a.C., localizada a ambos lados del Pacífico y que debilitó el
Imperio Tang en China y la cultura maya en Centroamérica, las oscilaciones
climáticas del siglo XIV en Europa, y sobre todo el episodio producido a
mediados del siglo XVII en el que la tierra sufrió las temperaturas más frías
registradas en más de un milenio y puede que muriera un tercio de la población…".
Todos esos episodios de cambios en el clima de la Tierra no pueden ser
achacados a una especie humana que estaba en Europa a dos siglos de tener el
potencial destructivo que se achaca a la Revolución Industrial.
Uno piensa que el factor humano es uno más a añadir a
fuerzas y dinámicas que van más allá de la propia Tierra y que, ante la fuerza
de estas, como se demuestra en los episodios históricos citados, el poder de
influencia de la especie humana es muy limitado. Pero bueno es que el consejero
impulse la agricultura ecológica, la ganadería extensiva, la utilización
sostenible del agua, la corrección de la pérdida de la biodiversidad y... pare
usted de contar. Medidas lógicas en la explotación lógica de unos recursos
limitados. Pero, por favor, para ello no es necesario que, como la niña repipi
y repelente, nos eche unas lagrimitas ni nos anuncie “la fin del mundo”. ¡El
milenarismo! ¡El mineralismo de la curda de Fernando Arrabal!



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