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miércoles, 4 de marzo de 2026

Talavante, el torero más honesto

 

Talavante no tiene chistera

Editorial del lunes 2 de marzo de 2026 de Mundotoro



El arte del toreo es directamente proporcional al arte de vivir. En las dos últimas décadas, no ha habido un torero que haya hecho de la vida un ejercicio artístico como Alejandro Talavante. Un urbano reinventado en lo rural y viceversa. Cosmopolita y agrario. Contextual y solitario. Armani y unas botas de montar de cuero y barro. Y si se torea como se es, porque se escribe y se pinta y se canta como se es, Talavante instala en su toreo la vida y su arte de vivirla. Es el torero menos aburguesado, el más honesto. Jamás definitivo, e ilimitado por indefinido. Es un indagador que se pregunta el toreo a cada instante, como se pregunta la vida. Sabiendo el peligro que tienen las respuestas.

Los toreros que bucearon en las aguas primitivas del campo han sido los que mejor han comprendido que el toreo jamás es definitivo. Desde Joselito El Gallo, que se sabía cada vaca y cada toro, hasta ese clan invisible de El Juli, incansable buscador del toreo en el campo, hasta llegar a Talavante, que, de espaldas al sistema, directrices y tendencias, está buscando las fórmulas inexistentes de la bravura en su ganadería. Todo ello en dos décadas, las que cumple este año como matador de toros. En este tiempo a Talavante le ponen la penitencia de no haber sido el mandamás, penitencia de la que él no se siente penitente. Hay en su toreo cierta nostalgia atemporal. Una especie de contradicción: teniendo las cualidades que todos quieren tener para mandar y tener el cielo, Talavante y su toreo tienen una tendencia exquisitamente lúcida. Sabe que en el cielo hay buen clima, pero que las mejores compañías habitan en el infierno.

En estas dos décadas ha habido un manojo de toreros capaces de ser el uno y el número uno: José Tomás, Ponce, El Juli, Morante o Andrés Roca Rey. Toreros que viven de la mayoría, del quórum, de saberse arropados por esa masa que habita arriba del todo, en el llamado cielo de los líderes. Una cuestión muy necesaria para el toreo, imprescindible, como necesaria es la existencia de alguien insatisfecho por naturaleza, que ama al toreo porque sabe que el toreo nunca empezó con él ni terminará con él. Y que muestra cosas que no viven en el cielo. Es imposible comprarse una parcela para habitar sólo en el Olimpo si se piensa que el toreo en sí no existe. Que sólo existe la búsqueda constante del toreo. Es decir, una insatisfacción constante.

Talavante es el torero menos aburguesado, el más honesto. Jamás definitivo, e ilimitado por indefinido. Es un indagador que se pregunta el toreo a cada instante, como se pregunta la vida. Sabiendo el peligro que tienen las respuestas.

En 20 años, hay mucho Talavante en el infierno y mucho en el cielo. Hay una búsqueda constante de lo que, apenas hace unos años, no se echaba en cuenta. Asuntos vitales como la reducción de las embestidas: superar el temple y su velocidad acompasada a la velocidad del toro por el torero, que reduce esa velocidad en un muletazo. Una cuestión de calidad evolucionada y sutil, que nace en la flexibilidad del toro. Hay un antes y después en ese toreo y es “made in Talavante”: la faena a un toro de Teófilo Gómez en Aguascalientes (México, 2015) debería pasar a la historia como ese instante en el que el toreo de reducción se reveló como existente, el más curvo, el que declaró la guerra a la vulgaridad de la línea recta. Y el más lento por casi detenido. Como hibernando. Si miramos la foto de este editorial, pareciera que el toro y el torero están detenidos. Pero una mirada a las manos del de Teófilo indica movimiento: la reducción como superación artística del temple y la negación del tiempo en su velocidad.

Lástima que México esté ahora más lejos aún que cuando Hernán Cortés navegaba en esas cáscaras de nuez. Lejos por distancia mental, distancia social, distancia cultural y torera. Y de esa tarde clave, aquí nos llegó la arrucina (de rodillas, por cierto). La narrativa se quedó con la anécdota que le persigue: el torero de la improvisación. Eso no existe. Hacen falta muchos meses y años de búsqueda para improvisar el toreo. Lo que vemos como improvisación es el avance de miles de preguntas en el campo. No es improvisación, es intuir que es el momento exacto para hacer lo que sucede en la mente. Porque el lugar del toreo está en la mente.

La faena de Sevilla en 2007, en donde un cambio de mano hizo una circunferencia que hizo el trabajo de Colón declarando que la tierra era redonda, es un descubrimiento volitivo del toreo. Lo fue el toreo con la zocata al toro jabonero de Cuvillo en Zaragoza de 2011, negando la existencia de las líneas paralelas y que templar fuera el límite evolutivo del toreo, que llegaron desde el infierno. En donde están las mejores compañías, que son los que siendo grandiosos cometieron pecados burgueses.

Ese es Talavante, el torero siempre en la frontera de todo, el hombre que vive y penetra en ese barrio de navaja, a esa hora que la gente de orden desecha por peligrosa, ya ha cumplido 20 años de matador. Ese hombre contrasta y habita con el hombre de Armani y el habitual de los mejores contextos culturales y eventos de máximos titulares. El hombre que toda buena botella de vino quiere tener al lado.

Si Adán aprendió a espaldas de Dios que el paraíso no era donde estaba la manzana sino que era donde estaba Eva, Talavante sabe que el paraíso está donde habita el toreo. Adán fue expulsado del paraíso. Talavante se mantiene en los dos lados de la frontera. Porque, en el fondo, él y todos esperan a eso que dicen su improvisación. Que en realidad se trata de eso que, de repente, saca de ninguna chistera. Un paso más del toreo en su camino hacia ser el toreo.

lunes, 2 de marzo de 2026

La Gala de los Goya 2026

 


"La hora de las brujas era un momento especial en plena noche en el que todos los niños y todos los adultos dormían profundamente y todas las cosas oscuras salían de su escondite y tenían el mundo para ellas solas".   

Roald Dahl.

Roca Rey gana un Goya en territorio hostil. Editorial de Mundotoro

 Roca Rey gana un Goya en territorio hostil

Editorial del domingo 1 de marzo de 2026

Dicen que Andrés Roca Rey no fue invitado a la gala de los Goya. Es cierto en cuanto a presencia, pero no es cierto en absoluto. Porque a un protagonista no se le invita, ya está presente en el film. Los Goya se han convertido en eso que el toreo pretendió hace tiempo: en algo que exponga con boato y pompa su realidad demacrada, su pesebrismo y su nula autocrítica. Si ellos fueran sinceros, harían autocrítica de su paupérrima realidad. El cine español, salvo excepciones, se ha convertido en un pesebrismo de quien les subvenciona casi al ciento por ciento. Si el cine español tuviera la calidad que pretenden mostrar en esa gala de los Goya (pintor que pintó como nadie el realismo del toreo) haría de la gala lo contrario de lo que ya es: un acto de propaganda cuasielectoral con manifiestos sectarios. La única alfombra roja de todas por donde Pedro Sánchez puede pasear sin ser increpado e insultado.


Es decir, que los Goya son la puesta en escena de ellos mismos, aislados de la realidad del país, mostrando un mundo paralelo y aparte, endogámico hasta las cachas y sectario en el sentido más etimológico del término. El cine español es dogmático, doctrinario, secuaz y partidista. Quizá por esta razón sus películas no interesan a los españoles. El 40% de las películas españolas no tuvo siquiera 100 espectadores. De las 609 películas proyectadas en sala en 2025, mucho más de la mitad, 339, no recaudaron ni lo que cobra un banderillero en plaza de primera, 1.883 euros. En cuanto a espectadores, solo 87 películas de las 609 lograron poco más de 11.000 espectadores, un día de toros en SevillaRoca Rey no fue invitado porque no pertenece a esa tribu.

El cine español jamás hace una mínima autocrítica. Viven al margen de su propia realidad y el ombliguismo que procesan los expulsa de la realidad. El cine solo lagrimea y pide y se blinda en mensajes de cultura y necesidad de la misma. El cine español se muestra al público como un apéndice ideológico de quien les costea todo, gala incluida. Un territorio hostil a la libertad cultural sin ideología que es el toreo, que se desarrolla en libre concurrencia empresarial, con una exigencia económica pública que si la aplicaran al cine, este echaba el cierre de forma inmediata. Y en ese territorio hostil ganó ‘Tardes de Soledad’, porque si no hubiera ganado, el escándalo habría sido mayúsculo dada su calidad cinematográfica. Pero hablemos de cine.

La narrativa de ‘Tardes de Soledad’ marca un antes y un después similar a la película de ‘Salvar al soldado Ryan’

La narrativa de ‘Tardes de Soledad’ marca un antes y un después similar a la película de ‘Salvar al soldado Ryan’ (Spielberg, 1998). Antes de este film, las grandes películas bélicas carecían del realismo y hasta del hiperrealismo que trasladara en sonido e imagen la esencia natural de todo conflicto. Con la obra colosal de Spielberg, el cine bélico perdió su inocencia al poner al espectador dentro de la batalla. La escena del desembarco en la playa de Omaha (Normandía, 6 de junio de 1944) es la de mayor realismo (a veces mágico) cinematográfico de la historia, salpicando de realidad al espectador. Un realismo que incluye magistralmente la humanidad, el temor, el miedo y el estado de histeria de los soldados. La secuencia del capitán John H. Miller (Tom Hanks) perdiendo el sentido del oído y con la mano derecha temblorosa, es genial. Por real y humana. Eso es lo que sucede, en cine del toreo, con ‘Tardes de Soledad’.

Que marca un antes y un después porque expone al espectador al toreo sin filtros. Es la pérdida de esa inocencia que siempre contaminó a las películas de toros y las situó en esa intención de demostrar que el toreo tiene arte, tiene razonamientos casi empíricos para existir. ‘Tardes de Soledad’ es la trashumancia real del grupo de soldados del capitán Miller en busca de un soldado cuyos tres hermanos ya habían muerto en combate. La película es tan real como el suceso en el que se basa (un hecho real). De la misma forma que ‘Tardes de Soledad’ es un suceso real de un grupo de hombres en trashumancia, de plaza en plaza, capitaneado por Roca Rey, buscando el toreo por el toreo.

Siendo sinceros con la verdad, Roca Rey es el centro y la razón de ser de esta aventura equinoccial con una lectura similar a la de la novela ‘La aventura equinoccial de Lope de Aguirre’ (Ramón J. Sénder, 1964) llevada al cine, entre otros por Werner Herzog (‘Aguirre o la cólera de Dios’), película cuyo tramo intermedio deja al espectador frente a frente con la realidad, desnuda y sin contaminación de ningún tipo. Lope de Aguirre tiene mucho de Roca Rey, como el capitán Miller tiene de Lope y de Roca Rey: el viaje real de una dureza que exige al máximo la presencia de todas las capacidades, debilidades y sentimientos del ser humano. Los Goya esconden esos contenidos humanos para usar una alfombra en donde cantar sus vanidades de micromundo ausente de toda autocrítica de su cine paupérrimo y pagado.

domingo, 1 de marzo de 2026

Bargas (Toledo). 01.03.2026. Festival con picadores. Perera, Daniel Luque, David de Miranda, Tomás Rufo, Marco Pérez y el novillero local Adrián Maroto. Novillos de Santiago Domecq

 

Tomás Rufo indulta en la excelencia de Santiago Domecq en Bargas

Once orejas y tres rabos fueron el resultado total de una entretenida tarde de toros en la localidad toledana.

Tomás Rufo y ‘Carcelero’ fueron los grandes protagonistas de la tarde en Bargas, aunque no los únicos. La bravura de Santiago Domecq propició un gran espectáculo en el que también brillaron Perera, David de Miranda, Marco Pérez y el novillero Adrián Maroto. Daniel Luque fue el más deslucido entre tanta categoría ganadera en una tarde en la que se cortaron once orejas y tres rabos como resultado de un entretenido festejo en el municipio toledano.

Ficha del Festejo:

Hierro de Santiago Domecq - EspañaPlaza de toros de Bargas (Toledo) España. Festival con picadores. Dos tercios de entrada. Novillos de Santiago Domecq, de gran juego en líneas generales, siendo el cuarto de la tarde fue reconocido con el indulto, mientras que el tercero recibió la vuelta al ruedo. El segundo fue el más deslucido.

• MIGUEL ÁNGEL PERERA, dos orejas

• DANIEL LUQUE, oreja

• DAVID DE MIRANDA, dos orejas

• TOMÁS RUFO, dos orejas y rabo simbólicos

• MARCO PÉREZ, dos orejas y rabo

• ADRIÁN MAROTO (novillero), dos orejas y rabo

Marzo

 

                 Cuando marzo vuelve el rabo queda invierno para rato.