Seguidores
viernes, 17 de abril de 2026
jueves, 16 de abril de 2026
Sevilla. 16.04.2026. Morante, Juan Ortega y Víctor Hernández. Toros de Álvaro Núñez.
Morante manda al andamio a ‘Las Meninas’ y a Velázquez
Crónica del quinto festejo de la Feria de Abril 2026.
Eran las 20:17 horas del 16 de abril del 2025. Morante había demostrado de nuevo a Sevilla por qué es el mejor de la historia del toreo hasta convertir a La Maestranza en un manicomio donde el más cuerdo era él. Una lidia completa como enciclopedia taurómaca. ¡Señores, esto es el toreo! Desde el recibo a una mano con la espalda pegada en las tablas, hasta la verónicas de más amplio empaque y mano baja que rememoraron fotografías antiguas, nadie pudo seguir sentado toda la faena. Morante escribió una de las páginas doradas del toreo, que lo resumió en veinte minutos. Si tras las tijerillas en el quite algo faltaba a la faena de instantes de Goya, Morante cogió las banderillas y después de un par de dentro afuera, pidió una silla y esperó a que todo se consumara.
En la misma silla, por ayudados por alto, comenzó la faena a un toro de Álvaro Núñez que marcó la evolución del toro bravo. Sin una flexibilidad así, sin una embestida y cuerpo propicio para el toreo reducido, no se puede torear de esa manera ni al alcanzar la catalogación de arte. Donde el toreo se endiosa -porque solo está al alcance de los elegidos-, Morante ligó en un palmo de terreno unos muletazos que nacían desde las yemas de los dedos, se enroscaban a su figura y terminaban donde ya su visión no alcanzaba. Todos los siglos del toreo sobre el ruedo de La Maestranza. La gente lloraba de emoción. ‘¡Atiende, que no vamos a volver esto en nuestra p*** vida!’, se comentaba en los tendidos. Hasta que Morante cogió la muleta al natural, enganchó la embestida y en circular dejó uno de los muletazos más bellos que nuestros ojos hayan visto. Morante caminaba a por la espada vacío, pletórico, abandonado.
La faena no era de rabo, era de recuperar estampas añejas con las extremidades del toro. Pero pinchó. No importa. Torear así sólo está al alcance de los elegidos. Poder verlo, de los afortunados que hemos podido vivir en la época de Morante. Ni tampoco importó que la presidenta negara cualquier ápice de pasión con la plaza blanca pidiendo la oreja. Las dos vueltas al ruedo tuvieron el valor de la Puerta del Príncipe a la faena de la vida de Morante. Y sólo ese era el precio. Parte del público lo supo entender después del festejo y con espontaneidad quisieron sacar al diestro por la Puerta del Príncipe. Sin embargo, ocho manos y cuatro policías quisieron sujetar el peso de la historia del toreo, como aquella Sevilla tan reacia muchos años con él. Todo un sinsentido después de su declaración del toreo como arte superior.
La corrida tuvo que terminar a la muerte del cuarto toro. El público intentó buscar explicación aquello que no tenía. Aquello que no volverán a ver. Intentó Juan Ortega salir al rescate de la tarde a la verónica frente al quinto, un toro de buen embroque pero más costoso final con el que reinó la indiferencia. No lo consiguió. A portagayola se fue a recibir al segundo, de continuo movimiento que venía siempre por dentro por el pitón izquierdo y se abría en exceso de más por el derecho. Un desorden que, sin embargo, permitió mayor orden y un toreo de mayor poso por el pitón derecho. Sobre esa mano llegaron los mejores momentos de Ortega, con más alma y arrebato en sus formas, antes de ser empalado mientras toreaba al natural. La espada fue baja.
Carlos Herrera en su programa de la mañana definió que en Sevilla toreaban Morante, Ortega y ‘otro’. Y no sólo era la opinión del comunicador, sino el termómetro de buena parte del público. El ‘otro’ se llama Víctor Hernández y demostró en Sevilla que torean como lo hacen las figuras del toreo. Se ganó el respeto de Sevilla por el valor -en el quite por gaoneras al segundo y en el recibo por caleserinas y una larga de rodillas al tercero- y la conquistó con veinte naturales al tercero, de tanta calidad como justeza de todo. A pesar de la oreja, dio la sensación que Sevilla no se entero de la dimensión de la verdad de su toreo. Frente al sexto, volvió a demostrar su mano izquierdo y su categoría como torero. No es ningún ‘otro’. Pero para entonces, Morante ya había dado sentido a todo.
El que escribe da testimonio. Y este testimonio es verdadero. Morante escribió la Biblia del toreo y el que lo vio constata que nunca antes había visto tanta pasión en la plaza. La fortuna de ser coetáneos a Morante. La vida entendida desde el toreo. Disfrutad, bebed y cantad esta noche. Pasadle incluso las facturas dentro de nueve meses, porque lo realizado por Morante en Sevilla es un regalo del cielo en la tierra. El toreo, como arte superior. ¡Gracias, Morante!
Ficha del Festejo:
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Corrida de toros. Quinto festejo de la Feria de Abril 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Álvaro Núñez, corrida de fino tipo y hechuras, aunque desiguales de expresión y remate. El mejor fue el cuarto, que embistió con el pitón de dentro. Con calidad el tercero, aunque justo de todo. De buen embroque, aunque sangró mucho en el caballo y se vino a menos, el sexto. Enrazado y con movilidad el segundo, de destacado pitón derecho. Sin opciones el deslucido primero y quinto.
• MORANTE DE LA PUEBLA, de rioja y oro: silencio y dos vueltas al ruedo
• JUAN ORTEGA, de oro viejo y oro: ovación y silencio
• VÍCTOR HERNÁNDEZ, de sangre de toro y oro: oreja tras aviso y ovación
miércoles, 15 de abril de 2026
Sevilla. 15.04.2026. Perera, David Galván y Aarón Palacio. Toros de Santiago Domecq
Aarón en el Palacio
Crónica de la tercera corrida de toros de la Feria de Abril 2026.
Aarón Palacio, en el «Rincón del Colón»: ‘Sevilla era el punto clave de mi año, necesitaba que pasara algo importante’
El maño se ha convertido en una de las primeras revelaciones de la Feria de Abril 2026 con una faena que caló en La Maestranza
Es ya una de las revelaciones de esta Feria de Abril 2026. Aarón Palacio ha vuelto a demostrar porque es uno de los diestros llamados a liderar ese relevo generacional tan mentado por la afición. No le pesó su debut como matador en La Maestranza. Un estreno que no estuvo exento de carencias -lógicas en un rodaje tan escaso-, pero que tuvo en sus maneras la fórmula clave del éxito: el toreo puro y duro, sin adulterantes.

Horas después del impacto, la emoción sigue a flor de piel. ‘Estoy igual de contento que de responsabilizado’, comienza relatando Palacio. ‘Cada paso que se da en el mundo del toro siempre es un paso de exigencia, pero estoy mentalizado de que puedo estar mejor y de que mi techo está mucho más lejos de lo que se vio ayer’, añade.
Sin la baza de Madrid, La Maestranza se antojaba el escenario idóneo para dar un golpe necesario. ‘Gracias a Dios, hay citas de esta temporada que ya estaban preparadas antes de lo de ayer, pero coincido en que Sevilla era el punto clave de mi año a día de hoy. Era una tarde ideal y en la que necesitaba que pasara algo importante, porque es lo que me va a ayudar a llegar con más categoría al resto de compromisos’, explica el maño.
Triunfar para sobrevivir. Un concepto que ha ido cambiando con los años, obligando a los jóvenes a asumir el riesgo de ir a las plazas de primera en busca del milagro. ‘Ahora mismo siento que los toreros jóvenes muchas veces tenemos que impactar en las plazas importantes para poder torear en los pueblos. Antiguamente, yo creo que era al revés. Se fraguaban en los pueblos y los que eran capaces de estar bien daban el paso a esas plazas de primera’.
Una de las cosas que sorprendió de Aarón fue la pureza de sus formas dentro de un rodaje tan corto como el del zaragozano. ‘Hoy por hoy, nos jugamos todo al ir a una plaza tan importante como Sevilla sin la experiencia y el oficio que requiere. Al final, yo llevo seis corridas, entonces llegar a Sevilla así creo que tiene su mérito. No solo por mí, sino por cualquiera de mis compañeros, que hoy en día somos muchos en esta situación’, asegura.
Durante el repaso de su tarde, no falta autocrítica en el relato de Aarón Palacio. Una mentalidad que le honra y que aporta a una proyección tan buena como la que promete. ‘Sentí que la faena del tercero podía tirar para adelante por su movilidad, sobre todo por el lado derecho. Por el izquierdo no quiso nada. Quizá cometí el error de insistir por el izquierdo, pero quería mostrar a la afición que verdaderamente no tenía nada por ese pitón. Quise volver a la derecha y allí sí que pude darle más vuelo a la faena’, desarrolla el diestro aragonés.
La eclosión de toreo llegó en el sexto. El toreo, y punto. ‘El sexto fue un toro muy bueno y que, sinceramente, disfruté muchísimo. Desde el capote lo pude sentir y, con la muleta, sobre todo al natural, fue una faena que gocé y la viví al máximo. La pena fue que me cayó un poco baja la espada, porque creo que podría haberle cortado dos orejas. Son de esas faenas que, al margen de la oreja, uno se va a casa vacío y satisfecho, porque sabe que ha hecho el toreo’, sentencia Aarón Palacio.
Ficha del Festejo:
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Corrida de toros. Cuarto festejo de la Feria de Abril 2026. Media entrada. Toros de Santiago Domecq, desiguales de presentación -los más parejos fueron los tres primeros- y un juego que, en su cómputo general, fue bueno. Los más destacados fueron primero, de importante pitón derecho; el segundo, que destacó por el izquierdo y el de mayor entrega de la corrida; y el sexto, también con buen pitón izquierdo. Venido a menos el cuarto. Con mayor movilidad que entrega el tercero y un flojo quinto.
• MIGUEL ÁNGEL PERERA, de azul celeste y oro con cabos negros: oreja y ovación.
• DAVID GALVÁN, de tabaco y oro: oreja y silencio.
• AARÓN PALACIO, de marino y oro: ovación y oreja.
martes, 14 de abril de 2026
Sevilla. 14.04.2026. Emiliano Osorno, Tomás Bastos y Julio Norte. Toros de Talavante
Julio Norte en la coronación de Talavante como ganadero en Sevilla
Crónica del tercer festejo de la Feria de Abril 2026.
Ficha del Festejo:
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Novillada con picadores. Tercer festejo de la Feria de Abril 2026. Alrededor de media entrada. Novillos de Talavante, desiguales de remate y de expresión, pero de gran juego en líneas generales. Excelente el tercero, de gran clase, y el segundo. Importantes también el quinto y el sexto. Con buena intención pero sin fondo el primero.
• EMILIANO OSORNIO, silencio y palmas
• TOMÁS BASTOS, vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso.
• JULIO NORTE, oreja y oreja








