Más allá de Japón
Hay un lugar del que proceden
el incienso y la mirradonde es difícil arribar,
allí, con esa mujer imaginaria,
fundidos el porvenir y el recuerdo;
maderas preciosas,
concha de tortuga,
ámbar gris y oro.
Con la savia roja como la sangre
del árbol del dragón
cubriremos nuestros cuerpos
y, cual gladiadores del Coliseo,
haremos el amor.
Pitt el poeta loco.



