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domingo, 7 de junio de 2020

El valor de las cosas



¿Cuánto vale la brisa que mece los árboles al calar la tarde, una hoja que cae sobre la hierba mojada, un perfume olvidado ganado en el azar que dobla una esquina? ¿Cuánto la emoción de un día de lluvia y cuánto aún la ventana que se abre para recibir al sol de la mañana? ¿Cuánto valen, en verdad, las cosas? ¿Cuál es el valor efectivo de su genuina consistencia, de su verdad, es decir, del bien que albergan y de la belleza que donan? Foto: Pitt Tristán

sábado, 6 de junio de 2020

García Lorca



En "Juego y teoría del duende" García Lorca realiza un prodigioso ejercicio de metamorfosis tomando del lenguaje popular, flamenco y taurino, la palabra "duende" y transformándola en una nueva categoría estética, en una nueva visión de la génesis del arte. La gran virtud de esa conferencia está no sólo en querer desentrañar e iluminar lo esencial de un arte tan español como el Flamenco, sino, sobre todo, en partir de la raíz del Flamenco para establecer desde ahí la sustancia última de todo arte.

Para empezar, Lorca recoge la famosa frase del cantaor Manuel Torre: "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende" y la iguala con la afirmación de Goethe sobre la música de Paganini: "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica". ¡Un gitano pobre y analfabeto situado a la misma altura que una de las cumbres de la cultura occidental! Nadie antes se había atrevido a tanto.
"Juego y teoría del duende" está lleno de este tipo de comparaciones, de esos maravillosos atrevimientos. Por ejemplo, flamencos como Manuel Torre y La Niña de los Peines y toreros como Rafael el Gallo, Lagartijo, Joselito, Belmonte o Cagancho se codean en sus páginas con Sócrates, Descartes, Nietzsche, Goya, Rimbaud, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Jorge Manrique, Velázquez, Cervantes o Quevedo, borrando de un plumazo la rígida e intransigente frontera entre lo culto y lo popular. La vieja metáfora griega y clásica de la Musa como inspiradora del arte es apartada con firmeza para dejar paso a la nueva metáfora española y popular del "duende”.

Cuando hoy se discute, las más de las veces con unas argumentaciones bastante ramplonas, rescatamos hoy este viejo texto lorquiano, un testimonio de particular interés.

jueves, 4 de junio de 2020

Viaje por la Barcelona taurina



Salvador Balil ha escrito un libro ejemplar, “Viaje por la Barcelona taurina”. Le pese a quien le pese, Barcelona ha sido un “emporio del arte taurino”, con varias Plazas de toros, ganaderías, ídolos del público, una fiel y entendida afición… ¡Qué triste es hablar de esto en pretérito! Ahora mismo, la Plaza Monumental podría abrirse cuando lo permita el covid, si el empresario y los profesionales taurinos se atrevieran a hacerlo. No se atreven. A ese nivel de cobardía hemos llegado. Leyendo el libro de este aficionado cabal, nos ilusionamos soñando que, algún día, vuelva a Barcelona la libertad de ir (o no ir) a los toros, junto con otras libertades.

martes, 2 de junio de 2020

Cataluña con los toros: bous al carrer, embolat y capllçat





Toros en Videres (Girona), 2019


Más de 40 localidades mantienen algún tipo de espectáculo con los toros como protagonistas, ERC gobierna en ocho de ellas.
Estos son dos tipos de espectáculo con toros en las fiesta populares que, según la Generalitat de Cataluña, no se maltrata a los toros pero sí prohíben las corridas en las plazas.


• El toro de fuego o toro embolado (embolat, en Catalunya): Se inmoviliza al toro atándolo por los cuernos y sujetándolo por las patas y el rabo. Se le ponen unas antorchas o bolas de material inflamable en los cuernos untados con alquitrán y se les prende fuego. Luego se suelta al animal en una plaza o por las calles. Aterrorizado al ver su cabeza envuelta en fuego, el toro muge desesperadamente, babea y da cabezazos intentando deshacerse de las antorchas y bolas, de las que cae líquido candente y brasas que queman los ojos, el morro y el cuerpo del animal. Esta tradición se celebra en varias localidades de Tarragona, como Amposta. En ocasiones se colocan fuegos artificiales en los cuernos.



Toro embolado en Sant Carles de la Rápita (Tarragona)

• El toro ensogado (capllaçat, en Catalunya): Se atan unas cuerdas a los cuernos del animal que son violentamente arrastrados por las calles llenas de gente. Las cepas del cuerno sufren graves traumatismos y los músculos del cuello, profundos desgarros. Se celebra en municipios tarraconenses como en Cases d’Alcanar.


domingo, 31 de mayo de 2020

Una pandemia como aprendizaje



Auguste Comte mantenía que la experiencia, como aprendizaje acumulativo, nunca puede ir hacia atrás a largo plazo. Todo lo que hacemos y experimentamos nos enseña algo. Los errores pueden hacernos retroceder, pero sólo para avanzar después. Los hombres somos esclavos del aprendizaje, incluso si nos negamos a él. Cada paso que damos, cada decisión que tomamos, es una apuesta. Si nos lleva al éxito, nuestra vida avanzará; si nos lleva al fracaso, nos indicará cuál es el camino que no debemos seguir. Una ruptura sentimental, una enfermedad o un problema pueden ponernos en la vía de los cambios necesarios que hemos de hacer para no sufrir el mismo problema en el futuro. Así, el ser humano, avanza. Siempre. Dos pasos adelante y uno hacia atrás. Quizá tuviera razón Liebniz cuando dijo aquello de "vivimos en el mejor de los mundos posibles". Quizá no sea todo más que un proceso. Errar para acertar, con la perfección (individual y colectiva) como única parada.