


Tras un día de excursioneo no he podido resistir la tentación de dar la tabarra, a mis queridos y sufridos lectores, con las típicas fotitos de rigor. Ahí quedan como testimonio, eso sí, del maravilloso patrimonio aragonés, en este caso oscense, de una vista desde un balcón de Roda de Isábena, el puente romano sobre el río Isábena y una imagen con aire vintage del Monasterio de Obarra.
(Fotos: Pitt Tristán)
