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miércoles, 30 de noviembre de 2011
Cerebro y algo más

martes, 29 de noviembre de 2011
Usted no es René Magritte
Los seguidores saben que este blog no tiene nunguna pretensión. Ni es didáctico, ni ilustrativo, ni siquiera es personal. En fin que no sirve para nada. Si acaso son chispazos para alertar de nuestra existencia, de no reducirla a la banalidad diaria, sin otro objetivo que no sea pasar un rato. Casi todas mis entradas podrían ir perfectamente a desvaríos varios. Como esto que sigue.
Mírese en un espejo. Nada podría ser más rutinario. Es algo que hacemos sin pensar, todas las mañanas, cuando preparamos nuestras caras para el juicio del mundo. Usted no es René Magritte, de manera que será la parte frontal de su cabeza, su cara, lo que principalmente verá. Quizás observe que su cabeza es de un tamaño modesto, ni ahuevada ni regia ni microcefálica, no justificando ni una reflexión ni otro adjetivo. Es posible que su cabeza le complazca, le desagrade o le deje indiferente. Más probablemente, será una cabeza de esas del montón, con una cara una cara que no le hará rico ni tampoco enormemente desgraciado. Una de esas caras que los desconocidos no miran ni con deseo ni con horror o miedo. En resumen, a efectos filosóficos, una cara ideal: la cara de una persona cualquiera.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Sobre las utopías

Hay algo extrañamente autorrefutativo en la idea de utopía. Como sólo disponemos del lenguaje del presente para hablar de aquello que lo trasciende, siempre corremos el riesgo de clausurar nuestros imaginarios en el acto mismo de su articulación. La única auténtica alteridad sería aquella que no podemos pensar en absoluto. Toda utopía es, por tanto, al mismo tiempo distopía, pues al tratar de liberarnos de los grilletes de la historia, no puede evitar recordarnos lo fuertemente que nos maniatan.
Es algo que resulta obvio si se piensa en los abundantes relatos de abducciones alienígenas. Lo que hace que esas historias resulten tan sospechosas no es la exoticidad de los extraterrestres, sino justamente lo contrario: el ridículo aire familiar de esas criaturas, su risible alienigenidad no alienígena.
