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martes, 6 de febrero de 2018

Fred Einaudi



Llegué allí con la fantasía de que me dijeras: Levántate y anda.

(Imagen: Fred Einaudi)

lunes, 5 de febrero de 2018

Todd Schorr



La puerta del Más Allá está situada en una esquina del metro Fuencarral. Pero no diré cual, para que nadie la cague y desate las fuerzas del maligno.

(Imagen: Todd Schorr)

domingo, 4 de febrero de 2018

sábado, 3 de febrero de 2018

Delirios



En esta tarde invernal y que ahora comienza a ser lluviosa, recordando que el año pasado por estas fechas visitaba la exposición de Mark Ryden en Málaga, me entretengo en visitar el surrealismo pop o quizá más apropiado el término de arte Lowbrow, que a alguien le puede resultar grotesco, irreverente y desagradable y que se inspira en el comic undeground, la música punk, el erotismo, el urban art, el tatoo..., una tendencia dentro del surrealismo que encaja perfectamente con sus comienzos donde intentaba reflejar el funcionamiento del subconsciente dejando de lado cualquier control racional y que ya tuvo representación en el arte, dicho sea de paso, anterior a este término acuñado por Guillaume Apollinaire.
Así que voy a dedicar toda la semana que viene al surrealismo, conjugando textos e imágenes porque en muchas ocasiones, a pesar de ser un enamorado del Romanticismo en la música y del Modernismo en la pintura, me identifico con las palabras de Alberto Laiseca:
"La realidad no me interesa, lo mío es realismo delirante, ni delirio, ni realidad.
Son las dos cosas juntas, porque el delirio potencia la realidad y la realidad potencia el delirio".

(Imagen: Aurora. Mark Ryden)


viernes, 2 de febrero de 2018

La ciencia de las mujeres



Poseen las mujeres esa oscura ciencia acumulada por millones de ellas desde el principio de los tiempos, frente a la culpa no menos sombría alimentada por millones de hombres desde más allá de lo que se guarda memoria. Porque los actos de los hombres son a veces como la espuma, que sube y baja con la misma facilidad, y sin demasiado motivo, mientras que los actos de las mujeres, que no por eso son menos perniciosos cuando toca, tienen que ver con algo que llevan agarrado al vientre y de lo que no abdican jamás, así las fusilen o las quemen en la hoguera. Eso les permite pedir cuentas con la fiereza con que nos las piden.