En esta tarde invernal y que ahora comienza a ser lluviosa, recordando que el año pasado por estas fechas visitaba la exposición de Mark Ryden en Málaga, me entretengo en visitar el surrealismo pop o quizá más apropiado el término de arte Lowbrow, que a alguien le puede resultar grotesco, irreverente y desagradable y que se inspira en el comic undeground, la música punk, el erotismo, el urban art, el tatoo..., una tendencia dentro del surrealismo que encaja perfectamente con sus comienzos donde intentaba reflejar el funcionamiento del subconsciente dejando de lado cualquier control racional y que ya tuvo representación en el arte, dicho sea de paso, anterior a este término acuñado por Guillaume Apollinaire.
Así que voy a dedicar toda la semana que viene al surrealismo, conjugando textos e imágenes porque en muchas ocasiones, a pesar de ser un enamorado del Romanticismo en la música y del Modernismo en la pintura, me identifico con las palabras de Alberto Laiseca:
"La realidad no me interesa, lo mío es realismo delirante, ni delirio, ni realidad.
Son las dos cosas juntas, porque el delirio potencia la realidad y la realidad potencia el delirio".
(Imagen: Aurora. Mark Ryden)