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martes, 17 de febrero de 2026

Teoría de la relatividad. Editorial de Mundotoro

 

Teoría de la relatividad o cómo no blanquear a Sánchez Quero y compañía en Zaragoza

Editorial del 17 de febrero de 2026


Voltaire dijo que la injusticia, al final, genera independencia. Aplicado al toreo, sería cierto que una injusticia -el hecho que desde el Estado no cumpla la obligación legal y constitucional de fomento del toreo- le dotaría de una mayor independencia. No sólo no es así, sino que a partir de una realidad (las propiedades de las plazas, publicas y privadas, no son suyas) se convierten en totalmente dependientes. Las propietarias públicas de los cosos deberían cumplir la ley y tratar al toreo como se trata al resto de la cultura. No solo no es así, sino que, salvo excepciones, las exprime. El caso de Zaragoza es un histórico de pliegos subasta, ninguneo, maltrato e inmoralidad. Desde 2018, con la gestión de Carlos Zúñiga Jr./ Mena/Fontecha, la siguiente con la empresa de Carlos Zúñiga (padre) y el pliego actual, la Diputación del PSOE no esquila a la oveja (el toreo), la devora. Intenta sacarle hasta la última gota sin darle nada a cambio.

ANOET ha tratado en todo este tiempo frenar o hacer variar las condiciones de los pliegos. No lo consigue, y el resultado es el certificado de incapacidad de los empresarios y el relato continuado de la más abyecta dependencia. El subir el coste del toreo a costa de toreros, ganaderos y público. Taurinamente hablando, los últimos presidentes de la Diputación son unos golfos. No sólo no invierten un euro en el toreo (de los 7 millones destinados este año a Cultura en Zaragoza, al toreo le vuelve a caer, una vez más, cero), sino que tratan a patadas su panal de rica miel. Muy probablemente jamás ANOET logrará el corte de mangas definitivo, siempre habrá un brazo que se esconda de la manga de su camisa. Va en su ADN. Pero, también, muy probablemente, nunca toreros y ganaderos dejarán de firmar cartas de compromiso para ir a Zaragoza o donde sea. Aunque les roben, a ellos, al toreo y a la afición de Zaragoza o de donde sea.

Muy probablemente jamás ANOET logrará el corte de mangas definitivo, siempre habrá un brazo que se esconda de la manga de su camisa. Va en su ADN.

Sorprende, en este caso, que Andrés Roca Rey y Juan Ortega hayan ido en contra de la querencia de sumisión y esclavitud que tiene el toreo con los que más lo maltratan. A más maltrato, más se enseñan los tirantes por detrás. Sorprende porque, por primera vez, aplican la coherencia de la fuerza moral. Si algunos ganaderos y algún torero más hubieran hecho lo mismo, desnudarían por completo a ese reyezuelo que es Sánchez Quero, un ignorante que no lee su soledad (al PSOE de Aragón le quedan diez tristes minutos en esa isla que es la Diputación de Zaragoza). Tan sólo está que una presión de los más destacados toreros y ganaderos le forma tal lío en Zaragoza que cambia el paso. Y, en esta dirección, sorprende, la decisión de Morante de la Puebla.

No encontrarán en este medio otra cosa que un canto a la figura de Morante. Desde hace muchos, muchos años. Incluso en los últimos editoriales hicimos notar de la necesidad de dejar al genio a su aire, sin argumentar idas, venidas, decisiones, presiones…, porque el toreo lo necesite. Que lo necesita. Pero una cosa es que el público de Zaragoza necesite o desee ver a Morante y otra cosa es que la Diputación del PSOE, que se lo va a llevar ‘calentito’ en la cara del toreo después de escupir la misma, lo necesite. ¿Lo necesita la empresa ? Todas, no sólo esa. Pero esa empresa de Ramón Valencia/Matilla es la que le ha jugado chueco a todos los demás empresarios, que también necesitan a Morante.

‘Hay un puñado de toreros a los que no firmar, no les agita su economía y les habría dotado de coherencia y fuerza moral para con los suyos, que incluye a los chavales de las escuelas que pasan el invierno en la calle’

Esta empresa ha admitido, como en las dos licitaciones anteriores hubo sólo una que lo admitió, un pliego de condiciones por el que la Diputación se pude embolsar una barbaridad salvo truco o trampa. Que puede ser. Y lo ha hecho dando la espalda a todas las demás empresas. Pero recordamos un suceso acaecido a primeros de diciembre: EL PSOE y las demás izquierdas de la Diputación negaron a las escuelas taurinas de Zaragoza, en votación pública, poder hacer uso de la plaza para entrenar. Torerillos a la puta calle en pleno invierno por razones ideológicas. Sólo por ese acto de maldad, porque eso es maldad, firmar nada que favorezca a la Diputación es, como mínimo, una incoherencia con el toreo. ¿Se imaginan que hace eso la empresa de Madrid, de Sevilla, las de tantas plazas? Les pegan fuego. En Zaragoza, no. Debe de ser otro país, otro planeta, otro toreo. Otra moral. Eso, o que la memoria del toreo caduca a los dos meses.

Visto el planteamiento del genio de La Puebla, asistimos, además, a otra extrañeza. Siempre teniendo en cuenta cuenta todo lo que ha hecho por el toreo Morante. De todo lo que ha hecho por públicos, por ganaderos en el ostracismo, por plazas necesitadas…, por tanta coherencia con el toreo. Dejar abierto San Miguel por ser lejano y firmar comprometerse dos tardes en octubre en Zaragoza no parece tener mucha lógica. Es una humilde opinión de este medio, muy compatible con el respeto y admiración hacia Morante de la Puebla. Pero con su decisión, opinamos que está blanqueando a quienes no cumplieron un acuerdo con los demás empresarios, que también forman parte del toreo, y legitiman el atraco a mano armada de Sánchez Quero, el de ‘torerillos a la puta calle’. Sorprende la decisión, aunque, como todos los demás, tiene la libertad y el derecho de hacer lo que le venga en gana. Porque, seamos justos, casi todos lo han hecho.

Podemos entender que un modesto, uno que empieza, uno que desea, que tiene poco, que no torea, haya firmado el compromiso. Se llama necesidad. Torera y económica. Necesidades que no creemos tenga Ramón Valencia. Pero hay un puñado de toreros a los que no firmar, no les agita su economía y les habría dotado de coherencia y fuerza moral para con los suyos, que incluye a los chavales de las escuelas que pasan el invierno en la calle. Firmando sin necesidad, le salvan el pliego a quienes se presentan y avalan a un golfo que maltrata al toreo de forma tan evidente como infame. A veces, no se salva el toreo toreando. Al revés. A veces se pone pie en pared a compás y se acaba de una vez con los tipejos como Sánchez Quero y sus pliegos de ‘Ali Babá y los mil ladrones’. Pero el compás… ¡ay!, el compás del toreo.

Esto reza también por los ganaderos. Los hay que no ir a Zaragoza no les causa un perjuicio muy grande en su reputación o en su economía. Pero así está el toreo y con éstas tejemos el paño. La relatividad del honor y la lealtad del toreo genera ya un interrogante del tamaño de los océanos. Pero la relatividad, recordemos a Albert Einstein, se aplica solo a la física (el dinero), no a la ética. Puede ser que el toreo esté engordando de estupidez. Una incoherencia por obesidad. Le viene al pelo la fórmula de Einstein: E=mc al cuadrado. Que traducido en cristiano quiere decir que si E (masa) es la de engorde creciendo, más difícil es de mover y de acelerar (m) y jamás alcanzará la velocidad de la luz (c). Que tampoco pedimos toda la luz. Sólo aspiramos a un rayito… de lucidez.

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