"Hay dos cosas que un viajero siempre lleva sobre sus hombros como un chubasquero en las tormentas: ...y son la Soledad y la Libertad..." Joao Sabugal. (Foto Pitt Tristán)
En uno de los comentarios a la entrada del pasado nueve de noviembre "Pobres" (ver imagen), preguntaba Toni si el hombre de la foto tenía nombre e historia. Como no podía dejar sin respuesta a tan insigne seguidor, esto es lo que puedo decirle, según notas de la época: "Se trata del loquero Iván Grómov, un viejo soldado licenciado de la guerra de Crimea, que ofrece sus servicios en un olvidado hospital psiquiátrico alejado de San Petersburgo. Su cara es dura, de hombre aficionado a la bebida, de cejas arqueadas, que le infunden el aspecto de mastín de la estepa, y de nariz roja; es más bien bajo, enjuto y nervudo, pero su aspecto impone y posee unos puños enormes. Pertenece al género de personas simples, cumplidoras de su deber y obtusas que ponen por encima de todo el orden y que por eso están convencidas de que hay que emplear los puños. Pega en la cara, en el pecho, en la espalda, en cualquier sitio, y tiene la seguridad de que de otro modo no mantendría aquello en orden".
Hay prácticas diarias que nos pueden ayudar a tener mejor salud, por ejemplo: trabajar ocho horas, dormir ocho horas, preferentemente que sean las mismas.
Soy, además de un misántropo, un iconoclasta. Me repatea esa ambición competitiva que nos rodea, y sus seguidores. El hombre en su inagotable afán por conseguir ser el mejor siempre acaba cagándola. Y es que cuando a un tonto le da por un camino, el camino se acaba, pero el tonto sigue. El ser humano no se bajó de un árbol. Lo empujaron.
Si me quieres, quiéreme entera, no por zonas de luz o sombra... si me quieres, quiéreme negra y blanca. Y gris, y verde, y rubia, quiéreme día, quiéreme noche... ¡Y madrugada en la ventana abierta! si me quieres, no me recortes : ¡quiéreme toda...o no me quieras!