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viernes, 3 de octubre de 2014

Invitación



Un hombre entra a su restaurante favorito, y se sienta en la mesa de siempre. Da una mirada a su alrededor y descubre a una hermosa mujer en una mesa cercana. Está completamente sola. El tipo llama al camarero y le pide enviar a la mujer la botella del Merlot más caro que haya en el restaurante, pensando atraer su atención de esa manera.
El camarero lleva la botella a la mesa de la mujer y le dice, señalando al hombre: "Esto es de parte del caballero de aquella mesa".
La mujer mira la botella con frialdad durante un segundo, y decide enviarle una nota al hombre. Se la da al camarero, y éste la entrega al destinatario. La nota decía: "Para que yo acepte esta botella, usted debería tener un Mercedes en su garaje, un millón de dólares en el banco y 20 cm. en sus pantalones".
Después de leer la nota, el hombre piensa un segundo y decide contestar. Le da la nueva nota al camarero y le pide que la entregue a la mujer. La nota decía: "Para acceder a sus deseos, podría vender mi Ferrari Modena 360 y también mi BMW 850 SL, para quedarme sólo con el Mercedes 600 SEL en mi garaje. También podría donar doce de los trece millones de dólares que tengo en mi cuenta... Pero, ni por una mujer tan bella como usted me la cortaría cinco centímetros" P.D: Devuélvame la botella.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Arrepentido

Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por acuparme de tareas pendientes o por virtud puritana.

martes, 30 de septiembre de 2014

Selfie



Hoy subo este selfie que me hice el finde. Un amigo mío, que es bastante cabrón, me dijo esa mismo tarde: anda, cepíllate bien los dientes antes de salir de fiesta, porque sabes que es lo único que te vas a cepillar esta noche.

(También fue ese amigo el que me recomendó que no pusiera mi foto en el perfil, vamos, ni en ningún sitio, pero me ha apetecido, ¡que se joda!)

viernes, 19 de septiembre de 2014

Observaciones sobre la lectura

No es noticia: Hitler era un lector compulsivo, y además lo hacía a velocidades supersónicas, a veces un libro por noche. Primera observación: ser lector compulsivo no garantiza que no te entren ganas de organizar el Holocausto. Niestzche decía que el mucho leer embota, y también que hay gente que lee para no pensar.
Segunda observación: leer sólo es leer de verdad cuando la lectura no confirma, sino que desmiente nuestras ideas, cuando nos convierte en otro, cuando no nos mete, sino que nos saca de nuestras casillas.
Tercera observación: lo que cuenta no es leer mucho, sino leer bien, es decir, leer a la velocidad que exige el libro, que casi siempre es lenta; lo que no se lee por placer casi nunca merece la pena leerse. Es inevitable recordar el chiste de Woody Allen, quien aseguraba haber leído Guerra y paz siguiendo el método Kennedy de lectura rápida: “Funcionó”, dice Allen. “Leí la novela en un par de hora; va de Rusia”.