Esta es la convocatoria del relato juevero en el blog de
Noa
La maternidad
Nació el bebé, primoroso a los ojos de su madre. Delicado, inocente, desvalido, pero ahí está su madre. La madre. Leía esto en un blog encantador: " Ser madre significa cambiar tu vida, tu tiempo y tu forma de pensar por tus hijos. Significa dar todo tu corazón y entregar tus fuerzas cada día para sacar a tus hijos adelante y enseñarles a vivir". Bellísimo. La dedicación de casi veinticuatro horas, la atención plena a sus necesidades durante tantos meses en que la criatura está indefensa. La madre. En tiempos de paz pendiente de que nada falte, pero también en tiempos de guerra, bajo la dictadura, en el vasallaje, en la bonanza, en la enfermedad. La madre. Cuando el pan escasea el primero es para su hijo, cuando el amor no es patrimonio de esa sociedad, ella le colma de abrazos y besos. La madre.¡ A qué no renuncia una madre por su hijo! El niño crece, anda, corre, va al cole, pero siempre tiene detrás a la madre. Con el paso de los años, a su dedicación se suma la preocupación por el hijo o la hija que se va convirtiendo en adulto, que no le falte: la salud, el trabajo, la compañía, la suerte. La madre. Si las cosas se tuercen, siempre tiene la puerta abierta, salga de una relación, de un despido, de una cárcel, de una adicción. La madre. Napoleón decía que el porvenir de un hijo siempre es obra de su madre. Tolstoi mantenía: "Madre, en vuestras manos tenéis la salvación del mundo".
Tareas ingentes y llenas de responsabilidad. Un ser adorable y heroico, nunca demasiado ponderado por su sacrificio, su ofrenda, su entrega, por el sufrimiento ante las vicisitudes de los hijos, además de las propias, por la desazón de su presente y su futuro, por toda esa renunciación creo que debemos rendir pleitesía a la maternidad.
Si alguien está de acuerdo con lo leído, si alguien incluso se ha emocionado, no tanto por la no-calidad del texto en sí sino por la imagen de la maternidad en su íntimo pensar, si el lector, mientras leía, asentía calladamente al final de alguna frase, habremos llegado a la conclusión de que la maternidad puede ser muchas cosas -bastantes son las que aquí se relatan-, que la maternidad puede corresponderse con una bondad infinita y otras muchas cualidades que no soy capaz de expresar, pero envidiable, encantadora o deliciosa, es decir atractiva, lo que se dice atractiva, les aseguro que no lo vendes ni a precio de saldo. Definitivamente no encuentro nada envidiable la maternidad.