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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Sintra. La ciudad a la que le sienta bien la melancolía



A veces sentimos la melancolía que no es otra cosa, según la bella definición de Jorge Franco, que el peso de la vida con un toque poético.

martes, 11 de septiembre de 2018

La cara y la cruz. Mujer, la poligonera



Después del glamour de ayer también tenemos que dar cabida, en aras de la diversidad y de la libertad de expresión y todas esas cosas, a estas mujeres todo arrojo y virtud popular, reflejadas en este breve relato dialogado.

Mefistófeles se les apareció a estas muchachas.

- Soy Mefistófeles.
- ¿Quiénnnnn?
- El demonio
- Ah, pues dilo.
-¡Me cago en la puta! La última vez que me aprezco en un polígono.



lunes, 10 de septiembre de 2018

Mujer, esa máquina pensante.



La mujer es una máquina pensante mucho más afinada que el hombre.
Una mirada admirativa de una mujer inteligente, superior, es el mayor premio que un hombre puede tener en la vida.

(Imagen: Hedy Lamarr, fue actriz, inventora e ingeniera de telecomunicaciones).

domingo, 9 de septiembre de 2018

Hombres infieles



Después de la vorágine del fin de semana me siento esta tarde noche de domingo y recuerdo cuando un amigo me recomendó que le confesara mi infidelidad de tener una amante a mi mujer durante el "acto". Así lo hice y en ese íntimo momento de encontrarnos haciendo el amor le confesé mi falta:

- Cariño, tengo otra.

Su respuesta no se hizo esperar:

-¡¡¡Métemela por el culo!!!

jueves, 6 de septiembre de 2018

Relato juevero: Con el pie izquierdo



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La maldición de la bruja

Decididamente me levanté con el pie izquierdo.
Aquel día de San Juan en particular amaneció trémulo y efermizo, envuelto en una densa niebla de llovizna. Los fantasmas de las casas, los árboles y los establos flotaban suspendidos en la frágil luz grisácea, como si quisieran desvanecerse al cantar el gallo. Pero el gallo no cantó. No reconoció el alba. Los pájaros siguieron en silencio. En la cuadra me mordió aquella maligna yegua que respondía al nombre de Janto, como el caballo inmortal de Aquiles, sin embargo, por temperamento, se parecía más al infame animal del mismo nombre, el caballo devorador de hombres del rey Diomedes. Tenía el desagradable hábito de morder, sin más motivo que por propia diversión.
Más tarde, en la taberna, también me perseguía la mala suerte de haberme levantado con el pie izquierdo, pues no conseguí vender ninguno de los hábitos de monje usados, que se utilizaban para vestir a los cadáveres de los ricos para engañar al diablo, y que eran el producto de mi mercadeo.
Y, allí mismo, en aquel nefasto día de pie izquierdo, decidimos enterrar viva con una mordaza de hierro a la bruja que tenía asolada la comarca. El hierro compensará cualquier maldición que lance. Lo anula todo, el hierro. Es una de las cosas más potentes que hay contra el mal, aparte de la hostia y el agua bendita, pero no teníamos algo así.
Todavía tengo miedo de aquel día, todavía pienso en que alguna maldición me persigue y que me dará alcance en cualquier momento. Las sombras no tienen sustancia y, no obstante, siempre son más grandes que nosotros.
Aquel día me levanté con el pie izquierdo.