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domingo, 3 de marzo de 2019

Historia sin desenlace



Los muertos guardan silencio y muchos dejan un misterio sin resolver. Una historia sin desenlace, sin catarsis. Probablemente fue algo relacionado con una forma imposible de amor.

Reto bloguero: ¿Cómo llamarías al pene de tu pareja?


Christine Baranski


Todo comienza con este tuit de Sarah Silverman de 2015 en el que afirma que su novio le había puesto nombre a su pene: "La gran Christine Baranski".


Sarah Silverman

@SarahKSilverman
My boyfriend named his penis. He named it "The Great Christine Baranski"

1.120
5:30 - 2 mar. 2015

No se tardó mucho en averiguar que el novio de Silverman en aquel momento no era otro que el actor Michael Sheen (Masters of Sex). Según todos los rumores, el actor inglés habría llamado así a su minga por Christine Baranski, ganadora del Emmy por Cybil y nominada por The Good Wife hasta en cinco ocasiones.

Durante estos años, a la actriz le han preguntado sobre el tema, la última vez en 2017, en el programa de James Corden. Entonces, Christine Baranski sólo afirmó que no sabía "cómo iba a mirarle a la cara si se encontraba con 'ese' hombre".

Pues bien, un año después, Michael Sheen fue fichado en la tercera temporada de The Good Fight para interpretar al abogado corrupto Roland Blum. Christine Baranski comentó el encuentro en la revista Entertainment Weekly. "Nos abrazamos y le miré a los ojos. No miré a otro sitio que no fuera su cara. Fue fácil porque le saludé como a un colega y estábamos a punto de filmar una escena".

Después, cuando ambos personajes se enfrentan en la primera escena juntos de Diane Lockhart y Roland Blum, cuenta la actriz que Michael Sheen le dijo: "Nunca dije eso de mi pene. Fue Sarah la que lo dijo, que, por entonces, era mi novia". Baranski le respondió: "Está bien, aunque estar asociada contigo es un honor, Michael". Ambos se burlaron en la primera reunión, cuando el actor le dice que cuanto antes desaparezca esta historia, mejor. "Y estoy bastante de acuerdo", admite ella.


Michael Sheen y Sarah Silverman


Fuente, una página que aconsejo: www.yonomeaburro.net

Ahora que se ha puesto de moda los retos en los blogs, quería lanzar también un reto: ¿Cómo llamarías al pene de tu novio, o follamigo, o pareja o como lo llames? Las reglas son sencillas porque no hace falta que lo publiques en tu blog si te da pereza, ni que nombres este blog en ningún sitio, eso sí, por favor, que no exceda de 150 palabras.

¡Anímate! Tienes de plazo hasta que cierre el blog la censura o lo destruya un fuego divino.







sábado, 2 de marzo de 2019

Eremitas



Hay gente por la que pasan los años, los días y las páginas creyendo vanamente que si ahora no están tan vivos como los demás cuando mueran no estarán tan muertos.

viernes, 1 de marzo de 2019

Observaciones



Estos días he observado, con las últimas publicaciones, que el número de comentaristas es inversamente proporcional a la longitud y complejidad del texto.

También he observado que la calidad de los comentarios es directamente proporcional a la longitud y complejidad de la entrada.

Fenómenos extraños con soluciones comunes



Tranquilos que con esto termino de dar la matraca sobre la realidad.

Vamos ahora a un juego de cartas en el que cuatro jugadores que recibieron una mano perfecta: todo picas, todo corazones, todo diamantes, todo tréboles. Si realmente ocurrió, ¿qué pensaríamos de ello? De nuevo podemos anotar tres posibilidades.
1 Hubo un milagro sobrenatural, perpetrado por algún brujo, mago o dios con poderes especiales, que violó las leyes de la ciencia para cambiar todos los corazones, picas, tréboles y diamantes de las cartas, de manera que se ubicaran perfectamente en la mano.
2 Es una casualidad impresionante. Al barajar las cartas se produjo esta mano perfecta.
3 Alguien realizó un truco muy inteligente, quizá sustituyendo la baraja por otra escondida bajo la manga en la que las cartas habían sido ordenadas para que salieran así.

La posibilidad 3 es con mucho la más fácil de creer. La posibilidad 2 podría haberse dado, pero hemos calculado lo improbable que es, y de hecho es muy muy muy improbable: 53 644 737 765 488 792 839 237 440 000 contra 1. No podemos calcular lo rara que resulta la probabilidad 1 con esta precisión, pero simplemente piensa en ello: algún poder o fuerza que nunca ha sido demostrado y que nadie entiende manipuló docenas de cartas imprimiendo en ellas tinta roja y negra a la vez. Quizá te cueste utilizar una palabra tan fuerte como «imposible», pero Hume no te pide que hagas eso: lo único que dice es que la compares con las alternativas, que en este caso son un truco de manos y un gigantesco golpe de suerte. ¿No hemos visto todos algún truco (por cierto, normalmente de cartas) tan impresionante como este? Es obvio que la explicación más probable para la mano perfecta no es la suerte pura, ni mucho menos una interferencia milagrosa con las leyes del universo, sino el truco de un mago o de un crupier deshonesto.

Por eso algunas cosas -hay de todo- que se dicen escondidas con el subterfugio de "es lo que pienso", "yo lo siento así", "¿qué es verdad o mentira?", o la gilipollez al cubo de "es mi verdad", son por definición una MENTIRA.