He leído en uno de los blogs que frecuento el recuerdo de la “revolución de los claveles” en Portugal en su 45 aniversario y cómo, gracias a los “Capitanes de Abril” de su ejército y al pueblo, se pudo devolver a éste el gobierno de la nación provocando la caída de la dictadura salazarista. No se puede sino recordar también al ejército de la República española que, ante el golpe de estado de 1936 en España, lucho por mantener la legalidad vigente aunque no lograra la victoria y tuviera delante a sus propios hermanos de patria y de armas que lo habían provocado; no debemos olvidar al general sevillano Castelló Pantoja, al coronel de artillería Hernández Saravia, a los oficiales Luis Barceló, Antonio Cordón, José Martín-Blázquez, al sargento Joaquín Castillo y a un innumerable número de soldados y civiles, verdaderos héroes, involucrados en la defensa del régimen democráticamente establecido.
Algunos de los comentarios en ese blog del recuerdo a Portugal se refieren al deseo de que nos sirva el ejemplo del país vecino y, no sin razón, surgen dudas, a tenor del comportamiento ciudadano en parte de España, de que la respuesta aquí fuera como la de los portugueses. Ya tuvimos un conato de golpe en 1981 y se pudo contener, en nuestros días también parece que corre un viento golpista que, aunque muy localizado, no deja de tener su peligro. Imagino que a eso se refieren las dudas de los amigos comentaristas, a saber si el pueblo apoyaría, como en Portugal, una acción militar en la defensa de la democracia -como hiciera parte del ejército republicano en su época- en el caso de los portugueses para conseguirla pues era una régimen totalitario, en el caso de los españoles para mantenerla y defender la Constitución puesto que somos una democracia reconocida y que ya sabemos el sangre, sudor y lágrimas que costó conseguirla.
Siempre contra el golpismo en todas sus formas.