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viernes, 26 de julio de 2024

Manuel Perera ve luz al final del túnel. Entrevista de Pablo López Rioboo

 ENTREVISTA

Manuel Perera ve luz al final del túnel: «Mi situación ha cambiado de forma radical»


viernes 26 julio, 2024

Cultoro habla con un espada que han encontrado en la figura de Aurora Algarra a ese clavo donde agarrarse, una mujer que no dudó en ayudar a un torero que se encontraba parado por completo.




Dicen que el mundo del toro hay demasiada prisa y escasa memoria, algo que se comprueba año a año con la salida de los carteles de espadas con un concepto muy particular del toreo, pero al que se le pone la cruz al fallar una determinada tarde. Muchas veces éstos parecen más mercaderes que apoderados, soltando lastre cuando el barco parece tener una vía de agua. Se echa de menos esas personas independientes que luchaban a cara partida por sus poderdantes, pero el nuevo rumbo hacia el que va el toreo los dejó relegados a una posición secundaria y con poca fuerza a la hora de negociar salvo en casos muy puntuales que todos conocemos.

Empresarios que colocan a sus toreros intercambiando puestos sin ningún sonrojo cuando a otros les cuesta la misma vida entrar en los carteles pese a tener a sus espaldas mayores méritos que otros que están amparados por casas grandes. Atrás queda eso de “torea el que se lo gana en la plaza”. Debido a esta dificultad muchos toreros se echan a las manos de una serie de apoderados por dos duros, mirando el corto plazo en vez de su porvenir. Existen innumerables casos, pero son pocos los consiguen cambiar su moneda.

Por el camino se van quedando una serie de jóvenes que acabarán gastando sus últimas balas hasta cortarse la coleta. El refranero, siempre sabio, dice que “es más difícil ser figura del torero que Papa” y no le falta razón. Pero buceando en esa parte baja del escalafón nos encontramos a un torero que ha pegado los pecados de juventud, un diestro que busca redimirse, encontrar una segunda oportunidad para relanzar su carrera, esa que no según él no fue capaz de controlar. No culpa a aquellos que estuvieron a su lado, hace autocrítica y asume el papel que le toca jugar.

Lo encontramos por tierras peruanas, un lugar que ha sido su casa en los últimos meses. Cuando se publique esta entrevista estará volando a casa para afrontar dos compromisos que le ilusionan sobradamente. Han sido meses de no verle una salida a su carrera, esa que cambió gracias a la mano de una ganadera que creyó en él, esa que no se considera apoderada, una mujer que simplemente ayuda a un joven al que le vio cualidades. “Yo soy ganadera, no apoderada, simplemente lo ayudo en la medida que puedo, nada más”.

Se trata de Manuel Perera, un espada que sorprendió a los aficionados desde muy jovencito, un diestro que nos habla de esos inicios que le llevaron a una alternativa en un marco soñado: “Tengo recuerdos muy bonitos de mi etapa con y sin caballos, creo que conseguí cosas importantes que me valieron para tomar una alternativa soñada en un marco incomparable como es Sevilla. Quizás me llegó antes de lo debido, no me veía preparado para un compromiso así, pero las cosas vinieron como vinieron. Mi cabeza no estaba en ese momento y eso hizo que no pudiera disfrutar la tarde más importante de mi vida”.

Unos años en los que el espada extremeño no se ha encontrado, de ahí que la llegada de dos personas claves a su vida le dieran la vuelta a la misma como un calcetín: “Tras quedarme parado y sin apoderado lo mi todo muy negro, entrenaba sin ilusión y caí en un bache del que me costó un mundo salir. Gracias a Aurora Algarra todo ha cambiado, noto que he dado un paso importante, ese que se me venía reclamando, ojalá ahora empiece todo a rodar, me lo debo a mí mismo, pero también a todos aquellos que han estado a mi lado todo este tiempo”.

Una vinculación que vino por sorpresa, sin esperarlo: “Todo comenzó a finales del pasado año, mi buen amigo Rafael Jurado me llamó para ir con Ruiz Muñoz al campo, para mí fue una sorpresa, era algo que no me esperaba. Tras el tentadero se acercó amablemente Aurora Algarra para preguntarme por mi situación, al ver que no tenía apoderado se volcó conmigo, incluso me llamó pasado unos días para regalarme un toro y presentarme a José Maguilla, conocido taurinamente como ‘El Gallo de Morón’, un hombre con el que tango una especial sintonía”.

Dos figuras que son el sustento, el pilar de un torero que mira ilusionado el futuro: “Actualmente me ayudan los dos, Aurora en el campo y José en los despachos, gracias a él pude volar a Perú y poder torear seis corridas de toros. Ha sido una bendición del cielo poder encontrarme a una mujer como Aurora, no tenía nada y ahora puedo decir que tengo dos festejos en España y otros en Perú durante el verano, mi situación ha cambiado de forma radical, el llevar dinero a casa es algo importantísimo, no me veía más trabajando en el campo, yo quería y quiero dedicarme plenamente al toro”.

Tras su periplo por Perú ahora toca volver a España para volver a torear: “El próximo sábado toreo un toro de Aurora en Campofrío, una plaza muy coqueta y donde han toreado grandes figuras del toreo a lo largo de su historia. Es mi vuelta a España y quiero que sea una tarde que recuerde en el futuro. Es una oportunidad que me brinda la vida, una segunda oportunidad tras no hacer las cosas bien en el pasado, luego toreo el 11 de agosto en Ceclavín (Cáceres), allí me pondré delante de un animal de San Martín, me ilusiona poder torear un toro de Santa Coloma”.

Perera tendrá un intenso verano como bien nos cuenta: “Tras torear en Campofrío volaré de nuevo a Perú donde toreo el domingo 28. En un corto espacio de tiempo toreo dos tardes, luego tengo cerradas dos corridas más en el país andino antes de volar nuevamente a España para el festival que te comenté antes. Ahí volveremos a repetir la odisea de viajes” se ríe. “Al final el festival volvemos a volar a Perú al estar anunciado el día 12 de agosto allí. Sé que todo parece algo caótico pero todas las oportunidades son bienvenida, ahora está en mi mano aprovecharlas”.

Manuel Perera tiene claro el camino a seguir, sabe que su meta está en poder confirmar en la primera plaza del mundo, pero para ello debe llegar rodado: “Me precipité una vez y no quiero que vuelva a pasar. Madrid está en mi cabeza pero me tiene que llegar preparado. Este invierno quiero hacer campo en España, volver a Perú para torear, pero hacer invierno aquí. Ojalá pueda confirmar el año que viene y poder obtener un triunfo que me cambie la vida, no es el cartel, sino el momento, y eso es algo que llevo marcado a fuego”.

La unión de dos países, dos culturas que tienen al toro como bandera. Perera tiene mucho que agradecer a aquella que ha sido su casa, pero también tiene claro que España es el lugar donde quiere estar: “Perú ha sido una gran experiencia, han sido tres meses intensos, volveré siempre que se den las condiciones. Estoy muy agradecido tanto al país como a su afición, los tentaderos realizados y las corridas toreadas me han servido mucho, pero mi objetivo es hacer temporada en España. Quiero que la gente me vea, me estoy volviendo a encontrar, quiero volver a mis orígenes, esos donde era yo mismo. Ahora me noto mucho más maduro, pero necesito coger más oficio, llegar sin el necesario puede tirarlo todo por tierra” finalizó exponiendo el espada extremeño.

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