El arte que reniega de la estadística
Crónica del último festejo de la Feria de Santiago de Santander 2026
Alas 20:51 de la tarde Morante de la Puebla había hecho en el ruedo la faena de una feria que ya era suya desde la presentación de los carteles. En los terrenos de toriles, buscando también refugio de la playa en la que se ha convertido el ruedo, el sevillano levantó el acero para coronar una faena de genio grabada ya en el recuerdo del Coso de Cuatro Caminos después de echarse la tarde a su espalda en la taquilla -que registró el tercero “No hay billetes”- y en el ruedo como padrino de la juventud. Sin embargo, el desconsuelo con los pinchazos no restó ni un ápice de emoción. El toreo elevado como arte que renuncia de la estadística. Una respuesta a la entrega de Marco Pérez pagada de nuevo con sangre y a una buena tarde de Aarón Palacio que formó un lío con el capote. Ambos sufrieron el papel de una presidencia carente de sensibilidad dentro de una corrida de Juan Pedro Domecq que tuvo cuajo, terciada en su perfil y medida en todo. Pero qué es la estadística después de ver torear así.
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