“Nada hay más repugnante que un gobernante que, estando en medio de un desastre público, sólo piensa en sí mismo”. Cicerón (De Re Publica)
Pedro Sánchez sufrirá la derrota y la degradación. No será el seductor de partidos anti-españoles y de gentes ávidas de promesas inalcanzables, sino un hombre disminuido, atrapado entre la corrupción de los más cercanos y la tutela implacable de los independentistas. Sánchez ha provocado con su enfermo gobierno alejar a la ciudadanía de la moderación política y nos está dividiendo en dos extremos casi irreconciliables.
Esperemos poder revertir estos males en el futuro y, si alguien acierta a describirlo, leer la crónica de cómo se derrumba Sánchez y el sanchismo y a qué precio.

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