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miércoles, 25 de febrero de 2015

Frases hechas

Hoy veremos la diferencia entre dos frase hechas de parecido contenido pero con sus matices en el trato de situaciones domésticas por parte del hombre (se recuerda que carece de cerebro al uso):



Tener agallas: Es llegar tarde a casa después de una noche con los amigos, ser recibido por tu mujer con la escoba encima (en la foto), y tener las agallas de decirle: "¿Estás barriendo o vas a volar?".



Tener huevos: Es llegar tarde después de una noche con los amigos, oliendo a cerveza y perfume de mujer, con pintalabios en la camisa, darle una palmada en el culo a tu mujer y tener los huevos de decirle: "No pongas esa cara, ¡¡¡que ahora vas tú!!!".

martes, 24 de febrero de 2015

miércoles, 18 de febrero de 2015

Besos



Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Gabriela Mistral

martes, 17 de febrero de 2015

En sueños también la pasión



Me llamaste en la noche y yo dormía
Dormía, más logré sentirte al lado
de mi cuerpo y creía que soñaba.
Soñase o durmiese, me llamaste
dulcemente en la noche en que velaba.
Sí, velaba, temblaba, me salía
de mí cuando en la noche susurrabas,
aunque sólo durmiese y te soñase.
Sólo sé... no sé nada; sólo creo
que quizá eras tú quien me soñaba
poniendo yo mis labios en los tuyos.
Sólo sé que brotaste de lo oscuro,
sólo sé que entreabriste mis tinieblas
como una luz que hablase a mis silencios.

Antonio Colinas.

sábado, 14 de febrero de 2015

San Valentín: Día de los enamorados



En este día siempre ocurren hechos de gran romanticismo.
Esta historia está basada en hechos reales.

Un pareja lleva horas en un centro comercial cuando la mujer se gira hacia su marido y descubre que no está.
Enfadada, le llama al móvil y le pregunta donde demonios se ha metido:
- ¿Recuerdas aquella joyería por la que paramos hace unos años y a ti te encantó aquel anillo de diamantes pero entonces no nos lo podíamos permitir y yo te prometí que un día te lo compraría?
Casi llorando de la emoción su mujer le contesta:
- ¡Pues claro que me acuerdo, mi amor!
- Pues estoy en el bar de enfrente...