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viernes, 31 de julio de 2015

Vengadores: la cólera de Ultrón



"La mente que imagina que su versión de las cosas es válida para todos los hombres es débil". No es la cita de un libro, así que por favor, no se asusten aquellos que creen que al abrir un libro pueden caer víctimas de alguna maldición japonesa que incluye ser perseguido por un escuálida fémina asiática con el pelo más guarro que el delantal del matarife de Cara de Cuero. Es una frase de un cómic. Concretamente de la novela gráfica Vengadores: la cólera de Ultrón.

martes, 28 de julio de 2015

Las chicas del Can



Vuelve la música al misántropo. La letra de esta canción me recordó a mi amigo Pablito Rueda. Pero quiero que advirtáis que la letra dice: "...háganle una rueda a Juana"; al principio yo también entendí: "...háganle una juana a Rueda", de ahí pensar en Pablito.
Disfruten con estas latinas de saborrrrrr.

lunes, 27 de julio de 2015

Contra el dolor de la sensibilidad



Ahora utilizo Sensodyne, es rápido y sensacional, ¡elimina en instantes ese dolor que nos produce la sensibilidad!... ¡Anda, mira, un niño muerto en la acera...! Bueno, como os iba diciendo...

jueves, 23 de julio de 2015

Madre no hay más que una... dando gracias a Dios.



- Soy García, de homicidios, ¿quién es?

- Agente Escobar.

-¿Qué ha pasado?

- Asesinato de un varón de 38 años. Su madre le ha dado 6 puñaladas por pisar lo fregao.

-¿Han detenido a la madre?

- No, todavía está mojado...

martes, 21 de julio de 2015

A pesar del calor, más calor.



Se desnudó mientras él seguía acariciándola y besándola por todas las partes y le desnudó a él, ya sin ningún pudor. Besó ávidamente sus labios y su pecho y le hizo echarse desnudo junto a ella sobre la hierba. Le acarició el vientre y los muslos, le besó cada vez más apasionadamente hasta desencadenar su más ardiente deseo. Él la dobló debajo de sí y la poseyó con todas sus fuerzas, como si fuese la última vez que gozaba de su cuerpo y de su amor, y vio los ojos de ella iluminarse, su rostro trasfigurarse en un placer cada vez más intenso y conmovedor, sintió sus manos y sus uñas hundirse en los hombros y en la espalda y la oyó finalmente gritar en el delirio del placer sin límites ni ataduras, aquel que sólo los dioses pueden conceder a los mortales.