A la entrada de ayer comentaba Judd "nunca llegaremos a entender la complejidad del ser humano" y tiene mucha razón.
El modo exacto como las reacciones químicas y las señales eléctricas que se producen cada segundo en el cuerpo humano se convierten en ideas, motivaciones o impulsos -allí donde la maquinaria física del hombre se detiene y aparece el fantasma de la máquina, la consciencia- en realidad no es un tema científico, por la sencilla razón de que no podemos diseñar un experimento para captarlo, medirlo o reproducirlo. Pese a todo lo que hemos aprendido, el hecho sigue siendo que no entendemos de forma coherente por qué la gente hace lo que hace, y probablemente nunca lo entenderemos.