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martes, 17 de julio de 2018

Torra y Puigdemont presentan la Crida Nacional



Para una convivencia soportable resulta particularmente importante un grado máximo de comprensión y un nivel mínimo de confusión. Repitiendo el viejo aforismo, de Hora: "Para conocerse a sí mismo, hay que ser conocido por otro. Y para ser conocido por otro, hay que conocer al otro".

Imagen: Ferran Mascarell y Gemma Geis, con Carles Puigdemont de fondo, en la presentación de la Crida Nacional (Bernat Vilaró / ACN)

Llamo la atención del paciente lector en la denominación del nuevo Movimiento Político de los separatistas catalanes: la "LLamada Nacional". En mi opinión tiene una pinta que ya de leerlo acojona. Sí, amigos silenciosos, comprendo que al tener allegados dentro de esta gentuza seáis condescendientes con ellos pero recordad que nos llevará (a ellos y sus hijos los primeros) a un punto sin retorno de gravísimas consecuencias por este nuevo tipo de fascismo catalán.

sábado, 14 de julio de 2018

Los catalanes y su independencia



Siempre me han subyugado las frases de este médico y psicoterapeuta austriaco, creador de la Psicología individual. En 1911, Adler, crea su propio sistema psicoanalítico que se basa en la importancia de las compensaciones (nuestra integración en el medio). Las compensaciones tienen la finalidad de compensar nuestros complejos. El complejo más estudiado en Europa y en EEUU es el de inferioridad, que se compensa creando psicológicamente un complejo de superioridad (en el ámbito inconsciente, sentirse superiores a los demás). Ambos mecanismos inferioridad-superioridad, se suelen dar juntos.

"La verdad suele ser un arma terrible de agresión. Se puede mentir, e incluso matar, por la verdad".

jueves, 12 de julio de 2018

Relatos jueveros: (pequeña) historia de nuestro nick



Para leer otros relatos y/o participar aquí

Mi nick debería haber estado inspirado en aquello que todo el mundo espera: del actor estadounidense Willian Bradley Pitt (de Oklahoma, o como parafraseábamos de jóvenes: de Oklajomaja, en los glorioso tiempos de los incesantes juegos de palabras), y de la leyenda Tristán e Isolda, que imagino y espero el nuevo lenguaje convertirá en Isolda y Tristán, que tanto relumbrón adquirió por la obra maestra de Wagner y que tanto trató la escuela prerrafaelita, aquellos pintores representantes de la otra cara de la puritana y recatada sociedad victoriana. Pero la realidad es otra, menos culta y refinada, más apropiada para los consumidores de novela de entretenimiento, y de esta manera Tristán es el apócope del apellido del escritor Jerónimo Tristante, del cual leía en aquel momento El misterio de la Casa Aranda, donde presenta a su detective Víctor Ros del que continuaría la publicación de otras aventuras. En cuanto a Pitt, también se extrae de dos personajes de lecturas del momento: por un lado el matrimonio detectivesco formado por Thomas y Charlotte Pitt, de la escritora inglesa Anne Perry, curiosamente asesina sentenciada en la vida real por el Caso Parker-Hulme en su adolescencia. Y también del aventurero Dirk Pitt, protagonista de una serie del autor Clive Cussler.

Se dice en la convocatoria que se intente crear una historia detras del nick (en mi caso una historia de lo más real):

Pitt Tristán

Era algo predestinado, un nick que me hace justicia: el encanto personal, el canon de belleza masculina de Brad Pitt junto al romanticismo del joven Tristán, merecedor del amor de una princesa, en un idilio extraordinario que escapa de todas las normas y de los sentidos morales, son atributos que se encarnan en mi persona con precisa exactitud.
Es tan natural que hasta me sabe mal tener que recordarlo.