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jueves, 27 de septiembre de 2012

Los miserables

El comentario de nuestra entrañable Jana la de la niebla en la anterior entrada cuando, ante la actual desmotivación por el aprendizaje, dice: "...¿para qué quieres saberlo (...)? Si eso buscas en google y te lo explica...",
me ha recordado aquella simpática anécdota en la que alguien contó que había entrado en una librería de Madrid y había preguntado por "Los miserables". El dependiente, ante su ordenador, pidió el nombre del autor. "Victor Hugo", dijo quien contaba el cuento. "No, no, deme el apellido", insitió cultísimo el dependiente.

6 comentarios:

  1. :) A nuestros conocidos Ramón y Cajal les pasó algo parecido :) :)

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  2. Muy buena anécdota. Y eso sin contar con los largos ensayos que se han hecho sobre la comprensión del mundo única gracias al tipo de habilidades cognitivas que sólo se encuentran en las humanidades. Si tenemos varias áreas del cerebro es para usarlas todas. Las de números y las de letras. Yo tenía un antiguo reproductor de VHS y el otro día me dió por querer verlo. Estaba roto de no haberlo usado. Pues el cerebro se atrofia...

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  3. Gracias por lo de entrañable, Pitt.
    Lo peor de esa anécdota es que no me cabe duda de que es cierta, a mí me pasó parecido en una Biblio, buscando algo de Jane Austen y la bibliotecaria buscándolo como título, le sonaría parecido a Jane Eyre...
    Además, ahora que caigo, si hace dos años hice un curso de estos para parados, de auxiliar de biblioteca, y lo que es leer, solo yo, vamos, increíble. Había universitarios (la mayoría) y no tenían ni idea, pero es que ni la más remota ni siquiera de los autores españoles más básicos. A mí me da mucha pena, tuve una amiga bibliotecaria que se llevaba incluso montones de libros propios para meter a la gente joven en el gusto por la lectura, por ejemplo, a las muchachitas que leían a Corín Tellado les pasaba novelas de Victoria Holt, y daba resultado. Todo es poner entusiasmo y voluntad.
    Buenas noches, ya he soltado mi segundo discurso del día y puedo tomarme mi copita de vino e irme a dormir tranquila, ¿verdad?
    Y además, es el segundo día de lluvia, me encanta, ya nos hartaremos pero por ahora a disfrutar su música.
    Besitos lluviosos.

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  4. Gran futuro el que aguarda a este país, me temo.

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  5. La anécdota en una librería de Madrid me recuerda otra, hace mucho tiempo, en que entramos con mi marido y nuestro hijo más pequeño, entonces de dos años, a una casa de música madrileña, recomendada como una que tenia mucha variedad, además, por el trabajo de mi marido y el tipo de pasaje trasatlántico, todavía íbamos a estar tiempo suficiente como para encargar algo para unas dos semanas más, aunque entretanto íbamos a otra parte, él le preguntó al dependiente por una composición de Sarasate. Me impresionó la forma despectiva en que el vendedor preguntó si era un autor andino, mi marido se rió y le dijo que es un compositor español y algo así: ¿como no lo conocía si es de su país?, se entendía que además, porque trabajaba en una casa de música. Suelo decir lo que es políticamente incorrecto, por eso digo que somos chilenos, hijos de familias educadas y esforzadas; nuestro acento es como el de los canarios, usamos el trato de “usted” con una frecuencia y extensión que en España no se acostumbra actualmente, somos muy blancos y el hijo con el que íbamos, fue celebrado llamándolo rubito por muchas jovencitas españolas, porque todavía era muy rubio. Al visitar la casa natal de Cervantes y en otras partes, se entendió que aunque no fuéramos españoles en los documentos, nos sentían como tales. Si no fuera por el acento, a mi hijo menor y a mi, nos creían gallegos; a mi marido y a mi, nos han creído griegos, rusos, italianos o españoles, según el país en que hemos estado. No han faltado otras nacionalidades. Digo algo tan superficial porque nuestro aspecto físico no puede haber motivado ese desdén, es posible que haya sido por nuestro vocabulario. Ya que entiendo que es más importante como se es por dentro y se comporta.
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    Me acordé de algo gracioso. En mi país, cuando una criatura muy pequeña pregunta como se llama o que es, lo que llamamos "albóndiga"; y se le responde “albóndiga”, criaturas de diferentes generaciones han dicho entonces: “albón”. Se usa mucho el trato de usted, para regalonear a los rorros, aunque en otras situaciones se les tutee.
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    Por un sentido de justicia, debo decir que los bolivianos que he conocido, hablan un castellano muy correcto, admirable.
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    Un cariñoso saludo.

    PD:
    pasaje s. m.

    4 Documento o billete que da derecho a viajar en un barco o avión y que se obtiene a cambio de una cantidad determinada de dinero: ¿cuánto cuesta el pasaje?; le devolvemos el pasaje a la salida.

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