Según las doctrinas del pensamiento positivo, con las que nos bombardean desde distintos frentes, cualquier desgracia no lo es. ¡ Qué va !, es una oportunidad que hay que saber aprovechar. Si tu empresa cierra y te quedas sin trabajo, con hipoteca que pagar y bocas que alimentar, es una oportunidad que te pone la vida en el camino. Ah, y si no encuentras otro trabajo o montas un exitoso negocio (con la que está cayendo), resulta que es culpa tuya por no alimentar pensamientos positivos.
Esto recuerda a las técnicas de lavado de cerebro y la perversión del sistema en aquellos países donde la gente llegaba a afirmar: Somos culpables, porque estamos presos. De este modo se consigue la autoculpabilización del sujeto, convirtiéndolo en culpable de todas sus desgracias. Similar a las comeduras de coco de las sectas, pero sin necesidad de interacción personal directa.
Este tipo de falacias, han prendido fácilmente en mucha gente y los libros con este tipo de adoctrinamiento, han conseguido grandes éxitos de ventas. Llegan disfrazadas de camino hacia la felicidad, de buenrrollismo, con un vocabulario cuidadosamente escogido para atrapar. En manos de un departamento de recursos humanos de una multinacional o de una exprimempresa, tienen un potencial que no veas.
Si con la crisis no es suficiente, además ahora hay que sentirse culpable de ella por no alimentar pensamientos positivos, flower power y buenrrollistas. A este paso, la próxima que nos intentarán vender será quitarnos el labio superior para sonreir a todas horas, eso sí todo muy positivo, muy modernoguay y de buen rollito. Jódete y baila.