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domingo, 29 de septiembre de 2013

Los ecologistas, esos arrogantes optimistas

No hay duda de que la intervención del hombre es decisiva en el planeta y de que sería conveniente concebir formas de contaminar menos. Pero no está claro que sea necesaria la amenaza de la desaparición de la especie para plantear estos cambios y, tal vez, desde el punto de vista de la madurez intelectual de la humanidad, ni siquiera sea recomendable ese punto de vista apocalíptico. Como las ciencias naturales nos han mostrado consistentemente, si algún principio rige la naturaleza es el azar.
El hombre moderno está obligado a convivir con una conciencia que quizá no tuvieron los hombres de otras épocas: la de que nuestra existencia es tan solo un accidente; y asimismo está obligada a convivir con el consecuente temor que se desprende de esta conciencia: que nuestra desaparición puede ser igual de azarosa.
Parece que los ecologistas, que en eso son cabales herederos de la arrogancia antropológica del romanticismo, son unos optimistas irredentos; creen que de los hombres depende que la naturaleza sea el infierno o un bucólico jardín.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El arte cotidiano

El escenario multicolor en el que se desarrolla la vida de los países occidentales está sometido a la ley de la ósmosis. Un ciudadano corriente de estos países no se da cuenta de que un pintor que está en una buhardilla o un autor de poemas incomprensibles o un músico despreciado son magos que dan forma a todo lo que él aprecia en la vida.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Lujuria



Consultorio sentimental de Pitt el loco.

Quizá la más tradicionalmente "pecaminosa" de las viciadas conductas sea la lujuria, y que ha perdido toda su vigencia como tal concepto negativo. Desde la revolución sexual -sea lo que fuere tal cosa- la búsqueda del placer erótico es un referente sociocultural más, sin una determinada connotación de índole necesariamente moral.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Regreso

Olvida los malos momentos, la falta de noticias, la pereza, levántate y regresa, para mirar la escarcha deslizándose por los cristales y a los pájaros picoteando el otoño en el zumo de las moras.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Horas de soledad



A veces alimentamos, a precio de nuestra sangre, un salvaje oficio de miseria; rincones desolados para gozarlos solos, donde un fértil desamparo nos canta al oído una sed que no acaba.

(Foto: Pitt Tristán)