Seguidores

domingo, 26 de enero de 2014

Mansos rebeldes

Nuestra naturaleza es nómada y sin embargo el cambio nos aterra. Arraigados en cada momento de nuestras vidas luchamos en vano contra la corriente. Queremos negar el paso del tiempo, que es nuestra única seguridad. Tratamos de aferrarnos al presente, quizás porque sabemos que no existe, que ya es pasado, que nada vuelve a ser, al menos no de manera idéntica.
La literatura nos ha enseñado a descreer de felicidades anunciadas y el lector sospecha que otros sufrimientos le esperan. A veces no sucede nada, absolutamente nada. Pero como Bartley, Penélope, como Vladimir y Estragón, como tantos mansos rebeldes, hay quienes formamos parte de la hermandad de esperanzados resistentes.

27 comentarios:

  1. Como bien dices, Pitt. El cambio nos aterra, nos acostumbramos a vivir el día a día con su rutina y a las imposiciones de los poderes de turno. Esto lo hacemos también en nuestra vida personal porque sabemos que la dicha nunca es completa….Pero apunta un miembro más a “la hermandad de esperanzados resistentes” porque hace tiempo formo parte de ella.
    Cariños…

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizá tengamos una excesiva resistencia al cambio, por otro lado, natural en la física. Gracias por estar juntos en ello.
      Cariños.

      Eliminar
  2. Cada vez más, desgraciadamente.

    ResponderEliminar
  3. he leído y releído varias veces la primera frase.. . me gusta, y mucho. demasiada razón en tan pocas palabras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra ese interés y que te guste lo que lees.

      Eliminar
  4. y respecto a lo q me escribiste.. .,gracias por sentirte identificado con esa sensación

    es suficiente (y necesario) ser consciente de la reciprocidad entre belleza-verdad

    buena, muy buena definición del "conocimiento",
    me qedo con ella ;)

    Un abrazo Pitt!


    ResponderEliminar
  5. "Queremos negar el paso del tiempo, que es nuestra única seguridad." Me parece una frase taaaan cierta, que con eso ya lo has dicho todo. Yo tampoco sé por qué nos aterra el cambio, si al final siempre lo afrontamos de maravilla. Biquiños!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A todo nos acostumbramos, a veces, hasta nos beneficia interiormente un cambio que a priori no deseamos, en fin, somos humanos.
      Besos.

      Eliminar
  6. ¿Existe esa hermandad? yo me apunto. Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si al final seremos más normales de los que parecemos, jajajajajaja.
      Abrazo.

      Eliminar
  7. A mí lo que me aterra es el inmovilismo.
    Esperanza resistente suena bien.
    Bicos, Pitt

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que todo que suena a resistir o resistencia tiene algo de esperanzador.
      Besos.

      Eliminar
  8. Si, es esa protesta vaga la que nos está matando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón, una protesta que no llega a ser lo suficientemente convincente... te lo contaré en las próximas elecciones...

      Eliminar
  9. Da miedo cambiar, pero mucho más la rutina.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Todo da un poco de miedo y es que demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
      Un beso.

      Eliminar
  10. Señor Pit o como te llames realmente, vengo expresamente a estornudarte aquí, a tu blog, con el pañuelo en ristre, casi aireándolo a ver si con suerte te contagio el catarro y se aleja de mí.
    :P

    Una vez dicho esto, malo que eres muyyy malo, te diré que el ser humano es cobarde por naturaleza, acomodaticio y lento de entendederas, salvo honrosas excepciones a lo largo y ancho de la historia y el mundo.
    Somos además, conste que me incluyo, perezosos para afrontar nuevos retos que nos abstraigan de la sempiterna y aburridísima rutina que tenemos sobradamente asumida por, como he dicho antes, comodidad, con lo cual, somos por añadidura pusilánimes.
    Sin embargo o quizá por el mismo motivo, permanecemos aferrados a ese espíritu guerrillero que nos sale de paseo en situaciones concretas, ese ímpetu rebelde de demanda, de apego precisamente a lo que sentimos nuestro por derecho.
    Al menos alguna vez ocurre...:(
    Yo soy rebelde con y sin causa; siempre lo fui así que como todo, con los años se me acentúa.
    Y así quiero morir (tarde, por supuesto, brrrr)

    -En cada uno de nosotros reside el poder de prestar consentimiento a la salud y a la enfermedad, a la riqueza y a la pobreza, a la libertad y a la esclavitud. Somos nosotros quienes las dominamos y no otro.-

    ¡Ay si fuera verdad!
    Pero me gusta.

    Ah, es una frasecita para enmarcar de uno de mis libros favoritos:
    Ilusiones de Richar Bach

    Besos y achisssssessss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizá esa maldad que me atribuyes te saque, de vez en cuando, una sonrisa...
      En compensación dejaré en el próximo post unos bellos versos sobre la utopía.
      Besos.

      Eliminar
  11. Ah, cómo me ha gustado la primera frase. Siempre me he sentido así!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Somos humanos, la verdad es que unos más humanos que otros.

      Eliminar
  12. Buenas
    Hay miedo ha sentirse mayor. Eso no debe de preocuparnos,lo que si nos debe de preocupar es no sentir.
    Te adoro y te siento siempre.U.b.d.t.q.

    ResponderEliminar
  13. Nuestra vida, al menos la de muchos seres humanos es así. Estoy dispersa, desconcentrada, con horarios de sueño desordenados. En forma fundamental, puedo decir que un pilar básico para mí frente a esto es practicar vivir como dice Romanos 12, 12: “Con la alegría de la esperanza, constantes en la tribulación, perseverantes en la oración” frente a las enfermedades, la falta de trabajo y otras dificultades de la vida. Algo que recuerdo y que es una forma más detallada de explayarse, son fragmentos de una poesía de ¿Diez Canedo?, no necesariamente en el orden y palabras exactas en que lo anoto: “Húngaros, hoy ha roto vuestro paso, mis horas de tristeza y de fastidio, desde mi quieto bienestar acaso, vuestra inquietud, vuestra pobreza envidio. …. ¡Corazón, corazón! que no te atrevas, cada día a buscar extrañas gentes, costumbres no sabidas, hablas nuevas, cielos varios, paisajes diferentes. Y he vivido en mi hogar burgués y oscuro; y anoto en él paciente verso y verso, sin andanzas que me hayan conducido por la diversidad del universo. Y el vasto mar y el alto monte ignoro, las tierras que sepulta el hielo duro y aquellas que alumbra un sol de oro.”
    -
    Un cariñoso saludo.

    ResponderEliminar
  14. Acabo de recordar otro fragmento que va entremedio: "... diferentes. Amo andanzas, combates y aventuras, pero soy hombre débil y pequeño y he recorrido sólo las llanuras del país arbitrario del Ensueño. Y el vasto mar... oro. Y he vivido... universo."

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué responder a tan documentado comentario.
      Siempre es un lujo tenerte por aquí.
      Saludos.

      Eliminar