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viernes, 9 de octubre de 2026

Valencia. 09.10.2026. Morante, Roca Rey y Tomás Rufo. Toros de Álvaro Núñez

 

Roca Rey rinde Valencia en una tarde de figura del toreo

Crónica de la corrida de toros con motivo del Día de la Comunidad Valenciana 2026

Dicta la RAE el compromiso como una obligación contraída o una palabra dada. Fue la de Roca Rey una tarde con el compromiso de una figura del toreo que cumplió todo lo que promete al público. Incuestionable triunfo y Puerta Grande para rendir de nuevo a Valencia en su último paseíllo de la temporada. Oreja para Tomás Rufo que recupera su mejor toreo al natural en una tarde de caros detalles de Morante de la Puebla, sin premio por la espada, con una corrida de Álvaro Núñez que prometió más que cumplió y que fue remendada con un buen toro de Torrealta. La ciudad del Turia se convirtió en el epicentro de la Tauromaquia el 9-O con un lleno de “No hay billetes” en la taquilla en un ambiente de tanta expectación como comportamientos dispares que pasaron de la pasión a la indiferencia de 0 a 100.

Videos:

 



Ficha del Festejo:

Hierro Álvaro Núñez - PortugalHierro de Torrealta - España

Plaza de toros de Valencia – Corrida de toros con motivo del día de la Comunidad Valenciana. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de Álvaro Núñez y Torrealta (1º), bien presentados, serios y de buenas hechuras. De desigual juego, dentro de una corrida que tuvo buena intención aunque desigual fondo y finales. Noble y a más el primero, de Torrealta. Con más movilidad y codicia que entrega y calidad el segundo. Rajado el tercero, que en tablas quiso coger la muleta con el pitón de dentro. El cuarto llegó a la muleta afligido y con poco fondo. El quinto manseó, aunque tuvo posibilidades en la muleta. Descoordinado el sexto, que quiso más que pudo

• MORANTE DE LA PUEBLA, ovación y ovación

• ROCA REY, oreja con petición de la segunda tras aviso y oreja tras aviso

• TOMÁS RUFO, oreja con petición de la segunda y silencio

Incidencias: Al finalizar el paseíllo, sonaron los acordes del Himno de la Comunidad Valenciana y de España.

jueves, 8 de octubre de 2026

Efemérides taurinas. Tal día como hoy, de 1764, se inaugura oficialmente la Plaza de Toros de La Misericordia de Zaragoza, o también conocida como Coso de Pignatelli


 La plaza nació por iniciativa del ilustrado Ramón Pignatelli con un propósito estrictamente social: obtener ingresos estables para financiar la Real Casa de Misericordia, una institución benéfica que en aquella época acogía y asistía a los enfermos, niños y pobres de Zaragoza

Su construcción batió récords de velocidad para la época: se levantó en tan solo 70 días utilizando materiales sencillos como mampostería, ladrillo y madera. Se inauguró oficialmente el 8 de octubre de 1764, coincidiendo con las vísperas de las Fiestas del Pilar.

Imagen: Foto de Luis Gandú Mercadal, c. 1915


Ese modesto arco que se ve en la foto de Gandú Mercadal es ahora la Puerta Grande de la Plaza de Toros que se ve en la imagen actual.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Efemérides taurinas. Tal día como hoy, en 1975, fallece Antonio Bienvenida.

 

Antonio Bienvenida: más de medio siglo sin el icono del clasicismo

Hoy se cumplen 51 años que el Maestro de Madrid falleció dejando atrás más de 800 corridas de toros, un puñado de faenas inolvidables y un estilo de vivir el toreo inolvidable




El toreo lleva 51 años sin Antonio Bienvenida, que falleció el 7 de octubre de 1975. Tres días después de sufrir una trágica voltereta por una becerra en la finca de Amelia Pérez-Tabernero, en El Escorial (Madrid).

Antonio Mejías Jiménez, nacido en Caracas (Venezuela) el 25 de junio de 1922 y criado en Sevilla, llevaba un año justo retirado de la profesión en el momento de su muerte. Un adiós que se produjo el 5 de octubre de 1974 en la antigua plaza de Vista Alegre de Carabanchel después de alternar -vestido de grana y oro y con un capote negro de Joselito- con Curro Romero y Rafael de Paula. Aunque Antonio Bienvenida no dejó de participar en los festivales benéficos que le requerían.


Caroline Dharvernas (Montreal, Canadá, 15.05.1978) Hannibal (serie 2013-2015); Mary me mata (serie 2016-2019)

 









martes, 6 de octubre de 2026

La ‘Tercera España’. Editorial del martes 6 de octubre de 2026. Mundotoro

 


Hay países que se explican por sus fronteras y otros que se explican por sus heridas. Las que se repartieron a golpes Caín y Abel, los hermanos bíblicos más hispanos del Universo. España, desde hace demasiado tiempo, pertenece a los que se explican o narran a través de un «guerracivilismo» que recupera quien saca rédito al fratricidio. Esta España de mitades atrincheradas quedó elevada a su máximo histórico retroactivo del 36 al informar Pedro Sánchez de la convocatoria de elecciones. «O yo, el progreso», «o yo, o el fascismo y la barbarie».

Antonio Machado lo escribió (y describió la intención de loco autócrata) con una precisión que todavía estremece: «Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón». Ha pasado casi un siglo y seguimos empeñados, demasiadas veces, en demostrarle que tenía razón. Izquierda o derecha. Los nuestros o los otros. Progreso o fascismo. Demócratas o reaccionarios. Y, naturalmente, toros sí o toros no, en el fondo de la cuestión de una interminable y rescatada guerra civil interminable. Pedro Sánchez decidió hace tiempo que en España todo ha de resolverse cavando una trinchera.

‘En España no se discute sobre el toreo. Solo se usa al toreo para juzgar y condenar al de enfrente’

Las nuevas elecciones deberían servir para algo más que para cambiar nombres, repartir escaños o volver a contar quién ha vencido a quién. Deberían ofrecernos una oportunidad mucho más difícil: empezar a desmontar esa vieja costumbre española de convertir cualquier diferencia en una guerra civil, moral y/o física. Porque también alrededor de la tauromaquia hemos construido nuestras dos Españas. En una, el toro es cultura, historia, campo, arte, economía y memoria. En la otra, es únicamente sufrimiento, atraso y barbarie. Y entre ambas parece haberse vuelto imposible una conversación.

En España no se discute sobre el toreo. Solo se usa al toreo para juzgar y condenar al de enfrente. Quien defiende la tauromaquia es presentado con la radicalidad del crotal del insensible, primero, ante el sufrimiento animal, y, recientemente, del anclado en la trinchera del fascismo resucitado. Como reacción, al toreo a veces le ha salido su vena menos ilustrada y menos culta. Así no existe debate posible. Solo quedan dos caricaturas de un 36 de trincheras, gritándose desde extremos opuestos.

Y quizá haya llegado el momento de admitir algo elemental: un país adulto puede discutir sobre su patrimonio sin odiarse. Y sin cavar trincheras. Un país adulto puede defender el derecho a la vivienda sin acudir a lo que jamás construirá una casa: la demagogia. Puede defender la tauromaquia sin obligar a nadie a amarla. Puede cuestionarla sin perseguir culturalmente a quien la considera parte de su identidad. Puede debatir sobre bienestar animal, legislación, financiación pública o protección cultural sin convertir cada cuestión en un plebiscito sobre quién es más progresista o moralmente superior.

‘Una España capaz de mirar su historia sin arrodillarse ante ella y de mirar hacia el futuro sin necesidad de prender fuego al pasado’

Porque el verdadero peligro para una sociedad no está en que existan desacuerdos. Está en que desaparezca el espacio común desde el que discutirlos. España necesita dejar de escoger entre sus dos mitades. También en los toros. Pero para dejar de elegir entre dos mitades, para regresar a ese país de calidad democrática, hemos de mandar al ostracismo a quien insistió en reinventar 1936 en pleno siglo XXI. Pedro Sánchez, cuestión reconocida ya hasta por sus pesebristas, ha expuesto a los españoles a una interminable guerra civil como modelo de relacionarse.

Si recuperamos la España razonable, la de las razones, la tolerancia y los argumentos, la tauromaquia sobrevivirá o cambiará por su capacidad para explicar qué es, por el arraigo social que conserve y por la voluntad de quienes quieran mantenerla. Pero ninguna tradición debería necesitar que media España sea declarada enemiga para justificar su existencia. Como tampoco una sociedad moderna debería necesitar borrar aquello que incomoda a una parte de ella para demostrar que ha progresado. Tal vez esa sea la oportunidad que se abre ahora.

‘Ninguna tradición debería necesitar que media España sea declarada enemiga para justificar su existencia’

Estamos ante la oportunidad de conseguir que una España derrote a la otra. La oportunidad de empezar a construir una tercera España en la que las diferencias no tengan que acabar siempre en una trinchera. Una España capaz de mirar su historia sin arrodillarse ante ella y de mirar hacia el futuro sin necesidad de prender fuego al pasado. Una España donde alguien pueda entrar una tarde en una plaza de toros y otro pueda pasar de largo, y ninguno necesite despreciar al otro para sentirse dueño de la razón.

Machado temía que una de las dos Españas terminara helándonos el corazón. Ha llegado el momento de dejar de elegir cuál, y para eso debemos eliminar de esta piel de toro, España, esa heladera continuada, interesada, abonada y expuesta a las generaciones últimas. Ha llegado el momento de decidir si queremos esa tercera España. Una España donde puedan vivir en paz las dos Españas de Machado. Esa tercera que ya estaba, la del consenso, la Constitución, la Transición. Con las novedades que deseemos añadir para ir a compás de los tiempos. Porque esa Tercera España es España.