Jorge Javier Vázquez o DiCaprio pueden licitar por el concurso de la plaza de Zaragoza.
Si la WWF, PACMA o cualquiera de las más de 60 asociaciones de la Red Internacional Antitauromaquia desean que no haya toros o dejar a éstos en la mínima expresión, se ordena presentar a la subasta por la Plaza de Toros de Zaragoza. Basta con que se jueguen un dinero (que tienen en su lobby) al alza y que cumplan, a través de una empresa o de una persona física, el volumen de negocio exigido en esa subasta/pliego. Por primera vez en la historia de las licitaciones públicas de una plaza de toros da igual ofrecer un festejo o mil. O echar unas vacas al pienso o no dar toros. Gana el dinero. La delirante amenaza de Sánchez Quero, presidente de la Diputación, se ha cumplido.
Dicho de otra forma, si alguna vez alguien pretende poner en riesgo el toreo en una ciudad o plaza, basta con sacar un concurso subasta de este tipo. La cuestión de riesgo de licitación antitaurina no sólo no es azarosa ni inverosímil. Estamos ante un pliego supuestamente legal debido a una perversión o argucia de Sánchez Quero y sus asesores al sacar un corcuso cuya naturaleza es la de la firma de un CONTRATO PATRIMONIAL, en lugar del habitual Contrato de Servicio Público. Una trampa a sabiendas del riesgo.
Casi todas las licitaciones y contratos en plaza de toros de propiedad pública tiene naturaleza de Contrato de Servicio Público. En este tipo de contratos, la Administración tiene como finalidad preservar la calidad del servicio, la utilidad pública del mismo de cara a sus ciudadanos. En el caso de los toros, calidad, calendario, utilidad, salvaguarda de todo ello… Al contrario, un contrato PATRIMONIAL es el que se hace buscando el rendimiento económico puro y duro de un inmueble público. Da igual lo demás, es decir, da igual el interés público de un servicio que, en este caso, es, por ley, un Patrimonio Cultural de los españoles. Y ese patrimonio, la cultura, es de máxima utilidad pública para los ciudadanos de Zaragoza.
Queda en el aire, por tanto, la duda de la legalidad de este pliego nuevo. En lo que no hay duda es en la intención de Sánchez Quero, un personaje digno de un análisis psiquiátrico. Este personaje se ha creado de verdad que existe una confabulación judeo masónica de los empresarios taurinos, no contra Zaragoza, sino contra él. Un príncipe. El puto amo. Y lo que pretende es que los empresarios taurinos ejerzan el cainismo y la desunión y que uno de ellos, paracaidista, neófito o busca fama/foto (que los hay) se presenten ofreciendo un kilo.
Es la forma de dar una lección a los confabuladores empresarios de ANOET. Buscar hasta el último momento su debilidad como sector, bajo la premisa de que siempre ha habido alguien que se sale del carril de lo razonable. Estamos ante un pliego sin precedentes, peligroso como quienes quienes lo han ideado y aprobado, que creará un precedente peligroso para el toreo.
Tan peligroso que si organizaciones como CAS International, HSI (Humane Society International, Sociedad Humana Internacional), LACS (League Against Animal Cruelty)WSPA (Word Society for the Protection of Animals) quieren gastarse una migaja de sus más de 200 millones de euros anuales de presupuesto, Zaragoza se queda sin toros. Y no digamos si alguien hiper antitaurino tipo Leonardo DiCaprio (con un patrimonio de 1.000 millones de dólares) le da por hacer una gracia por unas monedas. Descartamos a Jorge Javier Vázquez, del que dicen está rico podrido. Pero que tiene un tigre en el bolsillo. En todo caso, esto no es una broma. Es una barbaridad peligrosa.



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