El falso relato de Sánchez Quero en el concurso de Zaragoza
Editorial del miércoles 17 de junio de 2026. Mundotoro.
El interés público es un concepto fundamental en la ciencia política y el derecho que se identifica con el bien común o el bienestar colectivo de una sociedad. El Estado y sus administraciones quedan justificados para intervenir en los ámbitos legales y contractuales con el fin de preservar ese interés público. Y, al tiempo, están obligados a hacerlo con todos los derechos (intereses públicos) que la Constitución detalla. El toreo, como Patrimonio Cultural de los españoles, es una actividad de interés público y el Estado y todas las administraciones han de velar por su mejor desarrollo.
Este principio fundamental es el gran olvidado en casi todos los concursos públicos para las explotaciones de las plazas de toros cuya propiedad es, obvio, pública. La propiedad pública puede ser una comunidad autónoma, un ayuntamiento o una diputación. Administraciones que, cuando sacan a concurso la gestión de una plaza de toros, están justificando su intervención o injerencia por estar obligadas a velar por el interés público que es el toreo. Por tanto, que quieran ganar dinero es su obligación (el interés público para recaudar en función de ese interés) y, al tiempo y de forma compatible, permitir el desarrollo libre de esta actividad cultural.
Recaudar dinero y apoyar el desarrollo del toreo es la obligación de todo pliego de condiciones del concurso de un coso taurino. Hacerlo dentro de la norma y de la ley, sin atajos y de forma transparente. El TACPA ha detenido una vez más el proceso de licitación y adjudicación final de la plaza de toros de la nueva redacción de un concurso/subasta para Zaragoza, el redactado por la administración de su presidente, Sánchez Quero. Redacción como reacción al anterior, recurrido por empresas del sector, a quienes la norma y la ley, amparadas por este tribunal, les han dado la razón.
Recaudar dinero y apoyar el desarrollo del toreo es la obligación de todo pliego de condiciones del concurso de un coso taurino. Hacerlo dentro de la norma y de la ley, sin atajos y de forma transparente
El único responsable de que la redacción de un pliego de condiciones de un concurso sea paralizada o rechazada por un tribunal de justicia es quien lo redacta y aprueba. Por mucho que insista Sánchez Quero en armar un relato de confabulación empresarial taurina, esta no existe si la justicia les da la razón en sus recursos. Resolviendo a favor de las demandas, un tribunal no ampara una confabulación. Eso es mentira, demagogia y populismo. Lo que dice la justicia en este caso es que lo que se pretende no es ajustado a derecho ni a ley. Diga lo que diga el presidente de la Diputación de Zaragoza, esta es la realidad convertida en verdad.
Esos son los hechos objetivos, legales, de derecho. Lo otro, cortinas de humo que no pueden ocultar un pésimo trabajo de la Diputación respecto al interés público del toreo en Zaragoza. Sánchez Quero pretende vender el relato de que el interés público de la afición de Zaragoza es que haya empresa ya y toros ya, aunque estos se desarrollen con un contrato irregular, ilegal y que, por tanto, van en contra del real interés público de los zaragozanos.
Todo lo que no es ajustado a norma no sirve a interés público alguno. El historial y los precedentes y presentes de este tipo de actuaciones de las administraciones han dado como resultado un lleno de no hay billetes en los tribunales de justicia. Y, en el toreo, han derivado a que las propiedades públicas de las plazas (administraciones) han impedido el efecto público del interés del toreo: su mejor desarrollo y su mejor calidad para los públicos y aficionados. Han insistido en primar el interés de recaudar a través del toreo que el interés de desarrollar el toreo en sí.
Sánchez Quero regresará a la teoría de la conspiración de la fachosfera empresarial taurina las veces que quiera, de la misma forma que nuestra sociedad recibe como respuesta a todos los juicios por corruptelas abiertos que son causados por la misma fachosfera de intereses en coalición de una confabulación. Es mentira. Es una absoluta mentira.
Sánchez Quero, como otros pliegos anteriores de La Misericordia de Zaragoza, solo han buscado el interés público de la recaudación a través del toreo sin que, a cambio o de regreso, el toreo haya podido desarrollarse y crecer (el interés público de esta actividad que, insistimos, es Patrimonio Cultural de los españoles). Pero pareciera que el presidente de la Diputación ha dado un paso más allá en vigilar solo el interés de la recaudación. El interés económico. Da la impresión de que un erre que erre sea una de estas dos cosas. Una, que el mencionado haya perdido definitivamente el norte. Otra, que ese último interés económico sea doble: el de la Diputación y, más allá, el de alguien con nombres y apellidos.




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