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viernes, 26 de julio de 2013

Tragedia ferroviaria

El destino no se presenta siempre con la apariencia deseada. Incluso se muere tontamente, sin saber por qué. La historia es una acción estúpida. Ajena, cuando no contraria a la inteligencia humana. El hombre lo comprueba y lo padece y no puede más. Tal es la grandeza de su destino, según dicen. Las brasas del poniente se enfrían y dejan nubes de ceniza.

8 comentarios:

  1. Preciosa, emocionante y conmovedora entrada, Piit.
    Es verdad, las tragedias nos dan lo más absurdo y mezquino de la muerte, totalmente carente de sentido.
    Gracias y buen fin de semana.

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  2. Y aunque nos impacten estas tragedias por los aparatosas eso sucede a diario en las carreteras. El accidente está ahí. Asumo estoicamente la sabiduría de tus letras. No me queda otra opción.

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  3. Mejor no pensar en ese destino... no lo vamos a cambiar.

    Besos abisales

    PD: me guardo tu frase de Virgilio, para arrancar el día

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  4. Un segundo nada más, que dura la eternidad de una tragedia.

    Un abrazo y gracias por su visita. Nos leemos.

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  5. Terribles o maravillosas, las vueltas del destino, que día tras día nos recuerdan nuestra pequeñez y nuestra grandeza.

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  6. Sólo somos pasto de absurdeces.

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  7. Bella entrada, a mi me ha emocionado, sigo estando blandita. Un abrazo

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