En homenaje a Tracy, querida seguidora y comentarista de este blog.
En una región del antiguo estado de Jin, llamada Huanxu, durante el Periodo de Primaveras y Otoños, crecía una planta de té muy especial. No hacía falta regarla y sus delicadas hojas se desarrollaban mejor cuanto más árido era el clima. El sabor de este té fue descrito por Cui Hong en su obra Shiliuguo Chunqiu, aunque el original de este fragmento se encuentra perdido. Cui Hong describe un “sabor inspirador, por el cual se siente como deslizarse sobre nubes a través de los valles”. No se sabe a ciencia cierta si el té producía efectos narcóticos o alucinógenos, pero la tradición oral de la región recuerda su exultante sabor, superior a cualquier otro tipo de infusión.
La característica sobresaliente de esta planta era que sus hojas crecían ya secas y así se retiraban. Una sola gota de agua podía disolverla por completo. Al agregarlas al agua caliente, ésta se tornaba de un color verde-amarillento en forma inmediata y las hojas desaparecían si dejar residuos.