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jueves, 11 de noviembre de 2010

Masa crítica

Tras la entrada de Pepe Deapié y los comentarios recibidos, cabe pensar si la inteligencia artificial sería incluso más “rentable” que la propia inteligencia humana, es decir, si su aportación a la humanidad sería más beneficiosa para el conjunto en el caso de que se sometiera a ella la toma de decisiones. Digo esto porque a pesar de suponer que las capacidades de todos los hombres son, en el fondo, las mismas, con independencia de la procedencia social, la raza o el clima, nos encontramos con una suerte de paradoja ¿por qué, si los hombres son iguales, son distintas las sociedades? Una respuesta podría estar en el hecho de aceptar, algo que no ocurre con la inteligencia artificial, que a todos nos mueve un principio básico: la búsqueda del placer. Perseguimos la gloria, el prestigio, el estatus, la riqueza o la seguridad. Por poner un ejemplo si nos vamos a la Esparta que contuvo en la Termópilas fuerzas enemigas mil veces superiores, o a la Persia cortesana y corrompida de Jerjes, o a la Atenas filosófica de Pericles, veremos como un ser humano normal, esto es, razonablemente empeñado en ser feliz, buscará el prestigio intelectual en Atenas, la gloria marcial en Esparta, y el medro cortesano en Persia. Por motivos distintos, cuyo origen se nos escapa, ciertos valores cristalizan en ciertas sociedades. A partir de ese momento, los hombres se movilizan en torno a dichos valores e imprimen a sus sociedades un carácter estable.
Existe una bibliografía abundante sobre las masas críticas, pero es muy probable que la aparición de unos valores u otros en diferentes sociedades sean producto de la suerte, como ilustra un modelo del biólogo evolutivo Ronald Fisher de lo que es una masa crítica dentro de una población, donde el azar de la estadística habrá triunfado sobre la selección natural (otro día podemos comentarlo)
La suerte de pertenecer a una sociedad u otra en la que tus sentimientos naturales sean más afines y por tanto tengas más asegurado el éxito parece más importante que todo el esfuerzo que hagas sin perder tus convicciones, y para terminar os dejo esta demoledora frase de Antonio Roig, que no sé si tiene más que ver con la suerte, con las sociedades o con los salvajes (por poner algo): “En Mauthausen tuve suerte; en la vida, no”.

6 comentarios:

  1. Yo prefiero pensar que buscamos además del placer el conocimiento, la comprensión. Podría dar un gran discurso acerca de que los hombres se movilizan en torno a líderes que marcan las pautas de las sociedades,Atila, Hitler, Aquiles, Cristo, Napoleón, Magno pero sería un rollazo.

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  2. ..placer o beneficio personal????
    en realidad y para ser honesta hasta ahí dijiste todo!!no leí mas!
    no obtantes no creo que todos seamos de la misma calaña..pero obviamente la otra nos gana en porcentaje!
    besos queridos amigos!!

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  3. Vamos a partir de que las 3 sociedades que nombras tienen los distintos valores que has mencionado. El máximo nivel de prestigio social se consigue en cada una de ellas de distinta forma. Yo diría que en inicio habría unas necesidades que cada sociedad abordó de distinta forma y tuvieron cierto éxito. A partir de ahí lo exitoso, lo que los hizo sobrevivir y prosperar, pasó a ser lo socialmente correcto.

    El resto del trabajo lo hizo la educación de las siguientes generaciones.

    Hay una coña que circula por ahí, que probablemente no sea cierta, pero que es algo así: Ponen unos monos y un plátano que sólo se puede alcanzar con una escalera. Cuando un mono pretende subir por la escalera para coger el plátano, a todos los monos les dan una descarga eléctrica. Al final, ningún mono va a coger el plátano. Quitan un mono del grupo original y meten uno nuevo. Apenas se acerca a la escalera, los demás le pegan. El mono deja de acercarse a la escalera. Poco a poco reemplazan a todos los monos del grupo original. Cuando el último mono introducido, intenta acercarse a la escalera y le pegan, un científico exclama: ¡ Hemos creado una civilización !

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  4. Pues sí, Pepe, no sé si es una coña lo de los monos pero es lo que viene a decir Ronald Fisher para explicarse por qué algunas especies de pavos ostentan unas colas de longitud excesiva y disfuncional. Ahorro los detalles pero el quid del asunto reside en el porcentaje de pavos hembra que prefiere a pavos macho de cola larga. Si el porcentaje es muy alto, será rentable para una pava preferir a un macho colilargo que le asegure hijos también colilargos. Esos hijos tendrán mayores probabilidades de reproducirse que los de cola corta. El azar de la estadística habrá triunfado sobre la selección natural y todos los pavos macho acabarán rematados por colas bellísimas y absurdas. Pensemos ahora en España y en sus costumbres inciviles, huecas e intelectualmente estériles. ¿Por qué subsisten?. La clave está en la cola del pavo.

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  5. Creo que también habría que buscar en el propio ambiente en que se desarrolla cada civilización.
    Una cultura rica, será defensiva, una situada en un entorno pobre o agreste, será ofensiva, invasora, para procurarse aquello que le falta.

    El ambiente puede guiar ese principio que después se verá reforzado por las costumbres ya arraigadas en las primeras generaciones.



    http://www.youtube.com/watch?v=bBlOX3PaVKs

    El vídeo, es un ejemplo de como el grupo influye en el comportamiento del individuo.

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  6. Estoy convencido de que la sociedad en la que vives es el factor determinante de tu crecimiento intelectual, del desarrollo de la inteligencia. Abrazos.

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