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jueves, 18 de junio de 2026

La Sagrada Familia. Alejandro Entrambasaguas

 


Sinopsis

«Este libro de Alejandro Entrambasaguas es periodismo de investigación en estado puro». CARLOS HERRERA. 
La sagrada familia es la investigación más exhaustiva sobre el núcleo de poder que orbita en torno a Pedro Sánchez. El análisis de más de 10.000 documentos permite reconstruir con precisión quirúrgica el funcionamiento real de un modelo sostenido en privilegios, fidelidades personales y acceso discrecional a recursos del Estado.
Alejandro Entrambasaguas tira del hilo con la obsesión de seguir el rastro de quienes se han beneficiado de su cercanía al presidente. El resultado es una obra minuciosa que identifica una constelación de familiares, cargos de confianza y estructuras empresariales que han convertido su proximidad al poder en vía directa a la contratación pública y la influencia.
Desde la fábrica de plásticos de sus padres hasta los negocios de su mujer, el ascenso de su hermano, los prostíbulos y saunas de su suegro o la red de colocados del PSOE, cada capítulo desmonta la arquitectura del privilegio que define la España del sanchismo.
Sus páginas delinean la lógica de un sistema donde lo público se pone sistemáticamente al servicio de lo privado, siempre que lo privado pertenezca a los suyos. Un poder opaco sostenido por la propaganda y blindado por una cadena de lealtades cuidadosamente tejida.
Este libro levanta las alfombras del poder y expone cómo se difuminan los límites entre lo institucional y lo personal cuando el Estado se convierte en coto de unos pocos.?


miércoles, 6 de mayo de 2026

Prohibido suicidarse en primavera. Teatro. Alejandro Casona


 

"Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. ¡No se puede pasear una felicidad como la nuestra por un mundo de desgraciados!".

"Prohibido suicidarse en primavera". Alejandro Casona (1903-1965)

viernes, 19 de diciembre de 2025

La sociedad del cansancio. Byung-Chul Han

 


Sinopsis de LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO


La tercera edición del indiscutible best seller de Byung-Chul Han, una de las voces filosóficas más innovadoras de los últimos años. En este ensayo Han expone una de sus tesis principales: la sociedad occidental está sufriendo un silencioso cambio de paradigma, un exceso de positividad que está conduciendo a una sociedad del cansancio. Según el autor, toda época tiene sus enfermedades emblemáticas. Así, hay una época bacterial que toca a su fin con la invención del antibiótico. A pesar del manifiesto miedo a la pandemia, ya no vivimos en la época viral. La hemos dejado atrás gracias a la técnica inmunológica. El comienzo del siglo XXI, desde un punto de vista patológico, no sería ni bacterial ni viral, sino neuronal. La depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad (TLP) o el síndrome de desgaste ocupacional (SDO) definen el panorama de comienzos de este siglo. Estas enfermedades no son infecciones, sino estados patológicos que siguen a su vez una dialéctica, pero no una dialéctica de la negatividad, sino de la positividad, hasta el punto de que cabría atribuirles un exceso de esta última.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Caminos bajo el agua. Catherine François

 


En su libro "Caminos bajo el agua", Catherine François va desplegando el mapa literario de un gran río, el Río Amarillo, que junto al Ganges, el Indo y el Nilo conforman el cuarteto fluvial más definitivo de la Historia de la Humanidad. Un vientre inmensamente fructífero, generador de tribus, de pueblos, de estados, de imperios, de fábulas, de mitos, de poesías, pero también una boca que se ha tragado muchos cuerpos y muchas almas, y que no conoce la saciedad ni siquiera cuando está llena hasta los bordes. Un río que sabe mucho de nenúfares, pero también de sangre.



Huang He (Río Amarillo): el río madre de la civilización china

martes, 11 de noviembre de 2025

Manuel Rivas (La Coruña, 1957)

 


"Los libros son como un hogar... En los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío".

"A veces, la vida real es realidad gracias a la imaginación"

Manuel Rivas


domingo, 9 de noviembre de 2025

El laberinto sentimental. José Antonio Marina


 

Sirva la sinopsis de "El laberinto sentimental" de José Antonio Marina como reflexión de uno de los retos más complejos de nuestra existencia:


«A la gente le gusta sentir. Sea lo que sea», escribió Virginia Woolf. ¿Cómo vamos a desear sentir en abstracto, cuando sabemos que algunos sentimientos son terribles, crueles, perversos o insoportables? Pues así es. Nos morimos de amor, nos morimos de pena, nos morimos de miedo, nos morimos de aburrimiento y, a pesar de la eficacia letal de nuestros afectos, la anestesia afectiva nos da pavor. Somos inteligencias emocionales. Nada nos interesa más que los sentimientos, porque en ellos consiste la felicidad o la desdicha. Actuamos para mantener un estado de ánimo, para cambiarlo, para conseguirlo. Son lo más íntimo a nosotros y lo más ajeno. No sentimos lo que querríamos sentir. Somos depresivos cuando quisiéramos ser alegres. Nos reconcomen las envidias, los miedos, los celos, la desesperanza. Desearíamos ser generosos, valientes, tener sentido del humor, vivir amores intensos, librarnos del aburrimiento, pero nos zarandean emociones imprevistas o indeseadas. Incluso un sentimiento tan tranquilo como la calma, nos «invade». Podría leerse la historia de nuestra cultura como el intento de contestar a una sola pregunta: ¿Qué hacemos con nuestros sentimientos?

jueves, 3 de julio de 2025

El cártel socialista. Joaquín Abad

 

Sinopsis de EL CARTEL SOCIALISTA


Esta pequeña muestra de los casos de corrupción de miembros o amigos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) nos da idea de lo que, desde el poder, ya sea de gobiernos de comunidades o desde ayuntamientos, son capaces de manipular para enriquecerse, ellos o sus amigos. De los más de ochocientos nombres, faltarán muchos, claro, la gran mayoría parte de Andalucía, donde el PSOE gobernó, reinó, casi cuarenta años de manera ininterrumpida. Accedieron a la democracia, desde el principio, con centenares de casos de corrupción.

Nota: este libro fue publicado en noviembre de 2022, ahora sería de las proporciones de "La Comedia Humana" de Balzac.

sábado, 18 de enero de 2025

Stevenson (1850-1894)


 

Ciertos lugares hablan con su propia voz. Ciertos jardines sombríos piden a gritos un asesinato; ciertas mansiones ruinosas piden fantasmas; ciertas costas, naufragios.

Robert Louis Stevenson (1850-1894)

jueves, 16 de enero de 2025

El caminante y la urraca. Francesc Cornadó.




 Soliloquios del caminante. Bellísima prosa poética en la que el autor nos conduce, con maestría y delicadeza, por paisajes-vestigios de la trama humana a través de los tiempos. Francesc Cornadó, generoso hacedor de cultura, arquitecto, lector y escritor.

Autor que engrandece con sus comentarios este blog y que me trae a la cabeza aquella reflexión: ¿Cuántos de nosotros no tendríamos ni idea de muchas maravillas si no fuese por los libros?


viernes, 10 de enero de 2025

Baudelaire (1821-1867)

 


Aquella hermosa pregunta de Charles Baudelaire en Las flores del mal: "Lector, ¿alguna vez has respirado con embriaguez y lenta golosina el grano de incienso que satura una iglesia?".


                                                            La Seo, de Zaragoza. Capilla del Santo Cristo.


miércoles, 2 de agosto de 2023

Caudillo Sánchez. Rosa Díez

CAUDILLO SANCHEZ

EN EL LUGAR DE LA HISTORIA QUE LE CORRESPONDE

 POR SUS ACTOS LO CONOCERÉIS.


En Pedro Sánchez existe una lejanía brutal entre lo que afirma y lo que hace, entre la calificación que da a sus actos y los efectos que producen cada uno de ellos, entre la propaganda con la que se adorna y la realidad de los hechos que protagoniza. Por eso, para hacerle justicia y poder situarlo en el lugar de la historia que le corresponde, Rosa Díez ha escrito este libro en el que repasa algunos de los hitos del personaje que preside el Gobierno de España y hace hincapié en la descripción y conocimiento de su personalidad como instrumento imprescindible para comprender su conducta y los motivos que le impulsan a tomar sus decisiones.

La autora considera que para evaluar correctamente la dimensión del desastre que constituye el legado de Pedro Sánchez, han de analizarse sus iniciativas desde la perspectiva "humana", no tanto ni únicamente política. Solo así, sostiene Rosa Díez, podrán los españoles diseñar una estrategia de defensa frente al caudillo.

Fragmento:

"Una sencilla revisión de la hemeroteca nos permite confirmar la ausencia de límites con la que funciona el personaje, y lo que es peor, cómo desde que él se apropió del PSOE ese partido ha dejado de ser una organización política para convertirse en un logotipo cuyo único objetivo es atraer voto identitario, en una marca populista y rancia que es compatible con cualquier ideología o con ninguna. Mintió cuando pidió el voto a los ciudadanos durante la campaña electoral: «A ustedes se les fugó Puigdemont, y yo me comprometo aquí y ahora a traerlo de vuelta y que rinda cuentas ante la justicia». Y, a petición de los delincuentes y por unos miserables votos que le permitieran mantenerse en la Moncloa, modificó el Código Penal para que dejaran de ser delito los actos por los que el fugado y sus amigos fueron condenados. Sánchez mintió cuando afirmó que nunca gobernaría con Podemos: «Ni antes ni después el Partido Socialista pactará con el populismo. El final del populismo es la Venezuela de Chávez. La pobreza, cartillas de racionamiento, falta de democracia y, sobre todo, la desigualdad…». Si pactara con Iglesias, «no dormiría por la noche, como el 95 por ciento de los ciudadanos de este país, que tampoco se sentirían tranquilos…». Y cuarenta y ocho horas después de cerrarse los colegios electorales Sánchez anunció un Gobierno de coalición con el de las cartillas de racionamiento. Sánchez mintió al comprometer su palabra a que jamás pactaría con Bildu: «Con Bildu no vamos a pactar. Perdone, pero si le estoy diciendo que con Bildu no vamos a pactar, si quiere se lo repito cinco o veinte veces. Con Bildu, se lo repito, no vamos a pactar». Y en la primera oportunidad que tuvo tras hacer esa proclama en tierras navarras, pactó con Bildu el Gobierno de Navarra, los convirtió en socios preferentes para la política nacional, y mientras celebraban homenajes a los criminales de ETA y reivindicaban su historia de terror, los nombró notarios de la democracia que sus tutores trataron de destruir asesinando a ciudadanos inocentes. No satisfecho con ello, pactó con Bildu presos a cambio de sus miserables votos en los presupuestos y acordó con ellos la expulsión de Navarra de la Guardia Civil de Tráfico. Y todo ello para mantenerse en el poder, su única ideología, su fe verdadera.

A Sánchez le parece tan «progresista» considerar que la caída del muro de Berlín «fue una desgracia», que no tuvo ningún reparo en nombrar vicepresidente del Gobierno de España a Pablo Iglesias —el de la cartilla de racionamiento, recuerden—, que es el autor de esa frase. Estos ejemplos no son anecdóticos, sino algunos de los síntomas de la personalidad de un tipo embarcado en una cruzada para demoler la democracia. Porque Sánchez sabe bien que la perversión del lenguaje, organizada de forma sistemática y utilizando todos los resortes mediáticos y del poder político, termina por pervertir las instituciones y, a partir de ahí, la propia democracia. Y en eso está".


viernes, 3 de marzo de 2023

El dilema de "El bebé o el perro". Lectura obligada para los animalistas.

 

El dilema de 'El bebé o el perro'

Vozpópuli publica en exclusiva un capítulo de ‘Filosofía andante’, de David Cerdá



Hay un clásico dilema moral que suele exponerse en estos términos:

Un edificio arde en llamas y tu perro está dentro. Entras para salvarlo y descubres al bebé de tus nuevos vecinos, a quien aún no conoces. El inminente derrumbe del edificio hace que solo puedas salvar a uno. ¿Salvas al bebé o al perro, y bajo qué premisas morales?

Tal vez le sorprenda saber, querido lector, que en las últimas ocasiones en que el dilema se ha planteado en las redes sociales la elección ha terminado muy reñida, rozando el empate. Sabemos que responder en la frialdad de una pantalla a una cuestión como esta no es igual que decidir en una situación viva, y que Twitter y las demás plataformas no son un espejo perfecto de la sociedad, pues además hay mucho guasón que se pronuncia sin otro fin que meter el palo en candela. Pero ciertamente se leen cientos de justificaciones de la elección del perro, y lo mismo se escucha en el "mundo real", ya que estamos. De modo que esas elecciones y justificaciones no son para tomarlas a broma, e importa aclarar por qué es objetivamente inmoral decantarse por el perro. Especialmente en un país, el nuestro, donde ya hay unos 30 millones de mascotas, unas cinco veces más que niños menores de catorce años.

Lo primero que hay que explicar —porque hay que explicarlo todo— es qué es la moral o la ética: la reflexión y las propuestas en torno a la vida buena. La calidad, en términos morales, de una decisión, se mide contra ese fondo, la cuestión de qué es justo y bueno. Así pues, cuando se tratan cuestiones morales, se está ya en un terreno exclusivamente humano, porque solo nosotros nos preguntamos qué está bien y qué está mal, y si la vida merece la pena. Los animales no se hacen esa clase de preguntas: viven y se reproducen (saben del sexo, pero no de la sexualidad, para entendernos), y en su mundo no hay "razones" ni "principios" (eso se pedía en el dilema), sino solo "causas" y "consecuencias". Por supuesto, los perros tienen deseos, afectos y preferencias, pero el cerebro no les alcanza para casi ninguna de nuestras sofisticadas sutilezas, como la libertad o la responsabilidad, la democracia o el arte.

Lo segundo que hay que entender es que la base de la ética es triple: la dignidad, el altruismo y la conciencia. La piedra basal de toda reflexión moral es que el ser humano tiene una conciencia que le hace preguntarse qué es justo y bueno, que todos los seres humanos compartimos una dignidad inviolable y que solo somos plenamente humanos cuando salimos de nosotros mismos. La dignidad es el lujo que se concede la especie humana de elevar un ideal humanitario a ley moral, un principio que se impone a la natural ley del más fuerte. Los perros ya no conviven con los suyos: los hemos domesticado hasta convertirlos en seres casi asociales respecto a los de su misma especie. Pero si viésemos a unos perros de nuevo salvajes —es decir, no sometidos a nosotros, perros que ya no estuviesen bajo nuestra responsabilidad— veríamos cómo abandonan al individuo de su especie que no puede valerse por sí mismo. Solo nosotros salvamos a los seres "evolutivamente inviables". Los perros no tienen dignidad, y tampoco más derechos que los que nosotros les otorgamos, porque los derechos, la dignidad y la moral son inventos humanos. En cuanto al altruismo, quien elige a su perro en vez de a un bebé escoge en función de lo que le conviene, y no de la pérdida objetiva que se produce, mucho mayor en sus vecinos y padres de la criatura que en el perro. Para un ser humano en sus cabales, perder un hijo jamás será como perder una mascota (del francés mascotte, "amuleto"); basta preguntar a quien haya tenido que pasar por ambos trances.

Los perros sienten afecto por sus amos, pero no los aman, porque el amor es un acto que implica libertad

Se entiende que a un perro la dignidad le queda grande cuando se analizan estas cuatro experiencias: pensar, sentir, sufrir y amar. Claro que los perros —y más los delfines— piensan, sienten, sufren y aman. Pero lo hacen a un nivel tan dispar respecto a nosotros que necesitaríamos cuatro verbos distintos para reflejar lo que ocurre en el cerebro de un perro o un delfín cuando piensa, siente, sufre o ama. Como sabe cualquiera que conozca lo esencial sobre zoología, cognición y cerebro, "mi perro piensa" es una frase ridícula al lado de "Manolo piensa", incluso si resulta que Manolo es un memo. Y lo mismo cabe decir del sentimiento, que en nosotros tiene una complejidad y alcance muy diferentes a los de un perro, que se queda más bien en el ámbito más básico de las emociones. Los perros sienten afecto por sus amos (y además mucho; pueden llegar a ser admirables), pero no los aman, porque el amor es un acto que implica libertad y no se puede amar a quien es tu dueño. Es bien extraño que haya quienes defiendan la ausencia de cualquier dominación en la pareja y hasta el «amor libre» al tiempo que afirman que las mascotas «aman».

 

Perros y 'familismo amoral'

Casi todos los perros que pierden a sus crías, tras una tristeza transitoria, siguen sin más adelante; para muchas personas es una quiebra descomunal en sus vidas. Sentimos más, sentimos diferente. Y es que sufrir y amar son experiencias que cambian diametralmente cuando eres responsable y mortal, esto es, cuando decides y tienes conciencia de la muerte, y por lo tanto del futuro que pierdes cuando desapareces. Los animales no deciden, aplican programas instintivos, ni escogen fines para sus vidas. El ser humano sí los escoge, sí decide, y es por ello el único ser que se suicida. Los animales solo llegan a sacrificarse, que es muy distinto; no se preguntan si vivir trae a cuenta, y así pues no existen, sino que sencillamente viven. El perro que da la vida por su amo realiza un acto encomiable, pero incomparable con el de un ser humano que da la vida por otro. Y por eso los animales no son responsables ni culpables de nada, no se les pueden imputar delitos, y, en fin, son amorales.

Naturalmente, hay personas que merecen vivir menos que los animales. Pero ese debate es otro, diferente al que afecta al inocente bebé y nuestro perro. Tampoco es esa la cuestión que se le plantea a quien tiene un deber de socorro a un desconocido; ¿o acaso no habría que lanzarse a un río a salvar a quien se ahoga hasta tener su currículo y saber si se lo ha ganado? También importa saber, porque por ahí se perdieron muchos, que la decisión moral no es "racional" en vez de afectiva, sino justamente sentimental: en esencia, las personas con buen juicio moral han desarrollado determinados sentimientos morales, como la compasión o la vergüenza, y actúan en consecuencia. No es que quien elija salvar a su perro "se guíe por el corazón frente a la cabeza", sino que es alguien con el corazón ineducado en términos morales. Salvar al perro o al bebé se decide en segundos; precisamente por eso en situaciones críticas la moral es un resorte, y depende de haber desarrollado los automatismos adecuados. Tiene el corazón más grande, precisamente, quien con dolor renuncia a su perro y hace lo que debe.

Es muy difícil convivir con gente que no reconoce otra guía que la de sus propiedades y afectos

Hay una ley que penaliza la omisión de socorro; pero la cuestión legal difiere de la ética. Con todo, si hemos legislado aproximadamente el supuesto, tal vez se deba a que nos pareció buena idea poner a los seres humanos por delante de los perros porque contribuye a la convivencia, es decir, a la vida buena en la polis. Esa prelación humano-animal que inspira a la ley sería así pues ética respecto a la polis (un principio político). Lo cual hace un poco más confuso que haya quien considere a su perro, sin el "como" inicial metafórico, "un miembro de la familia". El politólogo Edward C. Banfield lo ha llamado "familismo amoral". ¿Familiares que se compran y se venden y se castran y se amarran con una correa? Eso parece: muchos justificaron elegir al perro en esos términos —"elijo al miembro de mi familia por delante de un extraño"—, sin saber, aparentemente, que al soslayar ese salto de dignidad que existe entre el humano y el animal se estarían comportando inmoralmente, vulnerando un principio de conciencia y otro de convivencia —uno ético y otro político—, principios que en casos así nos obligan por encima de nuestros afectos.

Esa forma de inmoralidad llamada emotivismo moral está más fuerte que nunca. Junto al relativismo, es una de las larvas que están royendo moralmente por dentro nuestras sociedades, comprometiendo la convivencia. Max Stirner, ideólogo del egoísmo, cierra la introducción a El único y su propiedad con esta sentencia: "No admito nada por encima de mí". Es muy difícil convivir con gente que no reconoce otra guía que la de sus propiedades y afectos. Tanto en Grecia como en Roma —y después en Virginia y París—, la democracia nació sobre bases enteramente distintas y específicamente morales: el reconocimiento de que hay principios universales que nos obligan por encima de nuestras inclinaciones e intereses personales. Si el criterio único de actuación fuese el afecto, ¿por qué iba nadie a hacer nada por un desconocido, asumiendo inconvenientes o riesgos, puesto que no hay afecto más fuerte que el que se siente por uno mismo?

Toda sociedad tiene el deber de educar a sus miembros, además de para realizar un oficio de provecho, para que puedan tomar buenas decisiones. Uno de los aspectos cruciales de nuestro ámbito de decisión es el ético, actuar con justicia. Algo tenemos que estar haciendo mal para que hoy haya tantos relativistas y emotivistas (in)morales. En este campo, dar por sabidas las cosas tiene el mismo efecto que en otros: retrocedemos. El conocimiento ético, como el de cualquier otra clase, avanza; y aunque muchos crean que es "sentido común", ya hemos dicho hasta qué punto este es un sentido grosero. Hasta hace un cuarto de hora, como quien dice, nos pareció "de sentido común" que la gente con la tez oscura pudiese ser esclavizada, que la religión se impusiese y que fuera inmoral que cada cual decidiese con quién podía acostarse. Y he oído que aún hoy hay muchos sitios donde la lapidación por adulterio o la ablación se consideran actos de justicia. A la vista está que para desarrollar un robusto juicio moral hay que estudiar, pensar y debatir en un marco juicioso previo al guirigay de las redes. O devolvemos la ética a las aulas o la proliferación de emotivistas y relativistas arruinará nuestra convivencia.

miércoles, 13 de enero de 2021

La bola de nieve

 


Inmersos en este temporal, me ha venido a la cabeza la Trilogía de Deptford, de Robertson Davies, donde una bola de nieve desencadenará un suceso que unirá a los tres personajes durante toda la vida.

En un tiempo en que las modas, los tópicos, los lugares comunes, inundan todo lo que se encuentra a nuestro alrededor- la aldea global en la que estamos inmersos responde, a menudo, más a las características de aldea que a las de globalidad-, resulta gratificante encontrarse con el gran escritor canadiense Robertson Davies, que tiene ese modo de entender la literatura que conecta con un modo de escucharla y disfrutarla: credulidad, escepticismo, asombro, maravilla y, a veces, aunque sea breve y débilmente, la sensación de vislumbrar lo inaccesible, aquello que no puede obtenerse con el pensamiento racional. Y percibir lo inaccesible, por imperfecta que sea la percepción, significa haber accedido a ello.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Ciencia ficción

De Anthony Burguess es el relato de ciencia ficción más breve que conozco:

"Ese día el sol salió por el Oeste".

lunes, 25 de febrero de 2013

El hombre equivocado

"Te casaste con el hombre equivocado, pero nadie pareció darse cuenta, ni siquiera tú te percataste de que algo raro estaba ocurriendo, hasta que él giró la cabeza, al mismo tiempo que los doscientos invitados de vuestra boda, para verte entrar en la iglesia, cogida del brazo de tu padre.
Ese hombre no era tu novio, y él lo sabía, estaba escrito en el filo de la sonrisa cicatriz que asomó a sus labios mientras tú te acercabas por el pasillo central, cada vez más espantada. Viste a la madre de tu novio llorando, como un enorme pastel fucsia, pero él no era su hijo y tú empezaste a temblar. Sentíste que el corpiño de tu vestido de novia se agarraba a tus costillas, asfixiándote. Uno de los violines de la marcha nupcial se puso a chillar, desafinando. Quisiste salir corriendo de allí, pero tus zapatos de charol blanco roto te empujaron en dirección contraria. Sólo dos pasos te separaban del altar, levantaste los ojos hacia la cúpula y te encontraste con el rostro horrorizado de un ángel precipitándose desde lo alto, enredado en los pliegues color plata de su túnica.
(...)
Tú no eres la del espejo, eres aquella que la del espejo no quiere ser".

Patricia Esteban Erlés
(de su relato "El hombre equivocado" Terror nupcial. 1)

viernes, 25 de enero de 2013

Prosas

Muchas prosas dejan en nosotros una sensación similar a la que nos deja un buen poema, cuyo significado siempre es sugerido, intuido, nunco unívoco ni lógico, capaz de tejer en la mente de quien lee una red de relaciones infinitas que adquieren la condición de transparencia inherente a la percepción del mensaje poético.
Tal vez toso seamos criaturas soñadas o escritas, como pensaba Borges.

martes, 22 de enero de 2013

La lectura de un buen libro

Continuando con nuestra pasíón por los libros, y después de este despliegue de colorido y matemáticas de nuestro amigo Pepe, quisiera comentaros que, a veces, los aficionados al libro nos preguntamos qué lee ese joven del autobús o cual era el título que llevaba bajo el brazo la chica que sale de la biblioteca. Eso mismo me ocurre con el título del libro que lee el señor de la imagen:




Sólo os pido vuestra ayuda: hay que enterarse del título como sea, ¡tiene que ser un libro cojonudo!

martes, 8 de enero de 2013

La rosa y el abejorro

Hoy mi chico mayor tenía deberes y le tocaba leer un mini cuento sobre una rosa y un abejorro, que me ha hecho pensar en la ilusión, tanto en el sentido de distorsión de la realidad, como en el sentido de los deseos y anhelos.  Una rosa le preguntaba a un abejorro como era el mundo y el abejorro le contaba a la rosa su versión de como era, ya que él podía viajar y la rosa no.  La rosa anhelaba conocer el mundo.  El abejorro le hablaba de sus viajes y muchas veces de lo hermosas que son las luciérnagas.  Cuando una luciérnaga se posa en la rosa, a la rosa le parece un bicho feo y vulgar, lejos del ser maravilloso que le había descrito el abejorro y es en ese momento, cuando piensa que como el mundo es más bonito a los ojos del abejorro,  prefiere conocerlo por lo que le cuentan, pues es más hermoso así.  Me he quedado pensando cuales son las posibles moralejas del cuento...

viernes, 14 de septiembre de 2012

Los calaveras

Como últimamente andamos huérfanos de Pitt Tristán y yo ya sabeis que soy bastante de ciencias, últimamente no hay poesía, ni mitología, ni muchas otras cosas con que nos regalaba Pitt.  En fin, ya volverá, supongo que en no tardando demasiado.  Mientras tanto y por tocar algo las letras, a modo de prótesis para suplir la falta del miembro Pitt Tristán, os pongo un fragmento de un artículo de Mariano José De Larra, cuyo título es el de esta entrada y que me apetece compartir con los que no lo hayais leído.  Gran pluma la de este hombre.

"Todos tenemos algo de calavera más o menos. ¿Quién no hace locuras y disparates alguna vez en su vida?. ¿Quién no ha hecho versos, quién no ha creído en alguna mujer, quién no se ha dado malos ratos algún día por ella, quién no ha prestado dinero, quién no lo ha debido, quién no ha abandonado alguna cosa que le importase por otra que le gustase?.  ¿Quién no se casa, en fin?... Todos lo somos; pero así como no se llama locos sino a aquellos cuya locura no está en armonía con la de los más, así sólo se llama calaveras a aquellos cuya serie de acciones continuadas son diferentes de las que los otros tuvieran en iguales casos."