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miércoles, 16 de mayo de 2012
Gris
Esta vida es del color gris de la ceniza, gris como el mar gris y como los interminables días grises.
(Epitafio de Vladimir Jankélévitch, según palabras del propio autor).
(Foto: Pitt Tristán)
sábado, 11 de febrero de 2012
Viudas

"Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo", dice el refrán popular, así que, a pesar del mal momento que puede suponer la pérdida de un ser querido (a veces, querido), la vida continúa y siempre hay alguien dispuesto a compartir dulces momentos. Esta entrada parece una chorrada -lo parece porque, efectivamente, lo es- pero encierra cierta intención. Puede que Pepe Deapié nos ilustre con algún algoritmo de viudedad. Para finalizar me quedo con el ingenioso Jardiel Poncela:
"La muerte tiene una sola cosa agradable: las viudas"
domingo, 23 de octubre de 2011
La muerte
A los jóvenes, la muerte se presenta con una fisonomía de vieja; a los ancianos, con fisonomía juvenil; para los primeros, su voz es inoportuna, terrorífico su atuendo; a los últimos se acerca como un amigo a la cabecera del lecho y los llama con un susurro que invita al descanso.
sábado, 11 de junio de 2011
Ausencias
Lo malo de los amigos muertos es el vacío que dejan en el corazón y la memoria y que jamás se acierta a rellenar con nada. Se lee que la amistad es la sal de la vida y también se dice que el amigo es el timonel que capea el temporal de la desdicha; lo que no se aclara es para qué sirve el amigo muerto si no es para recebar el dolor de haberlo perdido.
lunes, 6 de junio de 2011
La vida
Varios amigos en sus blogs andan a revueltas con los problemas cotidianos ("lunes" de alucina pepinillos); con los problemas económicos ("¡Hasta los pepinos!" de Yolanda Quiralte); o sociopolíticos ("Indignados" del Diario de un completo gilipollas)
Lo cierto es que la vida es dura y peligrosa: que aquel que persigue su propia felicidad, no la alcanza; que el débil ha de sufrir; que quien solicita amor se verá decepcionado; que el glotón no quedará saciado; que quien busca la paz, encuentra guerra; que la verdad es solo para los valerosos; que la dicha es solo para aquel que no teme la soledad; que la vida es solo para aquel que no teme a la muerte.
Lo cierto es que la vida es dura y peligrosa: que aquel que persigue su propia felicidad, no la alcanza; que el débil ha de sufrir; que quien solicita amor se verá decepcionado; que el glotón no quedará saciado; que quien busca la paz, encuentra guerra; que la verdad es solo para los valerosos; que la dicha es solo para aquel que no teme la soledad; que la vida es solo para aquel que no teme a la muerte.
lunes, 9 de mayo de 2011
Fin
He de reconocer que debido a mi torpeza me he ganado: Bonne chance avec vos toilettes (no sé lo que significa pero parece terrible)
Pero lo que en verdad me ha dolido ha sido ver comparado a Pepe Deapié con el intelecto de una niña de 8 años y ser llamado bobo.
Así que hasta aquí a llegado la aventura de Pitt Tristán. Pitt Tristán ha muerto.
Hasta siempre.
Pero lo que en verdad me ha dolido ha sido ver comparado a Pepe Deapié con el intelecto de una niña de 8 años y ser llamado bobo.
Así que hasta aquí a llegado la aventura de Pitt Tristán. Pitt Tristán ha muerto.
Hasta siempre.
jueves, 5 de mayo de 2011
Las nuevas velocidades en la comunicación humana han cambiado nuestro mundo tanto que algunos llegan a sentirse como aquella viuda de pastor protestante que, al día siguiente de morir su marido, recibió -por el error de una letra en la dirección electrónica-, el e-mail de un hombre de negocios que se había citado con su mujer en un hotel de Miami y a quien había escrito con el subjet de "Querida esposa": "Ha sido un largo viaje, aunque vale la pena. Aquí ya tienen lista tu llegada mañana. Pero prepárate, cariño, ¡hace un calor infernal!".
miércoles, 4 de mayo de 2011
Teoría del dolor
Al contrario del placer (que es fugaz) el dolor puede llegar a ser tan intenso y duradero que se convierta en insoportable y, sin embargo, ambos opuestos se asemejan; baste citar el poema en prosa de Oscar Wilde, "El artista" cuyo final dice así: Y con el bronce de la estatua del "Dolor que se sufre toda la vida" modeló la estatua del "Placer que dura un instante". Por tanto, podemos decir que un cierto tipo de dolor provoca placer (sagrado o profano, ambos semejantes en sus fundamentos aunque no en su contenido) y que éste es buscado en la medida que gratifica más que el dolor que produce. Queda por explicar cuál es el proceso de esta alquimia interior. Acaso esta búsqueda del dolor, que se da tanto en el erotismo como en la mística, no signifique más que búsqueda trascendente, ese ansia humana por lo inmortal, ese siguiendo, a contrameurte, hasta lo eterno. En un mundo vertiginoso dominado por lo efímero, reclamar el valor del amor y de la muerte, de la expiración y del renacimiento es ir contra los valores (o los vicios) de una sociedad hedonista que banaliza el mal.
jueves, 6 de enero de 2011
La vida (y III): Tempus fugit
La muerte no se entiende porque la vida es lo único que tenemos, no existe otra propiedad en la naturaleza de lo que somos, y tampoco la vida se entiende, pero se tiene y se siente, al menos como el misterioso fluido que cada mañana nos hace abrir los ojos.
No obstante, la mejor herencia que nos legó el padre Adán fue la muerte, el descanso eterno. Tengamos en cuenta que como el hombre fue hecho el último día de la Creación, cuando Dios ya estaba cansado de tanto crear ("y el séptimo descansó"), pues por eso salió tan mal. El hombre fue una chapuza divina de un fin se semana.
No obstante, la mejor herencia que nos legó el padre Adán fue la muerte, el descanso eterno. Tengamos en cuenta que como el hombre fue hecho el último día de la Creación, cuando Dios ya estaba cansado de tanto crear ("y el séptimo descansó"), pues por eso salió tan mal. El hombre fue una chapuza divina de un fin se semana.
miércoles, 5 de enero de 2011
La vida (II): Bulwer-Lytton
La vida se diferencia de un drama solamente en esto: en que no tiene argumento -todo es vago, incierto, inconexo- hasta que vuelve a caer el telón, dejando el misterio sin esclarecer.
La vida (I): Vita tam quam somnis
En la vida los hombres soñamos o bien representamos un papel como en un sueño; pero no es la vida verdadera, ya que somos como muñecos de trapo que alguien mueve a su antojo y al final tenemos que dejar de representar para morir. Algunos se creen el papel y se envanecen si les ha tocado ser reyes, príncipes o personas principales.
Dijo Thomas Carlyle: "La vida es un espectro que se mueve en un mundo de espectros".
Dijo Thomas Carlyle: "La vida es un espectro que se mueve en un mundo de espectros".
miércoles, 8 de diciembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
Halloween, para los encantadores niños disfrazados
Para celebrar Halloween escuchemos estos versos de Réquiem de Guerra, de la pluma del poeta inglés Wilfred Owen.
¿Qué fúnebres tañidos se ofrendan
para estos que mueren como ganado?
Sólo la ira monstruosa de los cañones...
...y el rápido tartamudeo de los rifles
pueden escupir una apresurada plegaria.
No hay para ellos remedos de oraciones,
campanas o voces de lamento.
Sólo los coros estridentes y demenciales
de las ululantes bombas...y los clarines,
llamándolos desde sus oscuros cuarteles.
¿Qué cirios pueden encenderse
para despedirlos?
No en las manos de los muchachos,
sino en sus ojos, brillará el sagrado
resplandor de los adioses.
La palidez en las frentes
de las muchachas será su mortaja.
En lugar de flores
estará la dulzura de mentes silenciosas.
Y cada crepúsculo será
como un lento cerrar de postigos.
¿Qué fúnebres tañidos se ofrendan
para estos que mueren como ganado?
Sólo la ira monstruosa de los cañones...
...y el rápido tartamudeo de los rifles
pueden escupir una apresurada plegaria.
No hay para ellos remedos de oraciones,
campanas o voces de lamento.
Sólo los coros estridentes y demenciales
de las ululantes bombas...y los clarines,
llamándolos desde sus oscuros cuarteles.
¿Qué cirios pueden encenderse
para despedirlos?
No en las manos de los muchachos,
sino en sus ojos, brillará el sagrado
resplandor de los adioses.
La palidez en las frentes
de las muchachas será su mortaja.
En lugar de flores
estará la dulzura de mentes silenciosas.
Y cada crepúsculo será
como un lento cerrar de postigos.
viernes, 8 de octubre de 2010
Gabriela Mistral
El reciente Nobel otorgado a Vargas Llosa lo hace merecedor de recuerdos y numerosas referencias, desde nuestro modesto blog nos unimos a las felicitaciones, pero volvemos la mirada hacia otros poetas latinoamericanos como en este caso la chilena Gabriela Mistral, Nobel 1945, como homenaje a tantas mujeres que nos leen y nos comentan, también escritoras en español.Una vez en Montevideo, 1938, durante los Cursos Sudamericanos de Vacaciones, Gabriela Mistral contaba con mucha gracia lo siguiente: “Las mujeres no escribimos solemnemente, como Buffon, que se ponía para el trance su chaqueta de mangas con encajes y se sentaba con la mayor solemnidad del mundo a su mesa de caoba. Los hombres posiblemente sean tanto o más vanidosos que las mujeres. Yo escribo sobre mis rodillas, en una tablita con la que viajo siempre, y la mesa escritorio nunca me sirvió para nada, ni en Chile, ni en París ni en Lisboa. Escribo de mañana y de noche, y la tarde no me ha dado nunca inspiración, sin que yo entienda la causa de su esterilidad o de su mala gana respecto a mí. Creo no haber hecho jamás un verso en cuarto cerrado, ni en cuarto cuya ventana diese a un horrible muro de casa urbana. Siempre me afirmo en un pedazo de cielo, que Chile me dio azul y que Europa me lo ha borroneado. Escribo sin prisa generalmente, y otras veces con una prisa vertical de rodado de piedras en la cordillera. Me irrita en todo caso detenerme, y tengo siempre al lado cuatro o seis lápices con punta, porque soy bastante perezosa y tengo el hábito regalón de que me den todo hecho... excepto los versos”.
Para terminar decir que el epitafio de su tumba en el siguiente:
Lo que el alma
hace por su cuerpo
es lo que el artista
hace por su pueblo.
G.M.
martes, 28 de septiembre de 2010
La muerte: texto de Francisco Pino
¿Así será la muerte? Si es así será dulce. Diluirse en el aire, ser el después sin rastro de una nube. Y andando seguir y ver la tierra, al fin sin nuestras huellas, con nuestros propios ojos. Donde el tacto que niega el sueño imparable instala al viejo en el centro de la vida.
viernes, 24 de septiembre de 2010
La muerte según Francisco Umbral
"Al final, como la muerte tiene mal gusto, se quedará con mi peor gesto, con el más estúpido, torcido y loco, y lo perpetuará para siempre, aunque esto es un decir, pues en cuanto te entierran la vida sigue su tarea por dentro de la muerte, y te pueblas de otras vidas menores, y evolucionas hacia la esbeltez del esqueleto o la peguntosidad del légamo, hasta quedar hecho un dandy de hueso o un sapo de tierra. No es cierto que nada se detenga con la muerte. Sólo que se cierra la carpeta de apuntes de la vida y tu rostro deja de ser tu rostro, porque no somos sino una sucesión de esbozos y tras el último esbozo viene la máscara, la calavera".
Francisco Umbral
Francisco Umbral
domingo, 29 de agosto de 2010
La muerte: conversaciones
Emily Dickinson
(versión de Irene Gruss)
Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo-
Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo -por la Verdad- Las dos son una-
Somos Hermanos -dijo-
Y así, como Parientes, reunidos una Noche-
Hablamos de un cuarto a otro-
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios-
y cubrió -nuestros nombres-
(versión de Irene Gruss)
Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo-
Me preguntó en voz baja por qué morí.
-Por la Belleza -repliqué-
-Y yo -por la Verdad- Las dos son una-
Somos Hermanos -dijo-
Y así, como Parientes, reunidos una Noche-
Hablamos de un cuarto a otro-
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios-
y cubrió -nuestros nombres-
martes, 24 de agosto de 2010
La muerte: El niño que quería matarse
Una historia africana cuenta lo siguiente.
Un día un niño se levantó diciendo que quería matarse. Se fue de casa, caminó, caminó, caminó y llegó ante un baobab, al que le dijo:
- ¡Cae encima de mí, joven baobab! ¡Cae encima de mí!
Pero un pájaro cercano se puso a cantar:
-¡No, no lo escuches, baobab! ¡No lo escuches, es mentira!
El niño ahuyentó al pájaro lo más lejos que pudo y volvió a dirigirse al baobab, pidiéndole que se le cayera encima. Pero el pájaro regresó a todo vuelo y volvió a cantar:
-¡No, no lo escuches, baobab! ¡No lo escuches, es mentira!
El niño, abrumado, mató al pájaro y volvió a rogar al árbol su muerte. Pero el cadáver del pájaro, tirado allí, al pie del árbol, volvió a gritar:
¡Mentira, mentira!
Entonces el niño quemó el cuerpo del pájaro y le volvió a pedir al baobab que le cayese encima y lo matase.
Pero las cenizas del pájaro seguían gritando “mentira”.
Entonces el niño recogió las cenizas del pájaro que había matado y fue a tirarlas al río, sin darse cuenta que un pellizquito de cenizas había caído bajo un matorral. Volvió y se sentó bajo el baobab y le suplicó que le cayese encima y lo aplastase.
Pero el pellizco de cenizas, traídas por el viento, hicieron oír una voz que decía:
- ¡No, no lo escuches, baobab! ¡No lo escuches, es mentira!
El niño recogió con cuidado las cenizas y se fue al río a tirarlas. Entonces regresó a los pies del árbol y le pidió que se le cayese encima.
Aquella vez no se oyó ninguna voz.
Entonces el baobab se inclinó, cayó y aplastó la cabeza del niño.
Si aquel día el niño no hubiese matado al pájaro, hoy, cada vez que un ser humano decidiese acabar con su vida, allí estaría un pájaro para impedírselo.
Un día un niño se levantó diciendo que quería matarse. Se fue de casa, caminó, caminó, caminó y llegó ante un baobab, al que le dijo:
- ¡Cae encima de mí, joven baobab! ¡Cae encima de mí!
Pero un pájaro cercano se puso a cantar:
-¡No, no lo escuches, baobab! ¡No lo escuches, es mentira!
El niño ahuyentó al pájaro lo más lejos que pudo y volvió a dirigirse al baobab, pidiéndole que se le cayera encima. Pero el pájaro regresó a todo vuelo y volvió a cantar:
-¡No, no lo escuches, baobab! ¡No lo escuches, es mentira!
El niño, abrumado, mató al pájaro y volvió a rogar al árbol su muerte. Pero el cadáver del pájaro, tirado allí, al pie del árbol, volvió a gritar:
¡Mentira, mentira!
Entonces el niño quemó el cuerpo del pájaro y le volvió a pedir al baobab que le cayese encima y lo matase.
Pero las cenizas del pájaro seguían gritando “mentira”.
Entonces el niño recogió las cenizas del pájaro que había matado y fue a tirarlas al río, sin darse cuenta que un pellizquito de cenizas había caído bajo un matorral. Volvió y se sentó bajo el baobab y le suplicó que le cayese encima y lo aplastase.
Pero el pellizco de cenizas, traídas por el viento, hicieron oír una voz que decía:
- ¡No, no lo escuches, baobab! ¡No lo escuches, es mentira!
El niño recogió con cuidado las cenizas y se fue al río a tirarlas. Entonces regresó a los pies del árbol y le pidió que se le cayese encima.
Aquella vez no se oyó ninguna voz.
Entonces el baobab se inclinó, cayó y aplastó la cabeza del niño.
Si aquel día el niño no hubiese matado al pájaro, hoy, cada vez que un ser humano decidiese acabar con su vida, allí estaría un pájaro para impedírselo.
domingo, 22 de agosto de 2010
La muerte: últimas palabras
"A uno le gustaría tener una antología de las últimas palabras de hombres célebres», decía Chateaubriand. Y es que a las últimas palabras de las personalidades más famosas se les da frecuentemente una significación especial, visionaria. Ya Montaigne suponía que la gente, ante la muerte, dice la verdad para garantizar la salvación de su alma. El poeta americano Walt Whitman veía en las últimas palabras la culminación de la vida, y pasó la suya buscando las idóneas, pero en el momento decisivo tan sólo pudo exclamar: “¡Mierda!”.
No siempre resulta posible saber cuáles de las últimas palabras transmitidas son auténticas y cuáles forman parte de la leyenda. La muerte, además, como señala Werner Fuld, tiene sus propias leyes. Si la vida no es algo que se pueda calcular, cuánto más el final, los últimos e imprevisibles minutos de vida, a veces grandiosos, a veces tristes, absurdos o cómicos. He aquí algunos ejemplos:
No siempre resulta posible saber cuáles de las últimas palabras transmitidas son auténticas y cuáles forman parte de la leyenda. La muerte, además, como señala Werner Fuld, tiene sus propias leyes. Si la vida no es algo que se pueda calcular, cuánto más el final, los últimos e imprevisibles minutos de vida, a veces grandiosos, a veces tristes, absurdos o cómicos. He aquí algunos ejemplos:
Honoré de Balzac: “Ocho horas con fiebre, ¡me habría dado tiempo de escribir un libro!
Frederic Chopin: “Ahora, estoy en la fuente de la felicidad”
lunes, 16 de agosto de 2010
La muerte: El heroísmo de Bloy
Siempre voy tras los pasos de mi admirado Pepe Deapié, unas veces por envidia de su talento y otras por afán de superación. El caso es que intento emular su capacidad de mantenernos despiertos e inducir nuestros intereses hacia nuevos campos del saber. Pero resulta que él inaugura un apartado y le llama "Cosas de Pepe", dedicado a "cosas de carácter heterogéneo", es decir a ¡todo lo que hay en la vida! Pepe me quiere dejar sin temas para mis entradas, sin el placer de que leáis mis chorradas y poder yo disfrutar con esos comentarios tan cariñosos. Como no hay que darse por vencido he estado estrujándome el cerebro (he acabado enseguida) y voy a abrir un nuevo apartado, como Pepe hablará de todo de la vida, yo escribiré sobre la muerte. Al fin y al cabo no deja de ser la otra cara de la moneda y complemento la decisión de Pepe. Si no resulta tan brillante o tan instructivo, al menos será misterioso, y por qué no, romántico.
Textos entre la realidad y la literatura. Textos que nos hagan sonreír, reír, pensar y, a veces, quizá soltar una lágrima.
Reflexiones, epitafios, mitos, leyendas; visión filosófica, humorística, realista; muertes en la ficción, o de grandes personajes, o sus últimas palabras... Un sinfín de cosas relacionadas con la Parca tomarán el camino de este blog hasta que la muerte (literaria) nos separe.
¿Me acompañan?
Comenzaremos con el heroísmo de Bloy, que ante la pregunta de qué sentía en el lecho de muerte respondió: "Una inmensa curiosidad".
Textos entre la realidad y la literatura. Textos que nos hagan sonreír, reír, pensar y, a veces, quizá soltar una lágrima.
Reflexiones, epitafios, mitos, leyendas; visión filosófica, humorística, realista; muertes en la ficción, o de grandes personajes, o sus últimas palabras... Un sinfín de cosas relacionadas con la Parca tomarán el camino de este blog hasta que la muerte (literaria) nos separe.
¿Me acompañan?
Comenzaremos con el heroísmo de Bloy, que ante la pregunta de qué sentía en el lecho de muerte respondió: "Una inmensa curiosidad".
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